Lo que debemos hacer

Día 196
Proverbios 11:15-26
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Es increíble la cantidad de temas que aborda el Predicador en el libro de Proverbios y todos arropados por el manto de un solo tema central  que él desea dejar bien claro en la mente de cada  oyente.  El tema central de todo el libro es el mismo con el que termina Eclesiastés 12 donde dice que el fin de todo su discurso es teme a Jehová y apártate del  mal”Desde el inicio de Proverbios, el escritor inicia diciendo que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová”.    La idea de Dios al dar esta palabra al rey Salomón es que cada persona aprenda sobre lo que debe hacer y lo que no debe hacer, y por esa razón menciona muchos temas sobre las cosas que no se deben hacer y se puede lograr si estamos viviendo bajo el temor de Dios.

En los vv. 15 al 26, Salomón escribe sobre 4 temas que describen 4 cosas, 3 de ellas que no se deben hacer y una que si debemos hacer como hijos de Dios que somos.  Es más, toda persona aunque no tenga el temor de Dios en sus corazones no debe hacer para bien personal, familiar y de la sociedad.  Como lo mencione a la iglesia  en el estudio de ayer por la noche en el contexto de la autoridad espiritual, que el obedecer a toda autoridad trae beneficios a todos.    En este caso, en los vv.22 al 26 el hacer lo correcto trae también muchos beneficios.   Es por eso que habla de la mujer vacía del corazón, de las personas que toman lo ajeno, quienes jamás están satisfechas y quieren más, y de las personas que disfrutan al dar  de lo que tienen.

Lo que debe hacer toda persona es buscar la sabiduría de Dios para que su corazón este lleno del amor divino.  Porque una mujer vacía del temor de Dios es comparada con un zarcillo de oro en el hocico de un cerdo.   Esta comparación de la mujer con un zarcillo de oro representa la belleza externa por la cual muchas mujeres están más preocupadas que por el adorno interno del cual Dios se agrada más.    Imagínese lo que hace el cerco con el hocico, y de que sirve que lleve cargando una joya, un diamante, algo tan preciado si lo ensucia con lo que hace.    Es por ello que el predicador está diciendo que lo más importante en una mujer es llenar el vacío espiritual, el vacio interno, el del corazón, permitiendo que el temor de Dios es lo que determine su adorno externo.  ¿De qué sirve que la mujer se embellezca externamente y se ponga todos los atuendos mejores, los más caros, los más bellos si en el corazón no es feliz, no tienen lo más importante que es el temor de Dios?  Por favor mujeres, no hagan esto.    Es lo mismo que dice el final de Proverbios 31.

En oposición a quienes les gusta robar y ambicionar, Salomón presenta la mejor medicina que es la generosidad.   La persona que se desvive porque nunca está satisfecho con lo que tiene y quiere más, en vez de repartir al que lo necesita, es capaz de robar para tener más.  Es interesante lo que dice el v.24, quien tiene esta linda virtud de la generosidad es la persona que Dios mas bendice, porque siempre recibe recompensas de Dios.  Y el que roba, en vez de aumentar su capital, a su pobreza se encamina.   Tarde o temprano, lo que ha robado se le termina, o es descubierto por sus robos y le quitan hasta lo que no ha robado.   Nuevamente el v. 25 resalta la virtud de la generosidad que no es más que amor, porque no da de lo que le sobra, lo que ya no le sirve, lo que no le queda, lo que no le gusta, sino que simplemente es generoso, reparte, da porque de esa manera sabe que cosechara, quien siembra generosamente, de esa misma manera cosechará.   El v. 25 es la tesis y el v. 26 es la antítesis, lo opuesto. Podría decirse que estos dos versículos forman un paralelismo de contraste.   El ambicioso es aquel que acapara todo cuanto pueda sin importar que los demás se queden sin nada. El ambiciosos es egoísta, materialista, y eso cae mal al pueblo, y lo triste es que nunca llega a ser feliz por lo que tiene.

Mis amados, esto es lo que debemos hacer, hombres y mujeres demos más importancia al hombre interior, al corazón, al alma, a la mente, que estas estén en buena relación con Dios.  Según como este el corazón en relación con Dios así será nuestro hombre exterior, la manera como nos vestimos y nos embellecemos.     Por favor, seamos generosos con todos, demos lo mejor sin esperar que nos lo devuelvan, pero sea generoso siguiendo el orden de prioridad, generoso con Dios, con su familia, con la iglesia y por ultimo con los demás.   Nunca se atreva a robar, pero el robo no solo se refiere a dinero o cosa materiales, no, también incluye el tiempo, el ministerio, la familia, todo lo que no es suyo no lo debe tomar.   Jamás deje que dentro de su corazón se levante la ambición como una planta que crece, porque esta no deja ser feliz, nunca se llega a estar satisfecho.   En vez de eso, aprendamos a confiar más en Dios, y a depender de él, vivíamos en contentamiento basados en la relación intima con Dios.

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