No es opción para nosotro

Día 106
Salmo 93
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Hay un binomio inseparable en la Biblia y que así debe ser en la vida de cada cristiano, es la santidad y la comunión con Dios.    Lo que Dios esperaba de su pueblo Israel y de cada uno de los israelitas era que viviesen en santidad y en comunión con él.  Eso mismo es lo que Dios sigue esperando de la Iglesia, como su nuevo pueblo y de cada uno de los miembros, que vivamos en santidad y en perfecta comunión con él.    Esta no es una opción, lo que pasa es que nosotros los humanos no le estamos dando toda la importancia.  Y el problema es que una funciona de la mano de la otra.

Es interesante que según el Salmo, Dios espera que haya santidad en la casa de Dios.  Me llama la atención la frase del v.5 “La santidad conviene en tu casa”.   En otro texto dice, “santidad a Jehová”, “Santidad en la casa de Jehová”.   ¿Cuál es la razón por la cual todo judío debía saber que la casa de Jehová es santa, y ahí debe practicarse la santidad?   Toda israelita sabia que la presencia del Dios santo estaba en la casa de Jehová, y por consiguiente, todo el que se acercaba a ella, debía asegurarse de estar en santidad, y en comunión con él.  No cumplir con eso, era arriesgarse  a ser castigado por Dios.   Por otro lado, tener la presencia santa de Dios aseguraba que todos estaban en paz, o buena relación con Dios.

Es muy importante para el cristiano de este tiempo poner mucha atención a este binomio, santidad y comunión.  Ambos funcionan o van de la mano, uno no puede funcionar sin el otro, los dos se dan simultáneamente, y eso si conviene a nuestra vida, porque ya nosotros somos la casa de Dios.   Lo insólito es que muchas veces no damos atención a esto, y pensamos, sentimos, creemos y actuamos sin percatarnos que no estamos bien delante de Dios.   Es tremendo reconocer que no podemos estar en comunión con Dios si hay algún pecado en nuestra vida.    La buena relación con Dios viene cuando estamos en santidad, y la santidad se da por permanecer apartados de todo aquello que no agrada a Dios.

Así que, podemos decir, que el vivir apartados del pecado  no es una opción, es una obligación, porque solo así podemos estar en comunión con Dios.  ¿Qué hacer cuando rompemos la comunión con Dios por algún pecado que cometemos, debido que por ser humanos, siempre pecamos?   La Biblia es muy clara al decir que si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonarnos por medio de la sangre de Cristo ya derramada en la cruz.  Así que, para estar bien con Dios, debemos tener una vida de confesión, pero esforzándonos en no seguir cometiendo esos mismos pecados, y cada día ser mejor delante de Dios.    Para todo hijo de Dios, vivir en santidad no es opción, es nuestra obligación.

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