Día 151
Salmo 131
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Este salmo es un cantico entonado en las peregrinaciones del pueblo de Israel cuando se encaminaban al tabernáculo de reunión en una de las fiestas nacionales.  En dos versiones de la Biblia lea este salmo:

 

Versión de Lenguaje actual Biblia de las Americas
1 Dios mío, yo no me creo más que nadie,

ni miro a nadie con desprecio;

no hago alardes de grandeza,

ni pretendo hacer grandes maravillas,

pues no podría llevarlas a cabo.

 

2 Más bien, me he calmado;

me he tranquilizado

como se tranquiliza un niño

cuando su madre le da el pecho.

¡Estoy tranquilo como un niño

después de haber tomado el pecho!

 

3 Israel, ¡pon tu esperanza en Dios

ahora y siempre!

1Señor, mi corazón no es soberbio, ni mis ojos altivos;
no ando tras las grandezas,
ni en cosas demasiado difíciles[b] para mí;
sino que he calmado y acallado mi alma;
como niño destetado en el regazo de su madre,
como niño destetado reposa en mí mi alma.
Espera, oh Israel, en el Señor,
desde ahora y para siempre.

 

Por un lado hay un reconocimiento de David de lo que él es y de cómo se considera.  Realmente, el retrato que esta describiendo de su misma persona es de humildad lo cual es opuesto a la soberbia, al orgullo, a la autosuficiencia.    Esto es admirable venido de un Rey, de una persona que está en la posición más alta de todas la cual un ser humano puede llegar a tener, la de ser un presidente de una nación, en este caso el Rey.    Es sorprendente pues el ser humano desde su nacimiento trae la naturaleza pecaminosa que es el espíritu pecaminoso heredado por Adán y Eva pero que fue comenzado por el mismo Satanás cuando se rebeló contra Dios por pura soberbia, orgullo, autosuficiencia y envidia (Isa. 14, Eze. 28).

David dice, yo prefiero acallar mi alma, dejarme caer en los brazos de Dios por medio de la fe, quedar satisfecho con las promesas y la presencia misma de Dios.   David prefiere ser como un niño que con gran confianza reposa satisfecho en los brazos de su madre después de haber sido alimentado por su madre.   El salmista contrasta a una persona soberbia versus una persona humilde.    Solo quien confía en Dios puede ser humilde de corazón, principalmente alguien que ostenta estar en una posición privilegiada o alta ya sea de trabajo o de ministerio.

La enseñanza de este salmo es muy fuerte porque todos en un momento determinado tenemos algo de soberbia, orgullo y hasta autosuficiencia opuesto a la humildad, sencillez, sinceridad y transparencia, lo cual desagrada a Dios.  El orgullo, la soberbia, la autosuficiencia, el espíritu de grandeza, o el creerse superior a los demás, es pecado.   Increíble, pero aun dentro de los círculos cristianos, entre los mismos lideres que han sido llamados a ser siervos, su orgullo, soberbia, arrogancia, no les permite servir, ser siervos, ser humildes.  Dios nos reta en este día a aprender de David quien confiesa públicamente que ha preferido ser humilde, vivir confiado en Dios, alimentarse de la Palabra que es la que nos lleva a la humildad, y descansar su alma en los brazos de Dios.

Si usted siente que tiene algo de orgullo, soberbia, envidia, autosuficiencia y ve a alguien con ojos de superioridad; hoy mismo pida perdón  y acalle su alma descansando en los brazos de Dios.    Sigamos el ejemplo de Jesús quien dijo, aprended de mi que soy manso y humilde.

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