Ya es tiempo de cambiar

Día 93
Salmo 82
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

La presentación que hace Asaf es como que si estuviera viendo a Dios sentado en su trono desde donde Dios expresa su sentir en cuanto a la manera como está siendo usada la justicia en la tierra. Asaf dice, Dios preside el consejo celestial; entre los dioses dicta sentencia: ¿Hasta cuándo defenderán la injusticia  y favorecerán a los impíos?   Sentir, pensar y actuar con injusticia se ha vuelto la normativa en el proceder humano.  Esto va desde las autoridades que han sido puestas para aplicar la justicia de manera justa, y hasta los que descaradamente abusan de la justicia al hacer todo injustamente sin sentir ninguna clase de remordimiento.

La injusticia en este tiempo se puede ver en los trabajos al no tratar con igualdad a los empleados, al hacer distinción entre el sexo femenino y el masculino, al dar preferencias por parentescos y no por el derecho de edad, experiencia o antigüedad.   Lo vemos en las calles donde las autoridades abusan de su autoridad o en los juzgados donde son absueltos aquellos que no lo merecen y son castigados los inocentes solo porque así lo dictamino un humano juez. Ya no se diga la injusticia practicada en las calles con las delincuencias, donde roban, maltratan, y matan sin dar oportunidad.    Injusticia en los negocios al vender productos amañados, o por ganancias exuberantes, o por avaricia, codicia, o trucos.  Y qué decir de la injusta distribución de las riquezas que esta acaparada por los pocos mientras los muchos tienen que sudar la gota amarga para lograr tener para sobrevivir, los pocos que pueden, ya que existe una pobreza mundial impresionante.

Hay mucho que decir sobre la normativa de la injusticia de este tiempo.  Es por ello que Dios dice en el v.2. ¿Hasta cuándo defenderán la injusticia y favorecerán a los impíos?   Luego hace un llamado muy fuerte: Defiendan la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al oprimido háganles justicia.  Salven al menesteroso y al necesitado; líbrenlos de la mano de los impíos.  Ellos no saben nada, no entienden nada. Deambulan en la oscuridad; se estremecen todos los cimientos de la tierra.  ¿Dónde está el amor, la justicia, la misericordia, la bondad?  Increíble, esta normativa de comportamiento, ha llegado aún a las iglesias, pues dentro de las iglesias hay muchos adinerados, los mismos impostores predicadores de la teología de la prosperidad se han convertidos en esos dioses a los cuales les reclama Dios, porque ellos mismos están acumulando riquezas al exprimir lo poco que tienen sus miembros bajo la promesa de bendición.

Es tiempo de cambiar, todos podemos dar, y da no el que tiene sino el que quiere, el que ama, el que usa la justicia que Dios le ha mandado practicar.     Quien da mucho jamás queda sin nada, y quien da todo lo que tiene, Dios se encarga de darle todo lo que le hace falta, esa es la justicia de Dios.  La justicia se resume en amar como Dios nos ha amado, en actuar como Dios actuaria si estaría en nuestro lugar.  Cambiemos nuestra forma de pensar en cuanto a la justicia, que es hacer lo recto, lo correcto, lo justo, lo adecuado en todo.    Esto es para ti, si en algun momento has evadido la justicia para esconderte en la injusticia, te ruego que cambies, si eres injusto en la forma de tratar a tu hermano, a tu amigo, a tu familiar a tu compañero, a tu vecino, es mas, a tu familia, a tus hijos, a tu esposa (o), a tus padres, a tus hermanos; por favor, ya es tiempo de cambiar, porque eso no agrada a Dios.

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