La vulnerabilidad

Dr. Luis Gómez Chávez

            Muy poco escuchamos y usamos esa palabra pero el significado de la misma es una experiencia muy común y frecuente en la vida diaria de toda persona.  Es bueno en primer lugar conocer el significado de la misma, luego, es necesario poner atención a los peligros que se enfrenta la  persona que experimenta periodos de tiempos vulnerables.  Es recomendable establecer algunos patrones de autodefensa en contra de los enemigos que con leones hambrientos rodean nuestra vida en busca de la más mínima señal de vulnerabilidad.

Esta palabra viene del latín conformada por tres partes latinas: el sustantivo vulnus, que puede traducirse como “herida”; la partícula –abilis, que es equivalente a “que puede”; y finalmente el sufijo –dad, que es indicativo de “cualidad”. De ahí que vulnerabilidad pueda determinarse como “la cualidad que tiene alguien para poder ser herido”.[1] La vulnerabilidad es la incapacidad de resistencia cuando se presenta un fenómeno amenazante, o la incapacidad para reponerse después de que ha ocurrido un desastre. Por ejemplo, las personas que viven en la planicie son más vulnerables ante las inundaciones que los que viven en lugares más altos.[2]

Una persona, organismo, lugar, o institución que experimenta vulnerabilidad es la que no se ha preparador y por eso no tiene las defensas competentes como para defenderse, protegerse, o enfrenarse a todo aquello que significa peligro. Una construcción sin el fundamento adecuado es vulnerable a los tornados y huracanes.  Una persona sin ropa adecuada en tiempos de frio es vulnerable a las enfermedades, la hipotermia, y problemas del corazón.  Una persona manejando sin licencia peligra a que la policía le pongan multas y o hasta ser llevado a la cárcel.   Una mujer vestida con ropa ajustada y corta,  se expone a que le falten el respeto.

Bajo el mismo pensamiento de estar preparados, Jesús destaca el valor de la prevención por medio de la parábola de los dos fundamentos en Lucas 6:46-49. La  parábola se refiere a dos hombres, uno prudente y otro insensato, el primero quien edificó su casa sobre una roca por prevención de las tormentas, y el otro quien edificó su casa sobre la arena sin ninguna preocupación de las frecuentes  tormentas.   Lo que Jesús estaba enseñando es a ser prevenidos en cuanto a cómo vivir la vida sobre la tierra (v.47) y a no ser vulnerables.

Tristemente, aprendemos a prevenir solo hasta que  uno vive la desdicha del fracaso, el dolor del abandono,  la tristeza de la traición y el llanto por las pérdidas.  Por ejemplo, los habitantes de New Orleans reconocieron el valor de la prevención solo hasta después que sufrieron las desgracias que dejo la tormenta Catrina.   En California no han podido encontrar una manera de prevenir los grandes incendios. Generalmente, los seres humanos somos de reacción inmediata, como los bomberos, que apagamos fuego, pero nunca hacemos algo para estar prevenidos. . Hay un dicho que dice que hombre prevenido vale por dos.   Necesitamos cambiar la cultura que se preocupa por lo urgente en vez de lo importante. Este cambio nos ayudará  a estar en menos incendios del alma, la mente y del corazón; somos menos vulnerables ante el mal que asecha en este tiempo. Sin Cristo somos vulnerables a todo lo que nos puede apartar de Dios, sin Cristo nada podemos hacer. ¿En qué esta edificada tu vida?

[1] http://definicion.de/vulnerabilidad/#ixzz42iXRV4pH

[2] http://www.unisdr.org/2004/campaign

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