Cuidado con la jactancia

Día 62
Salmo 52
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

La jactancia según los diccionarios es arrogancia, presunción de uno mismo, orgullo excesivo.  Algunos sinónimos de jactancia son vanagloria, vanidad, futilidad, petulancia, y ostentación.  Lo opuesto de la jactancia es la humildad, sencillez, modestia, recato, sumisión, y espontaneidad.  Piense por un momento acerca de ¿qué es lo que está tratando de decir el salmista cuando hace la primera pregunta en el ve. 1 de este salmo? ¿Por qué te jactas de tu maldad oh poderoso?   ¿Ve de fondo el motivo de la jactancia?   No solo la jactancia es mala en sí, sino que jactarse de lo malo es doblemente pecaminoso.

Con la jactancia debemos tener cuidado porque esta es dañina y claro es problema de estima, es una falsa apreciación de uno mismo, es una incorrecta identidad.  Cuando una persona se cree superior es porque no lo es, cuando se ostenta algo es porque no está seguro de tenerlo, por lo tanto, está dando una apariencia falsa. Un jactancioso tiene pensamientos y sentimientos equivocados porque ama más el mal que el bien.  Una persona orgullosa al extremo, soberbia, que se alaba a sí mismo, es enferma de identidad.

El problema de la jactancia es que todos tenemos un poquito, solo se debe tener cuidado de vigilar que no crezca como la levadura.    Nuestra responsabilidad es dejar que Cristo crezca en nosotros como el mejor repelente.   Un jactancioso no solo se engaña así mismo pues viene a ser como un hipócrita por vivir de apariencias, sino que es esclavo de algo que es pecaminoso y que lo lleva a ningún final bueno.   Los vv. 2-4 dice lo que hace un jactancioso es ofensivo por medio de “agravios” que salen de su boca, su lengua es peligrosa porque es comparada con una navaja bien afilada que tiene el objetivo de no decir la verdad, solo engañar.   Casi todo lo de un jactancioso puede resumirse en una gran mentira, la vida de jactancia es una falsedad.

El arma más poderosa de un jactancioso es la lengua, pues el salmo repite esta palabra. Los v. 5 hasta el final presenta la razón por la cual una persona llega a creerse poderoso, autosuficiente, vanaglorioso, ostentoso, orgulloso, soberbio, o sea jactancioso, y es porque ha dejado de creer en Dios, de reconocer que todo lo que se es, se hace, y se tiene es por voluntad y poder de Dios.   Entonces, la medicina para la jactancia es la confianza en Dios. Cuando confiamos en Dios, nada de lo que hacemos, tenemos y somos nos hace sentirnos superiores a los demás, sino que tenemos un concepto adecuado de nosotros mismos.

Si tiene un poquito de este mal, pida perdón a Dios, ruegue a Cristo que crezca más en su vida, y confíe más en Dios en vez de confiar en las cosas de este mundo, en lo material, y en usted mismo.

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