Lo bueno de la corrección

Día 107
Salmo 94
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Me llamó la atención el v. 12, no porque resume el argumento del Salmo sino por el tema que enfoca, el de la corrección.     Si hay un tema que es visto en una manera no positiva es la corrección, la disciplina, el llamar la atención, el advertir que se está en un error.  Sin embargo, viéndolo bien, es un tema muy positivo, necesario y beneficioso.  Claro está, hay dos elementos muy necesarios que se han de tomar muy en cuenta: el carácter y la humildad.   Carácter para saber corregir con sabiduría y humildad al reconocer y recibir la corrección.

En la Biblia, el tema de la corrección es central, tiene gran valor y es muy necesaria la aplicación.    A los padres se le pide que corrijan a los hijos, solo que lo deben hacer con amor, sabiduría y propósito.  Vemos a Dios llamándole la atención al pueblo de Israel y lo hace con carácter, amor y coherencia.     Hay ejemplos específicos donde personas han señalado un error a otra persona, y lo han hecho con sabiduría, carácter, propósito y amor.    Es el caso de Priscila y Aquila quienes llamaron aparte a Apolos para decirle que estaba enseñando el evangelio de manera incompleta y este siervo, acepto la corrección y corrigió su error, y la Biblia dice que hizo un buen ministerio después.

¿Le gusta a usted que lo corrijan?   ¡Se siente confortable, satisfecho, agradecido y feliz cuando viene otra persona y le señala los errores que está cometiendo?   ¿Cuándo usted corrige a otra persona lo hace en público o lo se lo dice a solas y de buena manera, con propósitos de corrección y no de destrucción?   ¿Es usted una de esas personas que disfruta al descubrir la falla, la deficiencia, la debilidad de la otra personas porque su intención es ridiculizarlo y no tanto que aprenda?    ¿Alguna vez ha corregido a alguien sobre algo que usted ya lo sabe pero lo hace para hacerlo quedar mal frente a los demás, pues su motivación es incorrecta?

Vuelva al v. 12 y vea lo que dice: “Bienaventurado el hombre a quien tú, oh Jehová, corriges”.   Feliz, dichoso es aquella persona que a tiempo Dios le llama la atención, lo corrige para hacerlo volver al camino.     No olvide el propósito de la Biblia en 2 Ti. 3:15-16, “Es útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia, a fin de que el hombre  de Dios sea perfecto y este totalmente preparado para toda buena obra”.    Siempre que eres corregido por Dios es para tu propio bien, no te quejes, no preguntes, no reniegues, pues es para tu bien. Piensa, Dios continua trabajando en tiu vida, y no para destruirte, sino para formarte, prepararte.

No podemos ignorar o negar que la corrección casi siempre duele, como la medicina que es puesta en una herida, pero esta es para curar.   La corrección es la medicina de Dios para nuestro mal.   Es por ello que debemos sentirnos dichosos cuando Dios nos llama la atención, nos corrige, nos disciplina, pues él está pensando en nuestro bien, nos está preparando para cumplir el propósito de nuestra existencia y la vida eterna.  Aflígete cuando no te pasa nada aun cuando tu andas mal delante de Dios, ahí preocúpate, pero siéntete feliz cuando sufres, o estás en una dura prueba, si eres hijo de Dios, por algo te pasa eso, y Dios está trabajando en tu vida. Agradece a Dios, acepta la corrección y vuelve al camino donde debes estar.

 

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