Clama a Dios si ya no puedes más

Día 97
Salmo 86
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

David, aunque fue considerado conforme al corazón de Dios, y fue el rey que llevó a la nación de Israel a los más altos niveles de fama y poder, aparte de su hijo Salomón; su vida al observarla con mucho cuidado en  los salmos, estuvo llena de dificultades.   Son muchos los salmos en los que él está pidiendo misericordia y ayuda a Dios. Aunque hay salmos que los escribió Asaf y los hijos de Core, pero ellos describen la misma situación en que esta el rey David. Sin embargo, en este Salmo 86, David está descubriendo una vez más, su corazón afligido, angustiado (v.1-2,3), pues clama por misericordia a Dios, porque siente que no puede más.

David sabe, está muy seguro que aunque este en la más terrible penuria, puede clamar por misericordia a Dios, y él le escucha con atención y viene en su ayuda (V.15-16).  En los versículos 16-17b expresa el deseo de su corazón, pide poder, protección, y señal para bien.   El siervo de Dios pasa momentos de dificultad, soledad, tristeza, presión, señalamiento, grandes paradojas que solo Dios puede dar respuesta.  David le dice, Señor, por favor, ven en mi ayuda, hazme conocer tu voluntad por medio de señales, pero en este momento pido tu misericordia, porque ya no puedo más.

El v. 17b, confirma la experiencia de que Dios siempre le ha ayudado y lo ha consolado.   Esta es una gran verdad, solo Dios puede consolar el corazón cuando nos sentimos tristes, afligidos, sin consuelo, abandonados, no comprendidos, abatidos, perseguidos, presionados y rodeados de experiencias que golpean el corazón.   En esos momentos de dolor, de incapacidad,  y de mucha tristeza; debemos clamar a Dios si ya no podemos más, pues él si nos escucha, si nos entiende, y si nos ayuda.

Por favor vuelva a leer este salmo, y si siente que se identifica con la experiencia de David, clame a Dios como yo lo estoy haciendo.    Señor, en mi tristeza tú estás conmigo, en mi dolor también puedo contar contigo, y cuando ya no pueda más, se que a ti puedo clamar por ayuda, y tu de inmediato me consolarás, y me levantarás, gracias por ser mi Señor. Te alabo, y gracias por tu misericordia y tu clemencia, pues eres grande en misericordia y clemente para no enojarte (v.15).

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