Mi compromiso con la familia

Día 147
Salmo 127
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

La atención y el cuidado del núcleo más importante y de la Institución más valiosa de la sociedad, la familia,  es algo que no puede esperar más tiempo.  Es sorprendente, pero la lista mayor de los problemas que enfrenta la iglesia no es por el dinero, no es por el edificio, no es por la cantidad de personas, no es por el trabajo, no es por los estudios, salud, casa, etc.  El problema de la sociedad actual es la poca atención que se le está dedicando a la familia y la  educación inadecuada que se le está brindando.  Este fue el error de Jacob con los doce hermanos que vendieron a José, fue el mismo error del sacerdote Eli con sus dos hijos que murieron en la guerra y fue el mismo error que cometió el rey David quien tuvo todo pero no supo educar a sus hijos. Ese mismo error se está cometiendo hoy en día, los padres, en vez de impulsar  valores,  prioridades,  virtudes y responsabilidad, está gastando mayor tiempo y esfuerzo en otras cosas.

El tiempo que vivimos es totalmente diferente al tiempo en que vivió Abraham, David, y Pablo  cuando escribió Ef. 5:14-17, y diferente al tiempo de nuestros abuelos.  Con todo, en todos los tiempos, Dios ha ordenado cuidar la familia para que esta honre, y adore a Dios.  Solo que hoy aunque es más difícil es más urgente cuidar la familia por las desviaciones de la sociedad.  ¿Cómo guiar a la familia a Dios?

Mostrar  el camino a  Cristo  (v.1) (Prov. 1:1-7, 22:6) ¿Cómo mostrar a nuestros hijos el camino a Cristo como una prioridad?  El Salmo 127:1 dice que la prioridad es poner a Cristo en el centro del corazón de cada miembro de la familia, comenzando con los hijos, porque según el v. 3, ellos son herencia que Dios no ha dejado, y debemos cuidarla, tratarla, encaminarla hacia la posición que Dios desea que estén.    Como padres debemos estar en el camino del Señor,  y ser ejemplos de nuestros hijos, para luego instruirles (Prov. 22:6) en el temor de Jehová (Prov. 1:7), para que cuando ellos sean grandes no se aparten de la fe, pues sus convicciones serán como raíces profundas que les dará firmeza, dirección, estabilidad, e identidad.

Enseñar a amar a Dios  (Dt. 6:1-9).  El proverbista dice: ‘Me dieron a cuidar la viña y la viña que era mía no cuide”  ‘Porque el que no sabe gobernar su propia casa, como cuidara de la iglesia’.  Tenemos  la responsabilidad de cuidar, pero es necesario saberlo hacer.  Guiar la familia a Dios requiere mucho amor, dedicación, tiempo, carácter, disposición y ejemplo, tanto de mamá como de papá (Pro. 1:8,6:20-23). Salmo 119:9-16, ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar su Palabra. 119: 105 “Lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera  a mi camino”.  Prov. 6:23 “Porque el mandamiento es lámpara y la enseñanza su luz, y camino de vida las represiones que te instruyen”.  Por consiguiente, es muy importante enseñar, repetir, e insistir en aprender la Palabra (Dt. 6:1-9).

El resultado de seguir estas instrucciones de Dios en cuanto a la familia en obediencia, contentamiento y voluntad es que agradaremos a Dios, seremos sabios (Pro. 2:6), viviremos más y en paz (Prov. 3:2), seremos grandes para Dios (Prov. 4:8),  y seremos luz y fuente de valores para esta sociedad   que poco a poco se va desviando y rebelando  en contra Dios.  No olvide, nuestra máxima y principal prioridad y responsabilidad es mostrar el camino a Cristo.

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