¿Dónde está tu fuerza?

Día 105
Salmo 92
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

El día de ayer aprendimos que debemos aprovechar la fuerza de Dios que está en nosotros porque Dios vive dentro de nosotros.  La conducción única para aprovechar el poder y la fuerza de Dios, ya que él está con nosotros y para luchar por nosotros, es estar conectados por medio de una íntima, estrecha y perfecta relación con él.    Aseguramos que nada sirve  que digamos que tenemos al Dios Todopoderoso al lado nuestro, si no le damos el espacio y la libertad para que ejerza su poder, su dominio y el control sobre nuestras vidas.   Es como tener el mejor equipo de sonido en nuestra casa pero que  nunca lo conectamos a la electricidad.

Esta es una realidad no solo a nivel individual sino colectivo.  En otras palabras, no solo muchos cristianos a nivel individuales están experimentando esto sino muchas iglesias también.  Disponen del poder de Dios por medio del Espíritu Santo, él les ha dicho que en él son invencibles, todo lo puede hacer, nada los puede detener, pero allí están siendo iglesias débiles, decadentes, sin fuerzas, sin poder avanzar. ¿Cómo se manifiesta esta verdadera bendición de tener a Dios viviendo dentro de nuestras vidas si nosotros mantenemos una vida de temor, obediencia y fidelidad delante de él?    El almo 92 nos da una pequeña demostración.

El salmista comienza en el v.5 reconociendo la grandeza de las obras de Dios y tan profundos sus planes que el hombre necio los niega, los ignora o no los entiende.  Muchos humanos han nacido, han crecido, se han desarrollado, según ellos han alcanzado fama, poder y grandeza, pero al morir todo termina, porque no son eternos.  A diferencia de Dios, quien es eterno, no muere, vive para siempre, él es el Altísimo.  Por tanto, sus enemigos, todos no solo tendrán que presentarse ante Dios, doblar sus rodillas, sino que perecerán y luego serán lanzados al lago de fuego.   El destino de los que no creen en Dios, de los rechazan su Palabra, de los que dicen que no hay Dios y si reconocen que hay, luchan con vehemencia por pelear contra él.

Los humanos, aunque alcancen la más grande fama, las más abundante riqueza, y poder, jamás podrán contra los limites de vida que Dios ha establecido independientemente de su status social. Los humanos impíos, quien sea, todos morirán, pero luego resucitarán para ser enjuiciados por Dios por lo que fueron e hicieron durante vivieron sobre la tierra.   El salmista dice que todos morirán y aun antes de morir sufrirán, y cuando lleguen al lugar del castigo eterno es cuando sufrirán el tormento que nunca terminara.

Opuesto a esta gran realidad y verdad del final doloroso de los que rechazan a Dios, es el final de los que creen en Dios.  Aquí es donde se manifiesta la bendición de tener a Dios viviendo en el corazón.  Esta es la verdadera fuerza, la que da Dios, la que viene de Dios, la que opera y se demuestra  a un en la vejez, la que da poder, energía, y más días, es la vida misma de Dios en nuestros corazones.  El salmo 92:12-15 ofrece dos comparaciones para ilustrar la clase de vida de los justos, los que temen  y obedecen a Dios.

Quien vive bajo el temor de Dios, en obediencia a su Palabra, guardando y practicando los mandamientos que él ha dejado, no solo vive con sabiduría, aprovechando bien el tiempo, sino cuidando su cuerpo, sus talentos, su dinero, su energía, su familia, y su tiempo como un buen mayordomo.  Esto asegura que cuando lleguen los años de la vejez que va desde los 70 años en adelante, aun en esa edad será como una palmera que en todo tiempo, no importa los años, esta florece, y será tan alto y fuerte como los cedros, arboles invencibles.

La Biblia lo dice, yo lo creo y así es.   Las personas que aprovechan la sabiduría, el poder y la fuerza que les da Dios desde adentro hacia fuera, pues él vive en sus corazones, viven más, y la clase de vida es no de sufrimiento, sino de contentamiento.  Hay excepciones de personas que Dios usa para mostrar su soberanía, y enseñar a los demás.  Pero en general, los que aprenden a vivir dependiendo de Dios, llegan a la vejez siendo fuertes como los cedros y los búfalos, y dando fruto como la palmera.  Quienes son plantados en el temor de Dios, celebrando la grandeza de Dios todos los días, y disfrutando una vida de contentamiento, son los que todos los días de su vida dan frutos, fructifican, se mantienen como el árbol junto a corriente de aguas que da su fruto pero su hoja no cae.

Esta es la verdadera fuerza que Dios da a quienes aprenden a vivir la vida con sabiduría, en contentamiento, con plena dependencia de Dios y obediencia a su Palabra.    Estos son los cristianos invencibles, y que siempre están dando frutos, nadie los detiene, siempre son felices, entusiastas, optimistas, emprendedores, y sabios para vivir.     Mi hermano, y compañero de lectura de la Biblia, esforcémonos por llegar a ser como una palmera y un cedro espiritualmente en el lugar donde Dios nos ha plantado.  Deje que la sabia de Cristo, el poder del Espíritu Santo y la comunión con el Padre sean los pilares que dirigen tu vida.    Trata de vivir la Palabra, deja que el amor de Dios te sature y comprométete con la misión de Jesús y entonces, el Espíritu Santo hará su trabajo, el de guiarte para llegar a ser fuerte e invencible en el Señor.

 

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