Si te ha pasado, deséchalo.

Día 83
Salmo 73
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez.

Es interesante pensar en la envidia la cual puede darse en todo nivel social.  Uno podría imaginar que la envidia se da por tener necesidad y por ende, solos los pobres pueden llegar a sentir envidia al ver como los demás tienen tanto.   Es todo lo contrario, es quien tiene más el que nunca está satisfecho con lo que ya tiene  pues anhela tener mucho más.   Ahora bien, es necesario destacar un elemento determinante que alimenta el sentimiento de la codicia o la envidia, y es la comparación.  Cuando una persona vive en función a  lo que tiene y no tiene al ser comparado con lo que tienen y no tienen los demás, es que inicia la envidia, que es el deseo de tener lo que otros tienen.

La envidia aunque no lo crea, es pecado, y David, si, el Rey David que lo tenía todo, comenzó a sentir envidia, en el preciso momento en que ve la prosperidad de los demás.  Lo interesante es que él reconoce que eso está mal (v.3) “tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos”.   Él dice, por poquito resbalo y me deslizo.  En otras palabras, por poco cometo otros pecados más graves a la envidia.   Esto es así, cuando no estamos conformes con lo que somos y tenemos, cuando no estamos satisfechos con lo que Dios nos ha dado, cuando comenzamos a comparar nuestra condición con la de otros; dentro de nuestro corazón nace el deseo o anhelo por tener aquello que tienen los demás.

No debemos confundir el espíritu de superación con el deseo de tener más producido por comparar nuestra condición con la de los demás.    Cuando comparamos, comenzamos una guerra interna de insatisfacción, y que cuando no lo gramos lo que deseamos al comparar con todo lo que los demás logran, sufrimos internamente enojo, frustración, resentimiento, ira, etc.  El espíritu de superación es positivo porque buscar alcanzar algo pero usando el camino correcto, sin trampas, sin trucos.  La envida lucha por llegar a tener o ser igual a la persona a la cual está comparando pero no le importa los medios que usará, pueden ser correctos o incorrectos, hasta aplicar el principio de la ética situacional, el fin justifica los medios, lo cual es inaceptable.

Si a ti te ha pasado lo que le paso al rey David, haz lo que él hizo, reconocerlo delante de Dios, pedir perdón y dejar todo en manos de él.  El contentamiento es el estado de satisfacción, dependencia, de estar tranquilos y conformes con lo que se tiene y se es, sabiendo que Dios sabe lo mejor.   Esto no debe dar lugar a la negligencia, y al conformismo negativo o aprovechado, que decide ni levantar una mano amparada a que Dios le dará todo.  No la Biblia dice que quien no trabaja no tiene derecho de comer.   La haraganería es pecado también, asi como la envidia.  Por lo tanto, debemos usar todo lo que Dios nos ha dado para vivir como él nos ha mandado que vivamos, vivamos de tal manera que Dios sea honrado, la familia beneficiada, y el evangelio proclamado.

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