Aprovecha la fuerza de Dios

Día 104
Salmo 91
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Oí en cierta ocasión que una persona hacia alarde de haber comprado un equipo de sonido poderoso, moderno y muy sofisticado.   Lo único que ya tenía mucho tiempo de tenerlo en la casa y aun no había comprobado la potencia de este equipo de sonido pero seguía diciendo a medio mundo que su aparato de sonido era de lo mejor del pueblo porque tenía gran fuerza. La gente solo lo veía, pero nunca lo escuchaba para comprobar. Lo que pasa es que el dueño de este equipo nunca lo había conectado a la electricidad, por consiguiente, aunque tuviese lo mejor en potencia, de nada le servía.

La gran mayoría de los cristianos hacemos alarde de que tenemos al Dios Todopoderoso de nuestro lado a quien nadie lo puede vencer, y es verdad.   La Biblia dice que no hay otro Dios como él y nosotros los cristianos lo sabemos con plena certeza que eso es así.  La paradoja increíble es que muchos de los cristianos viven como que si fueran los más desvalidos del mundo, se olvidan conectarse con el Dios invencible.  Se olvidan de todas las promesas que Dios ha hecho, y de las obras que él ha hecho.  Viven la vida cristiana tan raquíticamente que han perdido toda la fuerza, el poder, el significado y el valor de la vida cristiana, tanto asi, que no son capaces de enfrentar hasta la más pequeña prueba.

Todo el problema está en que se han olvidado que dentro de sus vidas está viviendo el Espíritu Santo, quien es el Dios invencible, el Dios todo poderoso y no están aprovechando la fuerza y el poder de Dios. Si, este es el problema, no se han conectado con Dios, no han desarrollado una relación estrecha, íntima y amigable lo cual los hará invencibles, fuertes y victoriosos.   Es dejar el terreno libre a Dios para que él desarrolle toda la fuerza, todo el poder, toda su voluntad.  Todo está en reconocer que si Dios es con nosotros, quien contra nosotros, si nadie nos puede vencer, porque en Cristo somos más que vencedores.

Esto es exactamente lo que hace el salmista en el salmo 91.   Este es uno de los salmos más conocidos, más queridos y más repetidos por los cristianos.   Sin embargo, es conocido, memorizado y repetido solo como una simple letanía, no es creído y vivido.  Ha sido usado como un talismán, una varita mágica, o una oración milagrosa que con solo repetir se realiza un milagro.     Dios diría a esto, “Estoy cansado y hastiado de este tipo de oraciones, o sacrificios que son solo de labios, porque vuestro corazón está lejos de mí”.   Esta ha sido la manera en que muchos cristianos y no cristianos han hecho uso de este maravilloso salmo, y eso es un insulto a Dios quien se merece sinceridad, honestidad,  e integridad en el momento que lo buscamos en adoración.

Que diferente es reconocer el significado original del salmo, descubrir las motivaciones y las circunstancias en que estaba el escritor cuando el Espíritu le reveló esta Palabra para que la escribiera para la posteridad.  Cada palabra de este salmo revela el corazón del salmista,  por un lado angustiado y por el otro lado seguro y convencido de que contaba con la protección del Dios Omnipotente, a quien nadie ni nada podía vencerlo.   Saborear y apropiarse de este salmo no solo engalana a Dios, enaltece el poder de Dios y honra la majestad de Dios, sino que fortalece, refuerza, y vigoriza la fe del lo pronuncia en adoración a Dios.  Para que estas dos cosas se den, primero quien adora a Dios debe tener una relación estrecha e intima con Dios por medio de la fe, obediencia y amor.   Segundo, Dios quien es adorado debe estar satisfecho con la calidad de vida del adorador, quien debe ser obediente, sincero, honesto y transparente.

¿Cómo es descrito Dios en el Salmo 91?   Estas palabras cualquier persona las puede leer, memorizar y repetir, pero no producirá ningún efecto. Es muy diferente, cuando un hijo de Dios, en perfecta relación con el Omnipotente, expresa desde el fondo de su corazón, desde donde nace la seguridad, la convicción y la certeza de que lo que dice es verdad, lo que dice es lo que vive, Dios actúa de inmediato, porque a él le place.    Esto es aprovechar los recursos que tenemos como cristianos, Dios vive en nosotros, si, el Dios invencible, el Todopoderoso mora dentro de nuestro cuerpo.  Esto significa que nadie puede vencernos, nadie puede derrotarnos, nada, ninguna prueba, circunstancia, dificultad, o problema puede destruirnos, porque a Dios nadie le puede ganar.

El reto está en no olvidarnos de conectarnos con Dios en el momento de la prueba.  Cuando te sientas solo (a), angustiado (a), desesperado (a), inseguro (a), y presionado (a), recuerda que no estás solo (a).  No hagas alarde de que tienes de tu lado al Dios Todopoderoso y en el momento de la prueba te olvidas de él, lo ignoras, lo haces a un lado, y tú actúas en tu propia fuerza.   Deja el espacio libre a Dios, permite que él luche por ti, que no te de vergüenza mostrarlo como tu Dios, preséntalo donde sea, dalo a conocer, dile a todo el mundo que él es tu Dios y que solo vives para él.  Pero respalda tus palabras con tu propia vida, con tu buen ejemplo, con tu vida de santidad y obediencia.

Recuerda, si Dios es por ti, nadie puede vencerte.

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