Tu Palabra, oh Dios, me fortalece

Día 135
Salmo 119:25-48
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Como ya es sabido, este es el Salmo más largo de toda la Biblia y el que más se dedica a engrandecer la Palabra de Dios. Un detalle interesante que debe ser conocido es que está dividido en 22 secciones que están identificadas por las 22 letras del abecedario hebreo.    En todas las secciones se resalta la grandeza y el poderío que tiene la Palabra inspirada por Dios y escrita por santos siervos.  Un detalle más es que en este salmo es donde se le da diferentes nombres a la Palabra de Dios, pero el contenido sigue siendo el mismo.

En estas tres secciones, quiero que dirija su mirada en la fortaleza que da la Palabra bendita de Dios cuando la leemos, la estudiamos con interés, pues de esta manera la entendemos y la disfrutamos.  En el primer devocional basado en este salmo me referí al hecho de que la Palabra de Dios vivifica, y en el segundo devocional afirme que la Palabra de Dios es el ABC de la vida cristiana, que se habrá de creer para crecer y tener un conocimiento hasta tener convicción.  Le ruego leer los vv. 25 al 48  y observe como inicia el v. 25 “Abatida hasta el polvo está mi alma”   y solo la Palabra de Dios puede dar vida, levantar, animar, y fortalecer.   En varios de los versículos se resalta el deseo y la necesidad de entender la Palabra  (v.26, 27,33, 34, 35), aunque usa otros sinónimos como enséñame, guíame.

No hay duda que en la Palabra de Dios encontramos la fuerza, la esperanza, el sentido, la guía, la iluminación cuando nos encontramos tristes, agobiados, desesperados, desanimados y sin deseos de seguir por diferentes razones, a veces la ansiedad (v.28).   Cuando estamos así, descubramos delante de Dios nuestros caminos (v.26), y le decimos con franqueza, “susténtame con tu Palabra” (v.28b).  En otras palabras, ruego a Dios que me alimente con su palabra que es vida.    Es admirable la determinación del salmista, misma que todos los hijos de Dios debemos tener, estar, andar, permanecer, vivir en su voluntad, o los caminos de Dios (v.26ª, 27ª, 30ª, 32ª, 33ª, 35ª,  37b).

Nuestra oración y nuestro mayor deseo delante de Dios debe ser el que él nos ayude a permanecer en su camino, haciendo su voluntad, viviendo para honrarlo.  Y claro, es la Biblia, la Palabra de Dios la que marca el mapa por donde debemos andar, y la manera como hemos de andar.   La obediencia hacia la Palabra, la disposición para obedecerla, la fidelidad y lealtad al obedecerla es lo que hace que la Palabra ejerza su poder sobre nuestras vidas.    Es por ello que en este día, yo le animo a leer, estudiar, meditar, disfrutar, recrearse, fortalecerse en la palabra de Dios porque esta es vida, fuerza, poder, es la Palabra de Dios que da vida y es vida.  Esta le muestra por donde podemos andar, la manera como hemos de andar, y la razón por la cual debemos andar de esta manera.   Condúzcase apegado a lo que dice la Palabra, y eso honra a Dios, y a usted lo fortalece.

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