Que tan grande es tu Dios

Día 109
Que tan grande es tu Dios
Salmo 96
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Con frecuencia recuerdo la perspectiva que tuvieron los egipcios cuando Dios libero al pueblo judío de manos del Faraón.  Cada una de las diez plagas que Dios envió a Faraón iba dirigida a uno de los muchos dieses que tenían los egipcios.   Y claro está, el más fuerte de todos era el Faraón considerado el dios mayor, y contra este último arremetió Dios al decirle que si no dejaba ir a su pueblo, morirían todos los primogénitos del pueblo, incluyendo su propio y único hijo, heredero al trono.    Y así paso, el hijo del Faraón murió, y solo así, dejo ir al pueblo de Israel después de haber estado más de 400 años sirviendo como esclavos.

Sin embargo, en el camino hacia la total libertad, el pueblo judío se enfrento al dios invencible según la perspectiva egipcia, el dios Yam, el dios mar.  ¿Quién puede vencer el mar?  Nadie puede vencerlo, y por lo tanto, cuando vieron que Dios, si nuestro Dios, partió el mar en dos, dejando una carretera amplia en medio donde paso todo el pueblo de Israel en seco, la gente reconoció que no hay Dios más grande que el Dios de Moisés, el Dios de Israel.  En ese entonces, todo mundo escucho de la grandeza de Dios. Tanto así que Rahab, cuando ayudo a esconder los dos espías en Jericó, les dijo que había escuchado de la grandeza de Dios.

Cuando David se enfrento al gigante Goliat lo hizo consciente de la grandeza de Dios.  La disparidad entre estos dos guerreros era demasiado visible, y cual quiera apostaría a favor de Goliat.   Sin embargo, el joven David estaba seguro de que iba en nombre del Dios grande e invencible, y por eso le dijo, “vengo no con espada, sino en el nombre del Dios de los ejércitos”. En otras palabras, tu estas equivocado al creer que me puedes vencer, y tu ironía te saldrá sobrando, tu sarcasmo te llevara a la misma muerte.   Dios va con migo, por lo tanto, él te vencerá.

Mis amados, este salmo nos invita a reconocer la grandeza de Dios.  Pero más que reconocerlo, debemos creerlo.   Digo esto porque muchas veces, nuestra fe, nuestro accionar, y aun nuestro proyectar es tan raquítico y débil que cualquiera diría que el Dios en el cual hemos creído es pequeñito.    Es común que muchas veces nos ahogamos en un vaso de agua, nos cerramos en nuestros problemas, y casi morimos de desesperación u ofuscación al vernos encerrados por todo lo que nos falta.   Y todo porque nos olvidamos de que el Dios grande e invencible esta de nuestro lado.

Toda la Biblia está llena de  demostración de la grandeza de Dios.   Desde la creación del universo y de la humanidad en Génesis hasta el juicio en el gran trono blanco en Apocalipsis se narra página por página y se describe con lujo de detalles la grandeza de Dios.   Es más, tú eres el producto directo del poder y grandeza de Dios.  Él te hizo, el te cuida, te alimenta, vela por ti, ya que tú no puedes hacer nada por tu existencia, es Dios quien controla y determina los días que vas a vivir y como los vas a vivir.   En fin, eres tu quien determinas cuán grande quieres ser, y todo en la medida de cuán grande es el Dios que tienes en tu vida.   Alaba a Dios por ser tu Dios, pues es tan grande que si esta a tu lado, tu eres grande también.  La grandeza de tu vida es no por lo que eres y haces, sino porque el Dios grande esta de tu lado.

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