¿En qué se complace Dios?

Día 167
Salmo 147
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

He escuchado algunas veces decir esta frase, “Este (a) es difícil de complacer” queriendo decir que con nada queda alegre o satisfecho (a).  Quien hace todo el esfuerzo por quedar bien con la otra persona queda decepcionada, triste y hasta resentida o desilusionada.   Yo he dado este consejo a los esposos que cuando este en la mesa y le resulta la comida sin sabor, quemada o con un sabor extraño, que no se lo digan en ese momento a la esposa porque esto hiere los sentimientos de ella.   Es como decir una verdad cuando se está acalorado (a), enojado (a), no se aceptara la verdad, sino que se reaccionara incorrectamente.   Es mejor esperar el momento adecuado y el lugar propicio, ya que la esposa hizo la comida con todo amor, esfuerzo y esmero y si se le dice en la mesa que la comida no sirve, esto hiere.  Es ahí donde ella puede decir, “a ti quien te entiende, con nada te complazco”.

Hay muchas cosas que nosotros los cristianos hacemos para complacer a Dios pero que realmente no lo complacemos.   Bueno, a los judíos les dijo que estaba hastiado y cansado de tantos sacrificios, de tantas ofrendas, pues ya no le alegraban, no le complacían, no le agradaban ya porque solo era un ritualismo aunque lo estaban haciendo según la ley lo exigía.  Así que, todo lo que los cristianos hacemos por pura religiosidad, por pura costumbre, por un simple ritualismo, todo por muy bonito, grande y frecuente que sea, eso no complace a Dios, no se deleita nuestro Dios.

Dice el v. 10 “No se deleita en la fuerza del caballo. No se deleita en la agilidad del hombre”.  Espere un momento y reflexione evaluando su ser y quehacer diario con propósito de agradar a Dios.  ¿Qué tantas cosas usted las hace ya solo por una costumbre, sin preocuparse de su estado espiritual, de su grado de santidad, de su nivel de madurez, de su calidad de relación con Dios, pero si hace muchísimas cosas, según usted, para agradar a Dios, pero que realmente no complace a Dios?  Esto es lo mismo que hacia el pueblo de Israel, ofrecía todas las ofrendas según la ley, fiel en cumplir con todo, según ellos, con esto, Dios estaba muy feliz, satisfecho, y complacido, pero no, Dios estaba cansado, hastiado, aburrido de esa religiosidad.

Es muy simple para complacer a Dios, no requiere fuerza, cantidad, esfuerzo.  Dice el v. 11 “Se complace Jehová en los que le temen, en los que esperan en su misericordia”.   Cuando vivimos sin respetar a Dios, cuando hacemos las cosas, por muy bonitas y especiales que sean, pero si en nuestro corazón hay pecado, eso aburre a Dios, cansa a Dios lo que hacemos, y por ende, no lo complace, no lo recibe, no le alegra, no lo satisface.   Lo que Dios buscaba del pueblo de Israel y de nosotros los cristianos es el corazón, un corazón limpio, que respeta, que honra, que alaba a Dios en santidad.    Así que, lo que complace a Dios es todo aquello que hacemos con un corazón respetuoso, limpio, temeroso, apartado del mal, con mucho amor, en santidad.  Fácil, antes de ofrendar a Dios su vida, o cualquier otra cosa, asegúrese de estar solvente en su corazón, en sus relaciones, en su estilo de vida, a estar en paz con todos y entonces, Dios estará muy alegre con usted no por lo que trae sino por lo que usted es, por su corazón solvente, en perfecta relación con él.

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