Dudar de Dios ni pensarlo es bueno

Día 88
Salmo 77
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Este Salmo nos hace pensar acerca de algo que  todo ser humano puede experimentar, y es la duda o la desconfianza acerca de Dios más cuando se está en circunstancias desesperantes y que no se tiene respuesta de parte de Dios.   Nosotros los seres humanos por naturaleza nos impacientamos con facilidad cuando las cosas no nos salen como nos lo hemos proyectado, o cuando sentimos que Dios no nos escucha, o cuando nos suceden cosas que aparentemente parecen injustas.   Es entonces cuando nuestra mente entra en una dimensión donde es dominada o manipulada por la duda, desconfianza, y hasta incredulidad.  Comenzamos a decir, ¿dónde está Dios?  ¿Por qué no me escucha y viene en mi ayuda?

Le ruego a usted que lea con mucho cuidado los primeros nueve versículos.  ¿Puede sentir usted esta sensación en el escritor de este Salmo?    Pues hay mucho clamor a Dios, hay búsqueda de Dios, alabanza a Dios de día y de noche.  Lego un punto en que rehusaba consuelo, se acordaba de Dios y se conmovía, se quejaba y desmayaba.  Y observe las preguntas de los vv.7-9, y por favor, reflexione en ellas, luego dígame, ¿Qué sensación cree que tiene el escritor de este salmo?   ¿No cree que esta desconfiando de Dios, dudando y su fe esta cavilando?     Él mismo lo reconoce de inmediato en el v. 10, donde dice, Enfermedad mía es esta.  Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo, (v11) Me acordaré  de las obras de Jehová, (v.12) Meditaré en todas sus obras, (v.13) Oh Dios, santo es tu camino.

Desde el v. 10 hasta el final, podemos observar dos cosas en el salmista que no lo hace solo por él, sino que tipifica el comportamiento natural de todos nosotros.  Tipifica que cuando tenemos todos hasta nos olvidamos de Dios, porque sentimos que no lo necesitamos.  Pero también representa que cuando nos falta todo y Dios con propósito sabio, no nos da lo que le pedimos y en el tiempo que lo queremos; comenzamos a dudar de Dios, a desconfiar y/o hasta dejar de creer en él.   Sin embargo, el salmista nos enseña dos cosas importantes, reconoce el error (pecado) que estaba cometiendo al decir, esta es mi enfermedad, pues Dios es santo en todo su camino, él nunca obra así, pensar así no es bueno, porque pensar así es pecado.

Si de pronto ha llegado a tu mente este tipo de pensamiento, y has llegado aún a enrojarte con Dios por las condiciones en que estás viviendo o lo que te está pasando, déjame decirte lo siguiente. Muchas veces, vivimos o tenemos por nuestra propia causa, o sea, nosotros somos los responsables.  Por consiguiente, no podemos ni culpar a los demás, aun ni al diablo, y mucho menos a Dios.   Todo lo que sembramos eso mismo cosechamos.   En otros casos, somos víctimas de otros, quienes son los responsables de las condiciones de vida a las que hemos llegado.  En este caso, somos inocentes, pero nos toco estar en el lugar menos indicado y a la hora no apropiada y con las personas menos aconsejadas.   Y como resultado, nos toca vivir situaciones difíciles, por las cuales, cuando no recibimos la ayuda de Dios o la respuesta a nuestro clamor, comenzamos a dudar de Dios, y a quejarnos de todo, hasta en algunos casos a dejar de creer en Dios cuando él no es el responsable de lo que nos pasa sino aquellos que por influencia del pecado, la maldad, y el dominio del diablo hacen lo que hace.

En fin, sea quien sea el causante de nuestras calamidades, lo más sabio no es enojarte con Dios, porque de él nunca vienen las cosas malas (Stgo. 1), pues todo lo malo que nos viene o es por nuestra propia concupiscencia o por la de los demás.    Y en vez de dudar, desconfiar, y dejar de creer en Dios por lo que nos pasa, cosa que ni se debe pensar, es mejor reconocer la soberanía, la misericordia, el poder, el amor, y la grandeza de Dios quien nunca nos deja si somos sus hijos.  Eso sí, cuando andamos en desobediencia siendo sus hijos él permite que vengas las dificultades para que aprendamos a obedecer.  Es más, si cuando andamos en obediencia nos vienen inclemencias y calamidades y hasta sufrimos injustamente; no olvidemos que Dios nunca nos dejará, y en medio de esa paradoja, hay algo que nos quiere enseñar, y que él desea que seamos mejores.

Así que, el dudar de Dios, ni pensarlo es bueno, mejor es alabarlo no importa la dificultad o circunstancia en que estemos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s