Aprovechemos a saber vivir

Día 103
Salmo 90
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

No sé si a todos nos paso, pero recuerdo que cuando era un niño, anhelaba ser grande, y cuando ya soy mayor, deseo ser joven.  Y digo, que rápido se pasaron los años después de la juventud.  Es que vida es una ilusión, no podemos aferrarnos a ella, no podemos hacer que esta dure más de lo que debe durar, es más, no la puedo detener.  Una vez pregunte a uno grupo de hermanos adultos sobre cual edad de la vida les gustaría volver a tener, y todos me respondieron que la juventud.   La verdad es que la vida no se detiene porque funciona en relación al tiempo de duración que Dios ha establecido.

El salmista describe con precisión lo ilusorio de la vida, o transitoriedad de esta, solo que lo hace en comparación con la eternidad que nos espera al lado de nuestro Señor.  En el v. 4 dice, mil años delante de los ojos de Dios son como un día que paso, o como una de las vigilias de la noche, cada vigilia tiene 3 horas.  La duración de la vida es comparada con la hierba del campo, con las flores que en la mañana lucen su frescura, su alegría, y su belleza pero por la tarde mueren por lo caliente del sol (v.6).  Finalmente, el salmista reconoce que nuestra vida acaba como los pensamientos, y dura solo 70, o lo mas 80 años (v.10).  Los años pronto pasan, y luego volamos.   Nuestra vida no es eterna sobre la tierra, pero si es eterna en la gloria con Cristo.

Por la razón de que nuestra vida es tan corta, es pasajera, se termina cuando menos lo sentimos, debemos aprovechar cada minuto, cada hora, cada día, cada semana, cada mes, cada año, para saberla vivir.    Pablo dice en Efesios 5:15-16, que aprovechemos el tiempo porque los días son malos.   El sabio Salomón en Eclesiastés 11 y 12 dice que nos acordemos del Creador en los días de nuestra juventud, porque estos pasan como una ilusión. En otras palabras, aprovechemos la energía, la fuerza, la luz de nuestros ojos para cumplir el propósito de nuestra existencia.    Es por eso que el salmista en el v. 12 dice: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría”.

La vida es el regalo más grande que Dios nos ha dado a parte de la salvación.  Y somos responsables de administrarla con Dios y para Dios. Debemos señorearla de tal manera que Dios este satisfecho con lo que somos y hacemos con nuestra vida.    El llamado es a que cuidemos nuestra vida que no se separa del cuerpo y del tiempo.  ¿Qué hago con mi cuerpo y con mi tiempo en esta vida?  ¿Todo lo que hago con mi cuerpo y en el tiempo  diario honra a Dios, glorifica a Dios, edifica mi vida espiritual, me hace crecer espiritualmente, edifica y da testimonio de mi fe, y contribuye a la extensión de la Iglesia sobre la tierra?   Cada día que despierte, agradezca a Dios por la vida, y cada cosa que sienta, piense, y haga, no olvide que de ello dará cuenta, y hacerlo bien es usar la vida para bien, con sabiduría. No malgaste su tiempo, su vida y su cuerpo en cosas de este mundo, que son sin valor, y no nos ayudan, más bien nos alejan de Dios, enfrían nuestra fe, y nos roban el tiempo que es de Dios.

Repita el 90:12, y hágalo en oración.

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