El significado de la paz

Día 153
Salmo 133
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Cuando en el país de El Salvador, el ejército y la guerrilla  estaban dialogando acerca de la posibilidad de un acuerdo de paz, que finalmente en 1993 lo lograron, yo escribí un tratado que llevaba como título, “La paz está en el Salvador”.   El tema tenía doble significado, por un lado, se podía interpretar como que si yo decía que en el país de El Salvador esta la paz por el acuerdo logrado. Sin embargo, lo que yo estaba diciendo es que la paz solo se encuentra en Jesús, El Salvador.   Cuando las personas leían el tratado llegaban a esta última interpretación, ya que el contenido del tratado decía que la paz y la armonía no están en el cese de fuego, sino en que cada persona permita que dentro de su corazón Jesucristo viva y todos aprendan a vivir en total armonía, acuerdo, relación y amistad.

Es muy triste ver la realidad de este mismo país, 22  años más tarde, jamás se logró la paz, porque las relaciones entre los ex-guerrilleros y el ejército, aunque estén juntos no se confían, no están de acuerdo, y no se consideran amigos.  Otra cosa más, la guerra entre estos dos bandos no terminó, y la aparente paz, por no estar basada en Jesús, hizo que surgiera otra guerra más destructiva, la guerra de las maras.    Yo sigo diciendo, la paz está en El Salvador, no en el país, sino en Jesús el Salvador.

Hace unos 4 años, los altos dirigentes de las maras con la intervención de la Iglesia Católica y otros intermediarios que no son del gobierno, llegaron no a un acuerdo, sino a un pacto de cese de fuego interno entre las maras, pues entre ella misma se están atacando mortalmente.  Sin embargo, para la sobrevivencia de estos más de 50,000 miembros de las maras, acosan, presionan y extorsionan a la población, y más aun a los pequeños soñadores quienes son dueños de hasta el más pequeñito negocio al pedirles un cobro (renta) disque por protección de ellos mismos.  Las personas con tal de no ser atacadas por ellos mismos u otras maras, acostumbran a estas personas a que sigan cobrando cada mes.

Hoy en este país centroamericano, donde se firmó el acuerdo de paz hace unos 22 años, las personas no pueden vivir en paz, porque una nueva generación de personas que no tienen a Cristo en su corazón siguen peleándose y matándose entre ellos mismos, al punto que 3 meses después bajo de 15 personas que morían cada día asesinadas a 5 cada día. ¿Se podría decir que la paz estaba llegando al país de El Salvador?   No obstante, 4 años mas tarde, la tasa de asesinatos en ese mismo país se ha elevado a mas de 15 cada día, el pacto no sirvió de nada, y la aparente paz, no fue paz, solo palabras.

Lo interesante es que todo el tiempo El Salvador ha estado en El Salvador intentando dar la verdadera paz a todos los salvadoreños.   El problema está en que los mismos que ya tienen en sus corazones al Salvador que da la verdadera paz, no han dejado que él gobierne, sino que entre los mismos cristianos, pastores, grandes y pequeñas iglesias cristianas están en guerras.   Pueden estar juntos pero no están en armonía, no están en paz, en pleno acuerdo, porque cada persona busca no los intereses del reino, no el bienestar del prójimo, no los beneficios de la nación.   Esto es una realidad que da tristeza, porque el Salvador a pesar de tener  unos 2 millones de personas que dicen tener en sus corazones al creador, dador y fuente de la verdadera paz, no pueden ni ellos mismos vivir la verdadera paz, y mucho menos pueden impactar al resto de la sociedad que viven en una declarada guerra, donde no hay sombras de paz.

Mis queridos lectores, perdonen que me quede solo con el ejemplo de la realidad de la falsa armonía, y paz que se vive en este país centroamericano.   Sin embargo, esta es la realidad de otros países centroamericanos, pero no tengo autoridad moral de hablar de otros países, pero si del mío, que es El Salvador, y porque yo tengo en mi corazón a quien da la verdadera paz, a Jesús el Salvador.  También hay otros países en Sur y Norte América, y en otros continentes que viven esta falsa paz, y aun teniendo mucha gente a Jesús, el autor de la paz, pero en estos países y en los nuestros, aun los cristianos no están permitiendo que el Espíritu Santo gobierne sus vidas para ser los verdaderos pacificadores, portadores de la paz, los dispensadores de la paz, la paz que solo Cristo da.

¿Qué y cómo es la paz según lo describe el salmista en el salmo 133?   Es la capacidad de vivir en armonía, en mutuo acuerdo, respetándose unos a otros, al buscar todo aquello que trae bienestar común, porque han aprendido a vivir en el mismo lugar sin  pelear sino que antes tienen la capacidad de dialogar hasta llegar a acuerdos de concordia, amistad, educación, proyección y visión.  Es un ambiente de fraternidad, comunicación, confianza, sinceridad, lealtad, amistad y honestidad.   El salmista llama, un ambiente bueno, delicioso, agradable, fresco, edificativo, de confianza y mucha libertad bajo los parámetros de la armonía.    Finalmente, es un ambiente que inspira, motiva, dan ganas de estar dentro, y ayuda a ser mejores, y a  buscar el bien para los demás, es algo lindo, fresco, transparente, y de satisfacción.

El salmista compara este ambiente y estado de paz o armonía como el oleo o aceite que era derramado en una persona cuando era ungida para un cargo especial en un día de fiesta donde todos los asistentes están inmersos en ese día de fiesta, nadie piensa en otra cosa que no sea la fiesta.  En una fiesta están todos juntos, alegres, de acuerdo, compartiendo, hablan, ríen, y todo es común para todos.  La segunda metáfora que usa es el rocío que baja de las montañas altas donde se acumula y a veces en forma de nieve la cual mientras va derritiéndose por los rallos del sol, baja a los valles en forma de agua fresca que riega todos esos lugares hasta mantenerlos verdes, fuertes y fructíferos.

En un ambiente, estado, y relación de esta naturaleza, de armonía, de paz, de acuerdo, de amor, unidad, y amistad, es donde Dios envía bendición y vida eterna. Un país, una ciudad, una comunidad, y una iglesia donde Jesús llega a ser el que controle sus vidas, lo más seguro es que la clase de ambiente será de paz, armonía, acuerdo, bienestar, unidad, alegría, satisfacción, y prosperidad integral.  No son las cosas, la riqueza, la fama, la popularidad, lo que hace posible la paz, sino la disposición, la determinación, y el esfuerzo que cada persona pone al ceder toda su voluntad y todos sus derechos a Jesús y deja que él los controle.   Esto es lo que nos hace falta a todos para vivir en paz, el dejar que Jesús, el autor, fuente y distribuidor de la verdadera paz, sea el Señor de nuestras vidas.

¿Vive en verdadera paz usted?  ¿Qué le hace falta, a Jesús como Salvador o a Jesús como Señor?  En el ambiente de paz, se cultivan valores, se promueve una cultura de superación por medio de la buena educación, y se practica el respeto hacia los demás, lo que constituye el mejor camino para vivir en paz.

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