Atalayas de la verdad

Día 154
Salmo 134
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

El nivel de decadencia de la sociedad presente es a causa del avance del tiempo en el programa escatológico de Dios donde dice que en la medida que se acerque la venida de Jesucristo, el pecado aumentará. Además, en la medida que se acerca el final del cumplimiento de este plan escatológico de Dios, el diablo como príncipe de este mundo se empodera mas del mundo por su fuerte incredulidad hacia Dios, pero no puede pasar del límite que Dios le ha establecido.  Sin embargo, hay una última causa para la decadencia espiritual y moral de la sociedad presente, y es la frialdad, comodidad, el poco compromiso, y la superficialidad de la Iglesia de Cristo.   Muy poco celo hay en el cristiano para defender la verdad, lo santo, lo verdadero, la fe, el evangelio, el mensaje santo de Dios, la identidad cristiana.   Muy poco se está dispuesto a defender lo que es la verdad, a cuidar el santuario verdadero donde mora Dios, el cuerpo mismo.

En este salmo, hay una fuerte exhortación a los guardianes del templo, a cuidar celosamente la casa de Dios, a mostrar respeto total hacia el lugar sagrado done residía la presencia misma de Dios.    Los guardianes nocturnos del templo en el Antiguo Testamento son exhortados a bendecir a Dios, cumpliendo con la responsabilidad encomendada.  Les dice, “Alzad vuestras manos en dirección al santuario y reconoced, exaltad, y glorificad a Dios”.    En ese tiempo ese era el concepto de la presencia de Dios, que estaba en el templo, y los atalayas del templo o guardianes, debían cuidarlo, guardarlo, protegerlo, cuidar que Dios se sintiera respetado, reconocido y celebrado.

Todo cristiano, dice la Biblia que es templo y morada del santuario de Jehová, y nuestra mayor obligación es cuidar de este templo, de esa casa, de esa morada santa, que su cuerpo.  Quiere decir que día y noche debemos cuidar que nuestro cuerpo este limpio, se guarde en santidad, apartado de lo que atente contra la santidad de Dios.  Somos guardianes, atalayas de la verdad, de la santidad.    Todo aquello que va en contra de la verdad, de la santidad, de lo que ofende a Dios, de lo que denigra la fe, el evangelio y la Palabra de Dios debemos repelerlo, apartarnos, cuidando así que el nombre de Dios siempre sea reconocido, bendecido, exaltado y glorificado por medio de tener resguardado nuestro cuerpo.

Si Cristo ya vive en su corazón, haga que él se sienta bien, satisfecho, alegre, honrado, reconocido, y alabado.    Eso solo es posible, si dejamos que Cristo crezca en nuestra vida y nosotros vengamos a ser sus discípulos  al mantenernos todos los días apartados de lo malo y viviendo solo para honrarlo.    Solo asi, esta sociedad en decadencia espiritual, podrá ser alumbrada, retada y mucha de ella, transformada por el Espíritu, por la Palabra y por nuestro testimonio.    Por favor, como buen atalaya, cuide y guarde en santidad su cuerpo.

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