Lo bueno de saber escuchar

Día 195
Proverbios 11:1-14
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

La buena comunicación se da cuando el emisor da un mensaje tan claro que el receptor lo recibe y lo entiende exactamente tal como fue dado originalmente. En este proceso de comunicación hay tres elementos importantísimos, el que habla sabe comunicar el mensaje, quien recibe sabe escuchar el mensaje, y el mensaje es muy claro de entender.  Yo deseo detenerme en el segundo elemento, el receptor del mensaje, o sea quien escucha todo lo que la otra persona está diciendo.

No sé si por naturaleza, por cultura o por vicio, pero generalmente, nos gusta más hablar y que nos escuchen.    Los seres humanos nos cuesta quedarnos callados, y nos cuesta escuchar.  Ahora bien, cuando me refiero a escuchar, hemos de aclarar que el saber escuchar es un arte, lo que significa poner esfuerzo, interés, y dedicación.  Es que no solo es oír los ruidos, sino poner atención, dedicación, esfuerzo e interés a cada cosa que es pronunciada por el emisor.

Que alegre es encontrar a personas que les gusta escuchar con atención e interés lo que la otra persona les está diciendo. Utiliza la empatía, para identificarse con el que está hablando,  familiarizarse con lo que está comunicando y finalmente obedecer lo que se le está pidiendo. Aquí es donde comienza a definirse el arte de saber escuchar, porque por hacerlo es que se puede evitar muchos dolores de cabeza, cometer errores, tomar decisiones incorrectas, etc.  Me refiero a que cuando la persona sabe escuchar, selecciona lo que es bueno, lo que le ayuda o beneficia, lo que está de acuerdo a sus proyecciones y visiones, y lo que va de acuerdo a su identidad.

El proverbista Salomón dice: “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad” (11:14).    Desde  proverbios 1 hasta el 9, hay más de 11 veces donde el padre y la madre están hablando a su hijo quien pone atención a lo que le dicen, escucha cuidadosamente, y finalmente se espera que obedezca pues esto garantizará su vida.    Por un lado hay una comunicación clara del mensaje acompañado de amor, sabiduría, y tacto al decirlo como excelentes consejeros, pero por el otro lado está el hijo respetuoso, atento, interesado y deseoso de escuchar el consejo de sus padres, de sus mayores, de quienes tienen mucha experiencia y de las personas que más les aman y les desean todo lo mejor.

Al llegar a Proverbios 11:14 el Sabio Salomón revela una de las grandes verdades inequívocas.   Cuando no hay una sabia dirección, lo más seguro es que llegue la anarquía, el caos, el desorden, y las confusiones.  Todo mundo dirá que tiene la razón, todo mundo dirá que tiene la verdad, la autoridad y que se le debe obedecer.  Y nadie querrá escuchar lo que el otro quiere decir, porque no cree que necesita escuchar, se forma una sociedad arrogante, autosuficiente, e independiente.   Una sociedad formada por personas que creen que todo lo saben, y que no tienen por qué ser aconsejado por otra persona, menos cuando es menor de edad. Sin embargo, una persona, un matrimonio, una familia, una iglesia y un país completo pueden fracasar si quienes los dirigen no saben dirigir, y no pueden hacerlo porque se creen autosuficientes y no saben escuchar a los demás.

Saber escuchar es un arte, es una necesidad, y es una buena disciplina.  No quiere decir que todo lo que escucha o le digan o le aconsejen tendrá que hacerlo, no.   Todo mensaje debe ser filtrado, analizado y comparado con sus ideales, identidad, convicciones, valores y sus proyectos.   El texto dice, “en la multitud de consejeros hay sabiduría” no dice que todos los consejeros son sabios y lo todo lo que dicen es sabiduría, sino que en el ejercicio de acompañarse de consejeros, de buscar a otras personas para escuchar su opinión, sugerencia y consejos allí puede estar lo que más le conviene a usted.

Escuchar la opinión, la sugerencia y el consejo de otra persona indica que usted antes de tomar una decisión, se percata de estar seguro que la decisión es la correcta.  Muchas veces, es la otra persona quien tiene la mejor perspectiva de las cosas diferente a la que uno puede tener y esta viene a ser la mejor sugerencia.  Por otro lado, usted no está obligado a seguir y hacer todo lo que escucha, sino que es responsable de analizarlo y examinarlo.    Pablo dice, “recibidlo todo, retened lo bueno”.

Así que, se ha comprobado que las personas que tienen la capacidad de escuchar son las personas más indicadas para saber aconsejar.   Saber escuchar es un arte, y quien sabe hacerlo garantiza un mejor porvenir.   Aprendamos a escuchar al mejor consejero, a Dios, porque él tiene la mejor palabra para nosotros.  Sus consejos son tiernos, sabios, beneficiosos, exactos, y oportunos.   Dediquemos todo el tiempo que sea necesario para escuchar la Palabra de Dios porque esta nos puede hacer sabios y perfectos para toda buena obra.    Hay un dicho que dice, el que escucha consejo no llega a viejo, pero si llega a viejo será un sabio viejo, alegre, fuerte y lleno de vida.

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