Bendice a Jehová conmigo

Día 116
Salmo 103
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Es un coro hermoso que aprendí desde hace mucho tiempo, los vv. 1-2.  Por esa razón invito a todos a que bendigamos el nombre de Dios.  Pero ¿Qué significa bendecir el nombre de Dios?  Como nosotros no podemos transferir poder a Dios porque es él quien nos transfiere a nosotros, además que él no necesita más poder, ya lo tiene todo. Cuando decimos que lo vamos a bendecir nos estamos refiriendo a la acción de elogiar, alabar, engrandecer, hablar bien de él, darlo a reconocer al mundo entero.   Cuando nosotros bendecimos a otra persona, cuando le decimos “Dios te bendiga”, estamos pensando en que es Dios quien se encargará de hacerle el bien a esa persona, le ayudará, le cuidará, le dará siempre el bien y lo bueno.

Es por eso que yo solo no puedo decir, te bendigo a no ser que selo este pensando en desearle un bien.   Esto en desacuerdo con aquellas personas que se han tomado el puesto de Dios al decir, “te bendigo” porque lo hacen con la connotación de grandeza, de superioridad y no están pensando en el segundo significado, de desear el bien, lo bueno a la otra persona.  Es mejor decir, “Dios te bendiga” porque estamos dejando todo el privilegio, el derecho, la libertad y el reconocimiento a Dios, que es el único que puede bendecirnos con bendición espiritual, con poder del cielo, y cuidarnos de todo lo malo.

Me encanta la idea de bendecir a Dios en el sentido de elogiarlo, engrandecerlo, exaltarlo y hablar bien de él ante otras personas.    En este sentido, todos podemos bendecir a Dios en todo lugar, a toda hora, y ante toda persona.   Aunque requiere que nuestra vida respalde la bendición que estamos emitiendo.   No solo es decir, Dios te bendiga, es estar bien con Dios para poder decirlo.

Los vv. 3-5 ofrecen algunas razones por las que debemos elogiar, exaltar, engrandecer, y celebrar la grandeza de Dios.  Él es quien perdona todos nuestros pecados, ningún ser humano puede hacer eso, solo Dios tiene ese poder.  Él es quien sana todas nuestras enfermedades, los doctores  y las enfermeras, quien sea que se ocupe en los asuntos de enfermedades, solo son instrumentos de Dios, porque el único que puede sanar  es Dios.  Él decide cuándo y a quien sanar de acuerdo al plan para cada persona.   Él es el único que puede ayudarnos al rescatarnos de la condenación eterna, sacarnos del hoyo de la muerte eterna.  ¿Quién de los seres humanos por muy grande que sea puede salvar al hombre y librarlo de la muerte eterna?

Es Dios quien perdona, sana, y libera al hombre, pero también rodea de favores a sus hijos  y provee todo lo necesario para estar satisfechos.  ¿No son suficiente razones para que bendigamos a Dios en el sentido de alabarlo, engrandecerlo, exaltarlo, alabarlo?    Gracias Dios por ser como eres, por hacer todo lo que haces, y por darlos el privilegio de ser tus hijos.   Es por ello que yo invito a todos a reconocerlo como su Dios personal, y vivir para él con gratitud por todo lo que él ha hecho en su vida, por todo lo que está haciendo hoy, y por todo lo que ha prometido hacer por ti.   Cada vez que le diga a otra persona, “Dios te bendiga” no olvide que está diciendo, en el nombre de Dios te deseo muchas bendiciones, porque solo él lo puede hacer.

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