El otro lado del amor

Día 111
Salmo 98
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Estamos acostumbrados a ver solo un lado del amor, el cual es agradable, y generoso.   Sin embargo, hay otro lado del amor y que sigue siendo la expresión del amor, y es la justicia, la disciplina, la llamada de atención.    Con frecuencia se escucha decir que Dios no es justo cuando permite que sucedan algunas cosas, o que alguien sea disciplinado, o pase una prueba difícil como una enfermedad.    De inmediato pensamos en que Dios no nos ama, no está con nosotros, nos ha abandonado, y por consiguiente no es justo.

Debemos aclarar  que muchas de las calamidades que nos pasan no tiene que ver con que Dios no es justo sino con nuestras malas decisiones y nuestras malas acciones al no obedecer a Dios, al no seguir las instrucciones de Su Palabra, al apartarnos de sus caminos creyendo que nosotros somos capaces de tomar decisiones.     Y el resultado de todo lo anterior es consecuencias desastrosas y entonces culpamos a Dios de porque no estuvo ahí para ayudarnos, y porque nos ha abandonado.

Dios es justo, y dice la Biblia claramente, que todo lo que el hombre siembra eso cosecha, que Dios al que ama castiga, y que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.   El salmo 98> 2b dice: “a vista de las naciones ha descubierto su justicia”  v.3 “Se ha acordado de su misericordia y de su verdad” “Todos los términos de la tierra  han visto la salvación de nuestro Dios”   Por lo tanto, su pueblo debe cantar alabanza de alegría porque Dios es justo, aplica la justicia basado en su carácter omnisciente, soberano y perfecto.     Todo lo que Dios hace es perfecto, es justo, es santo y no puede ser señalado como injusto, porque todo lo que [el hace es bueno, aun cuando ante nuestros ojos no parezca ser bueno.

Es la maldad del hombre, es el desenfreno de la humanidad, es el libertinaje de los seres humanos los que han corrompido la santidad, la inocencia, la pureza, y la verdadera justicia o rectitud en que Dios creó a Adán y Eva.  Desde que nacemos ya viene imputada la naturaleza pecaminosa, que no es más que la tendencia natural de hacer lo malo delante de Dios.     Y si el ser humano siembra en pecado, lo que cosechara es lo malo, y el pecado tiene su paga, el pecado mata, condena, lastima, arruina, destruye, carcome, enferma (Ro. 3:23, 6:23). Así que, Dios se acuerda del hombre, su condición y envía a Su Hijo a morir por nuestros pecados, y ofrecernos oportunidad de ser libre de esa condición de muerte espiritual (Ef. 2:1).   Es el ser humano quien decide aceptar a Jesús por fe para ser libre de la muerte eterna o rechazarlo voluntariamente y seguir el camino hasta la condenación.

Un lado del amor de Dios es su misericordia (Ef. 2:4-9), al dar vida eterna a quien reconoce que es pecador y decide creer en Jesús como el único Salvador.  El otro lado del amor es la justicia que se aplica a todo el que voluntariamente decide no creer en Jesús, y vivir rechazándolo y preferir seguir en el pecado bajo, y conducirse bajo la dirección del diablo hasta llegar al condenación eterna,  y Dios es justo, simplemente deja que se cumpla la decisión libre y voluntaria del hombre, y lo deja que llegue al castigo eterno.

¿Cuál es su decisión, cobijarse en la misericordia de Dios para vida eterna y despreciar el amor de Dios y someterse a la justicia de Dios que respetara su decisión de rechazarlo y lo dejara ir al castigo eterno?

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