Las maras o pandillas en la Biblia

Día 185
Proverbios 6:12-19
Lectura de Proverbios 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

La Biblia es el libro más completo de toda la historia y de todo el mundo.   Habla de toda clase de temas, sean estos científicos, metafísicos, sociológicos, psicológicos, biológicos, escatológicos, espirituales y humanísticos.  En esta ocasión, me quiero referir a un tema que está dentro de la sociología, porque tiene que ver con las personas de la sociedad en que vivimos.  Este es un pequeño intento de entender la problemática real en que vive a diario varios países no solo en Centroamérica, sino en otros también.  Es solo un pequeño acercamiento, que pretende motivar a la reflexión seria.

En los Estados Unidos desde hace muchos años se les ha llamado a una parte de la sociedad  “pandillas o gangas” por haber adoptado un estilo de vida particular y diferente al resto de la sociedad.  En nuestros países centroamericanos, México, y creo que ya llego algo de esto a algunos países suramericanos, se les ha denominado “maras”.   En cierta forma es un comportamiento que resulta de un estado mental de rebeldía que de igual manera tiene sus causas.

La Real Academia de la Lengua Española define la palabra “mara” como “Pandilla de muchachos”.  Aunque para ser más justos, esta parte de la sociedad que como una expresión de rebeldía, se ha incrementado notoriamente en los últimos 10 a 15 años, en El Salvador, Honduras, Guatemala y México. Sorprendentemente, Nicaragua y Costa Rica son los dos países centroamericanos con menos influencia y menos personas afectadas por esta ideología o forma de pensar incorrecta. Esto no quiere decir que no haya más de algún joven con estos pensamientos con este estado mental de rebeldía.

Ahora bien, es importante tratar de descubrir las causas de esta realidad sociológica de estas personas en estos países. En el caso de El Salvador, una de las causas naturales aunque paradójicas, fue la poca preparación que se le dio  al proceso de inserción de las personas a la sociedad en la terminación de la guerra en el año 1993.  La expectativa de la población salvadoreña en el fin del conflicto armado,  era que la tranquilidad llegara  a la sociedad, pero por la falta de planificación; la inserción de toda esta gente, soldados y ex guerrilleros a la sociedad, no fue efectiva.   No se preparó una plataforma de bienvenida, un programa de inserción, un monitoreo sistemático durante el proceso,  y una constante re cultivación de los valores para tener un estilo de vida normal con el resto de la sociedad, con vivienda, trabajo, educación, etc.

Era necesario un tratamiento psicológico, un tiempo prudencial de entrenamiento y de concientización sobre cómo adaptarse, movilizarse, y relacionarse con el resto de la sociedad de una manera natural. Pero también, este trabajo debía haberse hecho con la misma sociedad. Resultado de esto, esta gente viéndose sin casa, sin trabajo, sin posibilidades de educación y rechazados en gran medida por la sociedad por fobia u otra cosa, buscan otra manera de vivir.  Así inicia de manera insípida las maras en nuestros países con la tutoría de los malos residentes deportados de Los Estados Unidos.

La Biblia hace un llamado de alerta en contra de estas personas que entre otras cosas son identificados por tatuajes en sus cuerpos, estilo particular de vestirse, un lenguaje no verbal y verbal inventado y entendido por ellos mismos.   Parte de su lenguaje es el hacer señas con los dedos y las manos y hacer guiña con los ojos.   No es el lenguaje oficial de señas, sino es otra forma de comunicarse entre ellos.   Según Proverbios 6:12-14, este tipo de personas están controlados por pensamientos de maldad que nacen de un corazón perverso, y controlado por Satanás.   Hay una pérdida de valores en este tipo de persona, que el resto de la sociedad siente pánico con tan solo su presencia.   Son personas que han perdido la sensibilidad, y su código de valores no tiene que ver nada con el amor, la generosidad, el respeto, la misericordia, la paz, y la educación hacia ellos mismos y hacia el resto de la sociedad sin importar si es su propia familia.   En su mente y corazón solo hay maldad, por lo tanto su realización esta en hacer lo malo, sin importar a quien se lo hace.

La pregunta que nos fulmina a todos es, ¿y nosotros los cristianos, que hemos hecho, que estamos haciendo y que pensamos hacer y hasta cuando nos mantendremos en un insipiente evangelio?   Estamos desgastándonos en resolver nuestros problemas secundarios dentro de nuestros templos, tratando de convencer a cristianos melindrosos, inmaduros, acomodados, o mandones con tal de que no se vallan.   Estamos todos los días complaciendo los caprichos de unos, los desvaríos de otros, las insensateces de otros, mientras a fuera, la sociedad cada vez continua en el rumbo irreversible de la decadencia. Nosotros los pastores, y los líderes principales estamos más empeñados en cosas secundarias que pueden esperar o custodiando nuestros puestos dentro de las iglesias en vez de abrir los ojos para buscar una solución al problema de la sociedad de la cual somos responsables delante de Jesús quien nos ha mandado a ser luz, y sal en medio de esta sociedad.

Proverbios 4 al 6  invita a todo cristiano a utilizar la sabiduría que tenemos de Dios para buscar una salida o proponer una alternativa de solución a este problema sociológico que marca negativamente la imagen de estos países.  El llamado es a vivir, practicar y enseñar los valores originales de una sociedad sana tales como la verdadera amistad (6:1-3), el trabajo honrado y la adquisición honesta del dinero (6:4-11), la lealtad y el cuidado matrimonial (5:1-23), la educación adecuada y a tiempo (5:1-2,23, 6:3, 4:1-4, 10, 6:23), y por sobre todo, el temor a Jehová (4:6-8, 23).

Yo entiendo que este es un problema que está demasiado avanzado y ya ha permeado en todos los niveles y estructuras de la sociedad.   Con todo, estoy seguro que Dios tiene poder, y solo está esperando que nosotros los cristianos, comenzando con los pastores y los líderes cambiemos nuestro estilo de vida, nuestra filosofía de ministerio, nuestra perspectiva sobre esta parte de la sociedad, que es parte de nosotros aunque no lo queramos. Y lo más importante es que cada uno de estas personas son seres humanos con derechos a vivir.  Somos nosotros los cristianos los que podemos hacer la diferencia al vivir correctamente la vida cristiana, apegados a la Palabra, sometidos al Espíritu Santo, saturados del amor de Dios y comprometidos con la misión de Jesús.

Dios puede cambiar la sociedad de nuestros países. Para ello, debemos doblar rodillas, cambiar nuestro corazón, actitud, perspectiva de la vida, y levantarnos del acomodamiento al que nos hemos ajustado. Pastores pudientes necesitan humillarse para vivir como siervos, pastores acomplejados  por su baja estima necesitan levantarse para vivir como siervos de Jesús.   Líderes caciques, dominantes, patrocinadores, mandones que dejen esas sillas de señores y tomen la actitud de Jesús que vino solo a servir con humildad, amor, generosidad y mucha visión.  Iglesias llenas de costumbres y hábitos egoístas, materialistas, competidoras, envidiosas, que todo el tiempo o están comparándose unas a otras o están imitando lo nuevo o las modas de otras, en vez de volverse siervas de Jesús, sometidas a una vida de discipulado, santidad, servicio y proclamación.

Este problema, lo tenemos en todos los lugares del mundo. Hay personas que por varias razones han optado un estilo de vida de rebeldía, maldad, pecado, desobediencia, resistencia, pero a ellos nos ha enviado Jesús.   Él nos envió a predicar  el Evangelio a toda criatura, entre ellos están los miembros de las pandillas o de las maras, ellos necesitan del amor de Dios, ellos necesitan ser escuchados, ellos también sufren la soledad, el señalamiento, el rechazo y el desprecio de la sociedad.   ¿Por qué no convertimos esta dificultad sociológica en una oportunidad soteriológica para que el evangelio avance, y la sociedad experimente tranquilidad, respeto, paz, convivencia y concordia?

Tú puedes hacer algo, orar todos los días por ellos para que Dios toque sus corazones.  O puedes buscar a uno de ellos y hablarle del amor de Jesús hasta que él sienta que puede confiar en alguien.   Yo ya estoy haciendo algo, te lo estoy diciendo, lo estoy escribiendo, y lo hago porque me pesa, lo siento y me duele. La Biblia dice que estas personas son malas, pero también dice que Dios ama a los malos y vino a buscar a los perdidos, a los malos, a los enfermos.    Todos necesitamos una oportunidad para ser diferentes, Cristo es quien nos puede hacer diferentes, nuevas criaturas.

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