La mejor inversión

Día 148
Salmo 128
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

        Preparar la familia  para que sea fiel a  Dios es la más grande meta que un padre y una madre puede tener en esta vida. Dios determinó desde antes de la fundación del mundo que la familia sería la mejor estructura para ejecutar su plan redentor, pero la familia al estilo de Dios.  Significa, según Ge. 2:22-24, “Dejar al padre y a la madre y unirse a su cónyuge y serán una sola carne”.   En Proverbios observamos al padre y la madre haciendo equipo para preparar a la familia para amar y ser fiel a Dios. Salmo 128, el padre es el ejemplo.

La mejor preparación es en el temor de Dios (Salmo 128:1). Ambos, padre y madre son responsables de inculcar, enseñar y modelar el temor a Dios frente a sus hijos (Prov. 1:8, 6:23). Esto exige una vida centrada en Cristo, un  buen ejemplo, un corazón amoroso (v.1).  Significa prestar atención a la familia porque esta no puede esperar más tiempo. Además, esto implica gobernar, supervisar, administrar, vigilar y velar bien la familia basado en los valores espirituales, morales y eternos.  Aunque, cada miembro: papá, mamá e hijos es responsable de cuidarse para Dios y cuidar a su familia para/con Dios.

Según Cantares 8:12 significa “colocarse delante de los hijos para guiarlos y ofrecerles un camino mejor”. La idea primordial es la de “vigilar, velar y gobernar la familia de manera sabia para agradar a Dios”. Es una tarea grande, un privilegio único y fundamental que no debe ser descuidada, ni perder tiempo en hacerlo, pues esta es la parte donde estamos fallando.

Estadística:   Brindar un abrazo cariñoso a un niño, tan solo le restará cuatro o cinco segundos, de esos 86 mil 400 segundos que tiene un día.  Dra. Guadalupe Moguel Parra*.   En un día cualquiera, los adolescentes en Estados Unidos pasan alrededor de nueve horas utilizando los medios de comunicación para su entretenimiento, Common Sense Media.  El estudio asegura que más de la mitad de los niños encuestados, el 63%, está deseando pasar más tiempo con sus padres, pero que solo el 23% de los padres les gusta pasar tiempo con sus hijos.   TriNa de la Diversión en Familia, 23 Julio 2015.

 

Una familia  preparada con  valores eternos experimenta: Felicidad (Sal. 128:1).   Nunca he visto ni he escuchado que una pareja se case para  ser infeliz.  Sin embargo, muchas familias no han llegado a ser felices por no tener a Cristo en sus corazones. Hay satisfacción (Sal. 128:2) Cuando se confía en Dios, él se encarga de proveer para cada necesidad.  Por eso dice el salmo, “Dichoso el hombre que come del fruto de sus manos”.  Es placer vivir en familia.  Hay comunión ( Sal. 128:3-4).

Necesitamos preservar  las buenas costumbres: comer juntos y orar tomados de las manos, orar antes de dormir, leer la Biblia juntos. La mesa es un buen lugar para hablar, escuchar, da confianza, tranquilidad y edificación. Es disfrutar  Sal 133:1, que da armonía, crecimiento y resulta en buenas relaciones familiares.  Una familia temerosa de Dios refuerza el testimonio, perpetua los valores y capacita para instruir y gobernar a los demás (1 Ti. 3:4-5).  Enseñar valores preventivos a la familia es sabiduría puesta en acción.   Ofrecer una buena educación cristiana familiar a tiempo es sembrar con visión, esperanza y sabiduría de cosechar. Guiar y preparar a los hijos en el temor de Dios es la mejor ocupación e inversión que podemos hacer nosotros los padres.

          El Dr. Barry Sanford, de la Universidad de Harvard dijo que la familia es el ancla en potencia de este mundo fugaz. Todo lo demás está cambiando drásticamente.  Pero el único factor estabilizador que da significado histórico a la vida de las personas es la familia.  En fin, el anhelo mayor de todo padre debe ser que sus hijos teman  a  Dios antes que sean profesionales, padres y abuelos.   Es mejor tener un hijo rico en el cielo aunque sea pobre en la tierra que un hijo rico en la tierra pero que al final no llegará al cielo.

Aceptemos el reto  hoy de evaluar, depurar y tomar nuevas decisiones acerca del cuidado que estamos dando a la familia. Nunca es tarde para mejorar, nunca es demasiado temprano para comenzar, todo lo que hagamos por complacer  y obedecer a Dios, por pequeño que sea, no quedará sin recompensa.  Esta es la mayor y mejor inversión.

Repitamos Prov. 27:18, Salmo 144:12 y Josué 24: 15 “Yo y mi casa serviremos a Jehová”.

Anuncios

Mi compromiso con la familia

Día 147
Salmo 127
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

La atención y el cuidado del núcleo más importante y de la Institución más valiosa de la sociedad, la familia,  es algo que no puede esperar más tiempo.  Es sorprendente, pero la lista mayor de los problemas que enfrenta la iglesia no es por el dinero, no es por el edificio, no es por la cantidad de personas, no es por el trabajo, no es por los estudios, salud, casa, etc.  El problema de la sociedad actual es la poca atención que se le está dedicando a la familia y la  educación inadecuada que se le está brindando.  Este fue el error de Jacob con los doce hermanos que vendieron a José, fue el mismo error del sacerdote Eli con sus dos hijos que murieron en la guerra y fue el mismo error que cometió el rey David quien tuvo todo pero no supo educar a sus hijos. Ese mismo error se está cometiendo hoy en día, los padres, en vez de impulsar  valores,  prioridades,  virtudes y responsabilidad, está gastando mayor tiempo y esfuerzo en otras cosas.

El tiempo que vivimos es totalmente diferente al tiempo en que vivió Abraham, David, y Pablo  cuando escribió Ef. 5:14-17, y diferente al tiempo de nuestros abuelos.  Con todo, en todos los tiempos, Dios ha ordenado cuidar la familia para que esta honre, y adore a Dios.  Solo que hoy aunque es más difícil es más urgente cuidar la familia por las desviaciones de la sociedad.  ¿Cómo guiar a la familia a Dios?

Mostrar  el camino a  Cristo  (v.1) (Prov. 1:1-7, 22:6) ¿Cómo mostrar a nuestros hijos el camino a Cristo como una prioridad?  El Salmo 127:1 dice que la prioridad es poner a Cristo en el centro del corazón de cada miembro de la familia, comenzando con los hijos, porque según el v. 3, ellos son herencia que Dios no ha dejado, y debemos cuidarla, tratarla, encaminarla hacia la posición que Dios desea que estén.    Como padres debemos estar en el camino del Señor,  y ser ejemplos de nuestros hijos, para luego instruirles (Prov. 22:6) en el temor de Jehová (Prov. 1:7), para que cuando ellos sean grandes no se aparten de la fe, pues sus convicciones serán como raíces profundas que les dará firmeza, dirección, estabilidad, e identidad.

Enseñar a amar a Dios  (Dt. 6:1-9).  El proverbista dice: ‘Me dieron a cuidar la viña y la viña que era mía no cuide”  ‘Porque el que no sabe gobernar su propia casa, como cuidara de la iglesia’.  Tenemos  la responsabilidad de cuidar, pero es necesario saberlo hacer.  Guiar la familia a Dios requiere mucho amor, dedicación, tiempo, carácter, disposición y ejemplo, tanto de mamá como de papá (Pro. 1:8,6:20-23). Salmo 119:9-16, ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar su Palabra. 119: 105 “Lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera  a mi camino”.  Prov. 6:23 “Porque el mandamiento es lámpara y la enseñanza su luz, y camino de vida las represiones que te instruyen”.  Por consiguiente, es muy importante enseñar, repetir, e insistir en aprender la Palabra (Dt. 6:1-9).

El resultado de seguir estas instrucciones de Dios en cuanto a la familia en obediencia, contentamiento y voluntad es que agradaremos a Dios, seremos sabios (Pro. 2:6), viviremos más y en paz (Prov. 3:2), seremos grandes para Dios (Prov. 4:8),  y seremos luz y fuente de valores para esta sociedad   que poco a poco se va desviando y rebelando  en contra Dios.  No olvide, nuestra máxima y principal prioridad y responsabilidad es mostrar el camino a Cristo.

El costo de obedecer

Día 146
Salmo 126
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Si hay algo en lo que estamos fallando como Iglesia a nivel mundial es en la proclamación del evangelio, en sembrar la semilla de la Palabra de Dios como un estilo de vida. No lo hacemos yendo todos los días a presentar el evangelio al que no lo conoce aun.  No lo hacemos al no tener una vida recta delante de él.   No lo hacemos si no somos obedientes a su Palabra.  No lo hacemos si no damos buen testimonio ante el mundo. No lo hacemos si no mostramos cambios en la vida cristiana.   No lo hacemos si no estamos bien con los demás. No lo hacemos si hacemos acepción de personas.  No lo hacemos si no amamos a los demás.   No lo hacemos si no tenemos una vida de compromiso: buena relación con Dios, cuidado de nuestra familia para Dios, vivimos y defendemos la fe y el evangelio, si no servimos y contribuimos en la iglesia y si no amamos la Palabra y a las personas del mundo.

Digo que estamos fallando porque la sociedad presente cada día va en decadencia y como Iglesia no está influenciando e impactando como deberíamos hacerlo o como Dios lo desea.  Uno de los problemas o las causas de nuestro poco impacto es nuestra desobediencia al no hacer aquello para lo cual Dios nos ha escogido y nos ha comisionado.  La definición de Iglesia define que todos los que hemos creído en Jesús como nuestro Salvador somos parte de la iglesia que ha sido llamada para estar juntos, edificarnos en amor, servirnos unos a otros e instruirnos en la Palabra.  Pero la otra parte de la definición dice que hemos sido enviados a proclamar el evangelio de Jesucristo fiel y dinámicamente, o sea como un estilo de vida.  De todas las iglesias locales, menos del 20% cumplen con esta tarea.

Presentar el evangelio tiene un costo elevado según lo implica el salmo: “Los que con lagrimas sembraron, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla. Más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (v.5-6).   Aparentemente, la enseñanza llana se está refiriendo al costo o trabajo de sembrar los cultivos por todo lo que implica, trabajo y espera, fe y paciencia; pero cuando se recoge el fruto se hace con alegría, satisfacción y agradecimiento.    Sin embargo, puede hacerse la aplicación muy adecuada a la tarea de la iglesia lo cual no es fácil cumplirla, requiere tiempo, valor, dedicación, deseos, fe, paciencia, por lo cual, a veces nos cuesta salir, pero cuando regresamos, lo hacemos con alegría.

Un ejemplo de lo anterior. La Superintendencia de la Iglesia programo un evangelismo en la hora de la EBD, salimos unas 60 personas contando los niños.  El sol estaba muy fuerte, no todos salimos con los más fuertes deseos, pero salimos.  Los jóvenes salieron conmigo, e hicimos dos grupos, uno se fue conmigo, muy pocas personas nos encontramos.  Sin embargo, encontramos a don Bernabé, de Vera Cruz, México sentado por ahí y pasamos de largo, luego regrese y lo salude hasta presentarle el evangelio.  Este señor hizo la oración de fe aceptando a Cristo en  su corazón. Le invitamos al servicio pero no llego pues estaba trabajando.   La gran sorpresa es que este día me llamo a mi celular con mucha confianza, lo cual significa que su decisión fue genuina. Ahora esperamos que él se comience a congregar.  Lo que deseo decir es que aunque el sol estaba fuerte, no íbamos con todo el entusiasmo, pero regresamos con nuevas experiencias, con alegría, y con una decisión de fe, y satisfacción de haber obedecido a Dios.

Le animo a seguir sembrando esta preciosa semilla del Santo Evangelio. Nuestra tarea es sembrarla, el crecimiento lo da Dios.

El valor de tus convicciones

Día 145
Salmo 125
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Esta mañana una hermana de nuestra iglesia colocó un pensamiento muy válido e importante: “Cambia tus hojas pero nunca pierdas tus raíces.  Cambia de opiniones pero no pierdas tus principios”.   El Dr. Emilio Antonio Núñez, quien ya está en la presencia de Dios, dijo en una de sus clases de escatología, “podemos cambiar las ramitas delgaditas de nuestra teología, pero nunca las ramas gruesas y mucho menos el árbol central”.  Creo que es de sabios y hasta humildes el cambiar de opinión cuando es para mantener la paz o para beneficiar a los demás, pero sabiendo que ese cambio no traiciona sus principios, sus valores, y sus convicciones.

Es la gran verdad que el salmista está tratando de enseñarnos en esta mañana al leer el v. 1 del Salmo 125 usando  una metáfora: “Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueven sino que permanecen para siempre”.  Pensando en la enseñanza puede aplicarse a la seguridad, estabilidad y firmeza de todo aquel que confía profundamente en Dios. Y cuando hablamos de convicciones, puede referirse a raíces, valores, principios, enseñanzas y verdades importantes que hemos aprendido las cuales no pueden ni deben ser cambiadas por nada, ni negociadas.  Las convicciones son los pilares éticos, principios eternos, verdades divinas, valores profundos y enseñanzas espirituales que no podemos ponerlas en venta ni negociarlas al mejor postor, sino que las creemos, las cuidamos, las custodiamos, las protegemos, las defendemos y las enseñamos.

En la vida cristiana hay convicciones que se convierten en raíces, arboles fuertes, pilares de la fe, en doctrinas que dan identidad y  en enseñanzas que no podemos cambiar.  Por ejemplo, no podemos cambiar el hecho de que Dios creó al hombre y a la mujer para formar el matrimonio, la Biblia lo dice, nosotros lo creemos, y lo defendemos; por consiguiente, nada ni nadie puede hacerme cambiar esa gran verdad que es un pilar de mi fe, es una convicción teológica y bíblica inspirada por Dios.   Cuando una persona que antes creía y sostenía esta verdad bíblica pero que por presión social, intereses de poder o fama, o rebeldía personal cambia de posición, es porque nunca tuvo convicción basada en una relación de lealtad a Dios pues ha preferido ser fiel a otras cosas o personas y no a Dios.

Las convicciones entonces, dan identidad, dan estabilidad, dan seguridad.   Estos son ejemplos del valor de tener convicciones.  En El Salvador, un pastor me invitó a predicar a su iglesia. En la invitación me dijo, mira Luis, necesito que prediques sobre los adivinos, los agoreros y los brujos y especialmente que enseñes a nuestra iglesia que no se debe creer en eso. Recuerdo una ocasión que mi esposa y yo fuimos a predicar a mi iglesia donde asistí desde que era un niño. Cuando ya regresábamos, debíamos abordar un bus en la ciudad de Nueva Concepción, en el departamento de Chalatenango. Mi esposa llevaba en sus brazos a nuestro hijo, cuando de pronto un señor desconocido se le acercó y le dijo: “deja que cargue a tu hijo por un momento y  escupa mi saliva sobre su frente, pues de lo contrario, morirá. Le han hecho un mal ojos”. Esta es una expresión que utilizan los adivinos, brujos, los que creen en las hechicerías. De inmediato, mi esposa y yo le dijimos, no señor, nosotros no creemos en eso, pero este hombre insistía asegurando que nuestro hijo moriría si no se lo permitíamos. Sin embargo, nosotros teníamos nuestras convicciones profundas que nada las podía cambiar, creíamos en la Palabra de Dios, en Dios y nuestra fe era firme. No se lo permitimos, dejamos allí al hechicero, y nuestro hijo tiene 28 años de edad, sano y salvo.

 

El cristiano debe permanecer firme en la fe y las convicciones aprendidas de la Palabra misma. Jamás dude de su fe y de sus convicciones, al contrario, debe defiéndalas ante todo aquel que pida razón de lo que usted cree o ante aquellos que vienen enseñando cosas diferentes a lo que está escrito en la Palabra de Dios. Las convicciones son raíces que no se mueven como no se puede mover el Monte de Sion sino que permanece en el mismo lugar hasta que venga Cristo.  Tener convicciones y enseñarlas a nuestros hijos es lo mismo que Dios nos pide en Dt. 6:1-9, enseñar su Palabra, repetirla en todas las formas posibles hasta alcanzar un aprendizaje duradero, lo cual no es otra cosa que dejar una convicción, una verdad profunda, una raíz que nadie podrá arrancarla.    Enseñe todo lo que es bueno, verdadero, digno de buen nombre, todo lo que tiene virtud, todo lo que honre a Dios.

Por poco y no lo cuento

Día 144
Salmo 124
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Es probable que usted ya ha escuchado esta frase, “por poco y no lo cuento”.  Esta frase se refiere a esos momentos de peligro, enfermedad grave, o circunstancias de vida o muerte donde los pronósticos humanos son tan negativos que solo ven la muerte como la única salida.    Por ejemplo, que hubo un accidente de carros, y el único que se libro es en el que usted iba, y dice usted, “por un pelito me salve”.    Cuando una persona llega al hospital donde es operado pero antes lo duermen con anestesia sin saber que es delicada para eso, y reacciona una hora después de lo planeado y dice, “por poco no vuelvo”.    Tal vez usted estaba en cierto lugar donde se dio una balacera, y una bala perdida, aunque no hay perdidas porque siempre encuentran a algo o alguien, pero esta pego en la pared al lado suyo y usted dice, “por poco y no lo cuento”.

Es la sensación que sentí cuando leí este salmo y específicamente esta frase del v. 1 y 2, “A no haber estado Jehová por nosotros”, v. 4 “Entonces nos habrían inundado las aguas”, v.5 “Hubieran entonces pasado sobre nuestra alama”.  En paráfrasis podríamos decir estas frases, “si Dios no hubiera estado con nosotros en ese momento, hubiéramos muerto”.   Es un reconocimiento fuerte y grande que hace David. Primero de la realidad del peligro en que ellos estuvieron, o mejor dicho él con toda su gente.   Nada, ni nadie hubiera podido salvarlos de la muerte. Sin embargo, él reconoce que Dios estaba ahí, en el momento preciso, en el momento del peligro, de la enfermedad, del dolor, de la prueba; y les ayudo con poder, salvándolos.

¿Ha estado usted en circunstancias así en las que pudiera decir, si no hubiera sido por la ayuda de Dios, yo no lo estaría contando hoy?   Por ejemplo, un accidente automovilístico, un robo, una enfermedad, una balacera, etc. Sin embargo, es necesario reconocer con voz al cuello que Dios ha dicho en su Palabra que desde que nosotros nos convertidos en sus hijos, él responde por nosotros, él estará con nosotros, nunca, ni tan solo un día, ni un momento de nuestra vida se apartara de nosotros.  Así que, todos esos momentos en que somos librados de algo o  perder la vida no es coincidencia, suerte o casualidad, es la mano de Dios, porque él está para ayudarnos, ha prometido con su palabra que nunca nos dejara (RO. 8:28-35).

Por lo tanto, no diga, si no hubiera sido por mi tio, por el vecino, por esto y por lo otro, yo no lo estaría contando hoy, porque es Dios quien le guarda y le cuida de todo, usando a personas, eventos, cosas, para cumplir su palabra de que él nos guardara de la muerte, del diablo y de todo.   Agradezcamos y bendigamos el nombre de Dios y vivíamos confiados en obediencia a él, porque él está viviendo en nosotros y nos defiende. “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende”.

Lo que significa mirar hacia arriba

Día 143
Salmo 123
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Yo recuerdo que los niños algunas veces cuando quieren expresar el gran amor hacia sus padres dicen que los aman desde la tierra hasta el cielo porque saben que el cielo es lo más alto que puede existir.    Los adultos en el campo, antes, por ausencia de relojes, solo miraban hacia arriba buscando la ubicación del sol, para determinar la hora aproximada.      En fin, mirar hacia arriba es mejor que mirar hacia abajo, porque arriba este Dios.  Eso es lo que nos enseñaban nuestros padres, que Dios está en el cielo.  La Biblia misma dice que la habitación de Dios es en el tercer cielo donde Pablo fue llevado en espíritu, es en el paraíso donde llegó Abraham, es el lugar donde fue Cristo después de resucitar, pues dice la Biblia que ascendió al cielo y desde ahí le veremos venir.

Cuando oramos a Dios, decimos, “Padre nuestro que estás en los cielos” y los cielos están arriba. Jesús les enseño a los discípulos que buscaran las cosas de arriba, que pusieran la mirada en lo que está arriba y no en lo que está en la tierra.   Y el salmo 123 comienza, “A ti alcé mis ojos. A ti que habitas en los cielos” y el v. 2 dice que hacia Dios y en Dios ha puesto su mirada, sus ojos, y lo ha hecho como lo hacen los siervos y las siervas cuando van en busca de sus señores.   ¿Cómo es esa mirada?  Acaso no es cuando van en busca de algo, lo hacen con humildad, con mucha fe, y esperanza de que sus señores les contesten positivamente.

Un ejemplo de esto es cuando Nehemías  oro a Dios para que cuando se presentara delante del rey Artajerjes encontrara gracia ante sus ojos.  Nehemías primero busco el rostro de Dios, miró hacia arriba, y claramente dice que él es el Dios de los cielos, y ora con fe, humildad, y en busca de una respuesta positiva.  Cuando vemos a Nehemías al final del capítulo 1 dice que la petición era esa, que cuando se acerque al rey, encuentre gracia ante sus ojos. En el capítulo 2 confirmamos que cuando se presentó ante su señor, miró hacia arriba, hacia su señor, el rey, y lo hizo con fe, humildad, respeto y tremenda expectación, y claro, encontró gracia porque le concedió todo lo que él le pidió.

En el caso de David, mira hacia arriba, pone su mirada en Dios porque está seguro que él le puede ayudar, pero su petición es, que tenga misericordia porque esta hastiado, cansado del menosprecio y el escarnio de los que están en holgura y de los soberbios.    ¿Sera que David era pobre como para sentirse inferior o menospreciado por los que tienen más?   Siempre hay este tipo de persona en todos los tiempos, muchos de ellos, ni tienen lo suficiente, pero se creen los grandes, y son orgullosos, soberbios, es solo apariencia.

Seguro usted conoce a alguna persona que es orgullosa, soberbia, falsa, y aunque no tiene grandes cosas, se cree.    David tenía muchos de estos, pero en vez de confrontarlos y atacarlos, prefirió buscar arriba y dejar que Dios se encargue del caso.  Lo mejor que podemos hacer cuando hay un soberbio, orgulloso, falso, autosuficiente, y que nos menosprecia con palabras, mirada, comentarios  o pensamientos, es ponerlo en las manos de Dios y usted no haga nada, solo diga: “Señor ten misericordia, y encárgate tú”. No es permitido hacer oraciones imprecatorias, sino orar a Dios para que él haga su obra en cada uno.   Busque a Dios en primer lugar en cualquiera que sea la circunstancia en que vive, no busque en otro lugar, ni en otra estrategia, busque a Dios.

Oremos por la paz en Israel

Día 142
Salmo 122
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

En la actualidad hay muchas iglesias y denominaciones muy identificadas con este salmo, porque oran mucho por la paz de Israel.   Por ejemplo, en El Salvador hay una iglesia muy fuerte cuyo nombre es  Tabernáculo Bautista Amigos de Israel.   Su fundador y pastor casi siempre mantiene una cadena colgando con el símbolo de Israel.   Según he escuchado, hacen muchos viajes a la tierra santa, Jerusalén y están comprometidos con esa nación por medio de la oración.

Es necesario hacer la diferencia entre los contextos, el de David por los 900 antes de Cristo con el de hoy, siglo XXI.   Cuando David ruega orar por la paz en Israel es porque vivía en constante guerra contra los vecinos Filisteos, y otras naciones.  Lo que más deseaba el rey David es estar en paz, y que su gente en todo el territorio israelí disfrutara de la paz.    Sabía que el único que podía dar la paz era nuestro Dios, y por esa razón invita a todos a unirse a esta santa oración.   Creo que es muy justa la petición  e invitación a unirnos en oración por la paz en Israel.

Esto es increíble, pero desde el momento en que David ruega orar por la paz en Israel hasta el día de hoy, la petición sigue siendo la misma, ya que Israel ha estado, sigue estando y creo que seguirá estando en guerra, porque los enemigos seguirán existiendo, y se aumentarán.  Así que, orar por la paz en Israel es una petición vital, relevante y necesaria. Todos los cristianos, debemos recordar a esta nación por lo que significa en la Biblia, para la Iglesia y para la escatología o el futuro.   Oremos porque Dios intervenga, aunque él tiene un plan para su nación. Por ahora, simplemente la guerra se da por cumplimiento de las profecías en la Biblia, pues las guerras en parte son consecuencias de su desobediencia.

Con todo, es bueno que oremos a Dios no solo por la paz en esa nación, sino por la salvación de las personas pues en este momento es uno de los países menos evangélicos del mundo.   Es uno de los países no alcanzados.  Es paradójico saber esto, siendo la nación escogida por Dios como su pueblo, siendo la cuna de la escritura de la Biblia, la cuna donde nació nuestro Salvador, pero también donde fue crucificado y donde resucitó y el destino final donde regresará Jesús para establecer su reino sobre la tierra.    Hoy por hoy, es una nación rebelde, incrédula, y alejada de Dios, y por eso debemos orar.

Dedique hoy un momento para orar por la nación de Israel.  Pero también ore por su familia, por la iglesia, y por los vecinos que no conocen de Jesús.