Tu lo mereces, si solo tu

Día 75
Salmo 65
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Hay personas que sin merecerlo reciben honores, premios y reconocimiento.    Es más, hay personas que reclaman esos honores, recompensas y reconocimientos cuando no se les da, aun cuando no lo merecen.  Todo esto es parte de la naturaleza humana, que siempre anhela ser visto, celebrado, reconocido, y aplaudido, aun cuando no se lo merece.  Hay acciones que merecen el reconocimiento, la felicitación y el aplauso pero no la honra o la adoración, exigencias a las que muchos egocéntricos han llegado para saciar su ambición de poder.

El Salmo 65 nos presenta al único que merece la honra, el reconocimiento, la alabanza y la gloria, y es el Dios Creador y Sostenedor de nuestras vidas y de toda la creación.   Inicia el salmo con el v. 1 que dice: “Tuya es la alabanza  en Jerusalén, oh Dios”, y el resto del salmo da las razones por las que Dios es el único que merece nuestra adoración, nuestra alabanza, nuestra honra y nuestro reconocimiento público.   Para iniciar, David dice, tú oyes nuestras oraciones (v.2), luego tú perdonas nuestros pecados (v.3).    ¿Quién de los humanos tiene esta autoridad para perdonar pecados?   Los fariseos acusaban a Jesús diciendo que solo Dios podía perdonar pecados, negando que Jesús no pudiera perdonarlos, porque ellos negaban la deidad de Jesús, pero Jesús es Dios, por ende, él puede y tiene el poder para perdonar pecados.

Así que, feliz, dichoso es toda persona que por tener una relación de hijo a Padre por la fe en Jesús, tiene la bendición de no solo ser escuchado en las oraciones, sino perdonado de sus pecados (v.4).  Y con tremendas cosas él nos responde, y siempre en la dimensión de su justicia (v.5).   Somos bienaventurados nosotros por tener a Dios como nuestro Dios, y poderle decir, Padre por medio de Jesucristo en quien hemos creído como nuestro Salvador.  Es por esto que podemos orar con libertad y mucha confianza a Dios  para honrarlo, venerarlo, adorarlo, glorificarlo, y ponerlo muy en alto, porque solo tú te lo mereces.

Finalmente, David da una razón más para adorar a Dios como el único que merece ser adorado y honrado.   Desde el v.6 hasta el 13 él elogia a Dios porque no solo ha creado todas las cosas, sino que todas las cosas por él subsisten, se mantienen, y con responsabilidad y puntualidad, cada cosa cumple con su función establecida por Dios desde su misma creación.  Claro está, que Dios como el eterno mayordomo, dueño y Señor de todo, se encarga de cuidar y señorear toda la creación para que esta no solo tenga vida, sino que produzca aquello para lo cual fue creado.  Lea con mucho cuidado lo que Dios hace todos los días y en cada parte de la creación perfecta e increíble, y esto del reconocimiento, solo tu mereces.

Demos honra, alabanza, adoración y gloria solo a Dios, jamás a un hombre, a una mujer, porque solo Dios se lo merece.

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