Dios me ayuda con su Palabra

Día 138
Salmo 119:89-112
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Cuán importante es no solo conocer y recordar partes de la Palabra de Dios sino saberla aplicar en los momentos de necesidad.  Eran cinco los jóvenes que regresaban de un viaje misionero cuando fueron detenidos por dos agentes de vigilancia con la intención de averiguar quiénes eran, de donde venían y hacia donde iban. El primero fue llevado a un cuarto muy pequeño donde comenzaron a interrogarlo presionado con las armas puestas en su espalda.  Le preguntaron muchas cosas y una de las preguntas finales fue si este jóvenes era cristiano evangélico a lo que respondió que sí.   Para comprobar dicha respuesta le exigieron que dijera 25 versículos de la Biblia de memoria.  De inmediato, este joven comenzó a recitar los versículos sin detenerse tomando salmos completos, ya que disponía de un amplio repertorio de textos memorizados.  La Palabra de Dios salvo a este joven de la muerte.

Por otro lado, hay momentos de soledad, de tristeza, de escasez, de dolor, enfermedad, aflicción, problemas y decisiones que es en la Palabra de Dios donde se encuentra el alivio porque es Dios el que se encarga de lidiar con nuestras vidas.  Claro está, se necesita tener fe en Dios y en su palabra. Es necesario que el que se acerca crea que Dios es real y que su Palabra es vida, y es eficaz.   David sabía perfectamente que la ley de Jehová, su Palabra, sus estatutos, sus mandamientos, sus caminos, sus preceptos, sus promesas permanecen para siempre, y su poder jamás se agota (v.89).   David dice: “Si tu ley no hubiera sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido” (v.92), con tus mandamientos me he vivificado (v.93).

Esa es la razón por la cual David ama la ley de Dios (v.97, 103,104). La palabra de Dios es dulce, tan deliciosa, y que llega tan a tiempo, que uno pude estar en ella todo el día meditando. Da sabiduría y dirección para tomar mejores decisiones (v.98).  Tu Palabra es más dulce que la miel, porque dan inteligencia, sabiduría, pero es necesario dedicarles tiempo, fe, y mucha meditación.   Tan importante es para nuestra vida la Palabra de Dios que David la compara como una lámpara que da luz en medio de la oscuridad, la cual guía, disipa el temor, el miedo, los enemigos, las tentaciones, toda clase de opresión, si tan solo se cree en ella, y se deja a Dios guiarnos y controlarnos (v.105).

Con todo esto, no nos queda más que decir como David, inclino mi corazón a cumplir tus estatutos, de continuo, hasta el fin (v.112).   Dios en todo tiempo y en toda circunstancia me ayuda con su Palabra, solo tengo que disciplinarme para buscarla, leerla, meditarla, memorizarla, vivirla, obedecerla, y esta se convertirá en nuestro escudo de defensa en todo momento.     Vamos, acepte el reto del v. 112.  Gracias Dios por tu Palabra.

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