Cuesta pero ayuda

Día 61
Salmo 51
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Reconocer cuando hemos fallado cuesta mucho pero es lo mejor que podemos hacer para restablecer las relaciones y sentirnos en paz. Por naturaleza, todos tenemos algo de orgullo, mismo que no nos deja aceptar los errores que cometemos, y las fallas que tenemos. Pues generalmente lo que hacemos es justificarlo, negarlo y simplemente no aceptarlo. Lo más triste o lamentable es que cuando se nos señala o se nos dice que hemos fallado, que las cosas salieron mal por nuestra culpa, no solo no lo aceptamos sino que nos enojamos.  Parece que cuando nos dicen la verdad en que hemos fallado, una fuerza interior llamada carne o ego reacciona al instante tratando de negar todo, o justificar, en fin, decir que no fue su culpa.

Aceptar que hemos fallado, pecado, errado requiere más que carácter, se necesita humildad.    Más cuando la falla ha sido publica, contra un ser querido,  y aun más grave es cuando lo hacemos contra Dios.    También es difícil cuando se ha escondido por mucho tiempo y que las consecuencias comienzan a darse y que lo único que queda es buscar al culpable.   Esto es lo que paso con Acan en Josué pues el pueblo estaba perdiendo las batallas y era por causa del pecado oculto de uno.   En este caso, fue obligado a reconocer su pecado pues no tuvo el carácter, valor y la humildad para reconocerlo voluntariamente.   Lo mismo pasó con el Rey David, fue hasta que Dios envió al profeta Natan para casi obligarlo a reconocer el mal  y el pecado que estaba cometiendo.

En este Salmo 51 encontramos la confesión de David, al reconocer su pecado delante de Dios.    Todo el pueblo sabía lo que el rey hacia, y sabia que había pecado al robar la mujer a Urias, y los cercanos del ejercito sabían que envió a Urias al frente de la guerra con propósito definido.    Claro, al morir este hombre, su mujer quedaba viuda, pero el pecado de antes llamado adulterio tuvo su fruto y David sufrió duramente las consecuencias.   Sin embargo, lo principal a señalar acá es el valor, el carácter y la humildad de reconocer el pecado sea forzado o voluntario, que es lo que se describe en todo el salmo.

La Biblia dice en otro pasaje, el confiesa su pecado y se aparta alcanza misericordia de Dios.  Eso es lo que el rey David hizo, pedir perdón por su pecado, y reconoce que mientras escondió su pecado, experimento la consecuencia de la culpa, sus huesos se envejecían, más la carne le decía que no lo confesara.    Finalmente, lo hizo y ruega a Dios que lo perdone, que le devuelva la alegría y el gozo de vivir como hijo Suyo, el gozo de la salvación.   Desea que le quite o borre esa falla de su record, de su vida, porque desea vivir en paz, y dar a conocer al mundo entero la misericordia de Dios.

Reconocer cuando hemos fallado cuesta mucho pero es lo mejor que podemos hacer.   Si has fallado contra Dios, contra tu hermano, en tu casa, o contra alguien, primero pide perdón a Dios, y luego ve donde esa persona y haz las paces y Dios te premiara….No pierdas la oportunidad de disfrutar de la amistad con todos solo por algún error cometido o una falla.  Hacer esto requiere humildad, valor, carácter  y por sobre todo amor y obediencia a Dios.

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