La mejor inversión

Día 148
Salmo 128
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

        Preparar la familia  para que sea fiel a  Dios es la más grande meta que un padre y una madre puede tener en esta vida. Dios determinó desde antes de la fundación del mundo que la familia sería la mejor estructura para ejecutar su plan redentor, pero la familia al estilo de Dios.  Significa, según Ge. 2:22-24, “Dejar al padre y a la madre y unirse a su cónyuge y serán una sola carne”.   En Proverbios observamos al padre y la madre haciendo equipo para preparar a la familia para amar y ser fiel a Dios. Salmo 128, el padre es el ejemplo.

La mejor preparación es en el temor de Dios (Salmo 128:1). Ambos, padre y madre son responsables de inculcar, enseñar y modelar el temor a Dios frente a sus hijos (Prov. 1:8, 6:23). Esto exige una vida centrada en Cristo, un  buen ejemplo, un corazón amoroso (v.1).  Significa prestar atención a la familia porque esta no puede esperar más tiempo. Además, esto implica gobernar, supervisar, administrar, vigilar y velar bien la familia basado en los valores espirituales, morales y eternos.  Aunque, cada miembro: papá, mamá e hijos es responsable de cuidarse para Dios y cuidar a su familia para/con Dios.

Según Cantares 8:12 significa “colocarse delante de los hijos para guiarlos y ofrecerles un camino mejor”. La idea primordial es la de “vigilar, velar y gobernar la familia de manera sabia para agradar a Dios”. Es una tarea grande, un privilegio único y fundamental que no debe ser descuidada, ni perder tiempo en hacerlo, pues esta es la parte donde estamos fallando.

Estadística:   Brindar un abrazo cariñoso a un niño, tan solo le restará cuatro o cinco segundos, de esos 86 mil 400 segundos que tiene un día.  Dra. Guadalupe Moguel Parra*.   En un día cualquiera, los adolescentes en Estados Unidos pasan alrededor de nueve horas utilizando los medios de comunicación para su entretenimiento, Common Sense Media.  El estudio asegura que más de la mitad de los niños encuestados, el 63%, está deseando pasar más tiempo con sus padres, pero que solo el 23% de los padres les gusta pasar tiempo con sus hijos.   TriNa de la Diversión en Familia, 23 Julio 2015.

 

Una familia  preparada con  valores eternos experimenta: Felicidad (Sal. 128:1).   Nunca he visto ni he escuchado que una pareja se case para  ser infeliz.  Sin embargo, muchas familias no han llegado a ser felices por no tener a Cristo en sus corazones. Hay satisfacción (Sal. 128:2) Cuando se confía en Dios, él se encarga de proveer para cada necesidad.  Por eso dice el salmo, “Dichoso el hombre que come del fruto de sus manos”.  Es placer vivir en familia.  Hay comunión ( Sal. 128:3-4).

Necesitamos preservar  las buenas costumbres: comer juntos y orar tomados de las manos, orar antes de dormir, leer la Biblia juntos. La mesa es un buen lugar para hablar, escuchar, da confianza, tranquilidad y edificación. Es disfrutar  Sal 133:1, que da armonía, crecimiento y resulta en buenas relaciones familiares.  Una familia temerosa de Dios refuerza el testimonio, perpetua los valores y capacita para instruir y gobernar a los demás (1 Ti. 3:4-5).  Enseñar valores preventivos a la familia es sabiduría puesta en acción.   Ofrecer una buena educación cristiana familiar a tiempo es sembrar con visión, esperanza y sabiduría de cosechar. Guiar y preparar a los hijos en el temor de Dios es la mejor ocupación e inversión que podemos hacer nosotros los padres.

          El Dr. Barry Sanford, de la Universidad de Harvard dijo que la familia es el ancla en potencia de este mundo fugaz. Todo lo demás está cambiando drásticamente.  Pero el único factor estabilizador que da significado histórico a la vida de las personas es la familia.  En fin, el anhelo mayor de todo padre debe ser que sus hijos teman  a  Dios antes que sean profesionales, padres y abuelos.   Es mejor tener un hijo rico en el cielo aunque sea pobre en la tierra que un hijo rico en la tierra pero que al final no llegará al cielo.

Aceptemos el reto  hoy de evaluar, depurar y tomar nuevas decisiones acerca del cuidado que estamos dando a la familia. Nunca es tarde para mejorar, nunca es demasiado temprano para comenzar, todo lo que hagamos por complacer  y obedecer a Dios, por pequeño que sea, no quedará sin recompensa.  Esta es la mayor y mejor inversión.

Repitamos Prov. 27:18, Salmo 144:12 y Josué 24: 15 “Yo y mi casa serviremos a Jehová”.

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