Obedecer es mejor que conocer

Dr. Luis Gómez Chávez

En el campamento familiar de la Iglesia Bíblica Peniel del  2008 se  hizo referencia a  ciertas  relaciones que necesitamos unir para que haya coherencia en la vida cristiana.  Por ejemplo, debe haber coherencia entre lo que somos con  lo que hacemos, entre lo que recibimos con lo que damos, teoría y práctica, estilo de vida dentro  y fuera del templo.  Pero la relación más urgente y profunda que necesitamos desarrollar es entre la obediencia y el conocimiento, o sea entre obedecer  más que conocer.

El tiempo de ser cristiano nos hace más responsables. La mayor responsabilidad  la tiene quien  tiene mayor tiempo de ser cristiano.  En otras palabras,  a más años de vida cristiana, mayor es la responsabilidad que se adquiere de vivir conforme a lo recibido durante ese tiempo.   En fin, una persona que tiene 15 años de ser cristiano es más responsable que una persona que solo tiene 2 años.  La responsabilidad en primera instancia es delante de Dios, luego delante de uno mismo, tercero, delante de la familia, y por último, delante del mundo.

Es por ello que, el mayor énfasis de los diez mandamientos escritos por Moisés no es el conocerlos, sino el obedecerlos.    La palabras más repetida y mas importante en todo el libro de Deuteronomio no es conocer, sino guardar, que significa obedecer.  El gran fracaso del pueblo de Israel en todo su peregrinaje fue la constante desobediencia hacia Dios y sus instrucciones.  La grandeza de una nación, de una iglesia, de una familia, de  un matrimonio y de una persona no es todo lo que hace, tiene, y es sino la relación de tenga hacia Dios por medio de una profunda obediencia.

Creo que estamos en una crisis integral.   La crisis es en todo sentido, pero la causa es solo una, si solamente una, no hemos aprendido a obedecer a Dios.  Me dijo una persona el mismo domingo después de predicar sobre los diez mandamientos: pastor, entonces si la iglesia no está bajo la ley, ¿no debe obedecer los diez mandamientos?  Yo le dije, mejores cristianos seremos si obedecemos todos los mandamientos.  Obedecer la ley que fue escrita y dedicada a un pueblo en particular, solamente nos hará mejores ya que los diez mandamientos es la esencia de los valores espirituales,  la esencia del deseo de Dios para su pueblo y es la esencia del corazón de Dios.

La otra razón porque debemos obedecer no solo los diez mandamientos sino toda la Biblia es que estos representan las tres relaciones que toda persona habrá de cuidar con mucho esfuerzo.   La relación con Dios basada en el amor, santidad, y la obediencia es la primera relación que ha de atenderse por sobre todas las cosas.   Es a esta relación que se refieren los primeros cuatro mandamientos que se da como resultado del amor, respeto, temor, respeto y adoración a Dios.  La segunda relación que debemos cuidar con urgencia, preocupación y honestidad es la relación familiar.   El mandamiento cinco hace referencia  a la relación que los hijos  deben tener hacia los padres, relación de honra y obediencia.   Esta no se dará a menos que amemos, respetemos, honremos, y obedezcamos a Dios.

Por último está la relación con el prójimo.   Debemos aclarar que Jesús resumió los diez mandamientos en dos relaciones, con Dios y  con el prójimo, ya que la relación con la familia la incluye en la relación con Dios.    Pero, igual, las dos relaciones se desarrollan en la dimensión del amor y el respeto.   Cuando uno ama y respeta a alguien es capaz de obedecerlo con voluntad y sin resistencia.

Para terminar esta reflexión,  surge una interrogante para reflexionar, ¿puede una persona obedecer sin amor? ¿Debe el cristiano obedecer a Dios aunque no entienda correctamente las implicaciones de los diez mandamientos y las dos relaciones?  Aquí viene la conclusión, la crisis que experimentamos es que no hemos aprendido a obedecer a Dios y su Palabra.  A Dios se  obedece porque se ama y se obedece también por la  fe, porque se ha confiado en que él es Dios.  Debemos obedecer a Dios sea que entendamos o no lo que Dios nos ha mandado hacer, y cuando se obedecer por amor y por la fe, se obedece voluntariamente, en todo tiempo y sin cuestionamiento o resistencia.

Hermanos, lo que más necesitamos practicar en este tiempo para cumplir el deseo de Dios es obedecer.   Obedezca por amor y por fe, todo lo que Dios manda.  Obedezcamos la Palabra, amemos a Dios y amemos al prójimo.  Esto es muy serio, ame a todos como Cristo nos amo.  Si tiene una persona con la que no tiene buena relación, debe mejorar, pero lo más importante es tener buena relación con Dios y el resto será consecuente.

¿Ama lo suficiente a Dios como para que él se sienta satisfecho con usted?

 

 

 

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