En busca de un Abogado

Día 52
Salmo 43
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

En el mes de Enero fui citado por la Corte de Annapolis para servir como parte del jurado.   Todo ciudadano americano está obligado por la ley a servir como jurado y es penado con            $ 1000 y hasta la cárcel si se niega a hacerlo. La única razón válida para toda persona ciudadana en condiciones aceptables, es que no hable Ingles.    Recuerdo que el día que me presente a dar mi confirmación de que aceptaba ser parte del jurado, me presente con un poco de temor, porque nunca he servido de jurado.  El tiempo de servicio es de una semana donde cada día a las 5 pm del día anterior se debe llamar a la corte para saber si uno ha sido programado. Sin embargo, para mi bien, después de llamar 2 días me dijeron que no había sido programado para toda la semana pero que estuviera pendiente para otra citación.

Siendo honesto, yo no quería participar.  Primero porque no creo que una persona tenga las suficientes bases, y el conocimiento para juzgar a alguien que jamás ha visto.    Además, siento que no es suficientemente valido que 10 personas que forman el jurado determinen la culpabilidad o la inocencia de un acusado.   Yo no quería ser parte de un grupo que condenara o liberara a alguien que realmente es culpable o inocente.  Los humanos fácilmente podemos ser movidos por algo o alguien porque no sabemos todo, no conocemos el corazón de las personas y solo juzgamos basado en la apariencia y los hechos tangibles.

Mas gracias a Dios que no solo David podía con seguridad sentarse en la silla de la corte delante del Perfecto Juez, nuestro Dios para ser juzgado con equidad, justicia, sino que también nosotros podemos.    Dice el v. 1 “Júzgame oh Dios y defiende mi causa, Líbrame de  gente impía y del hombre engañoso e inicuo”.     Dios es el juez perfecto que todo lo sabe y por su naturaleza de que no puede pecar, su juicio siempre está basado en su justicia.   Si las acusaciones van en contra de David o de un hijo de Dios que está actuando bien, que todo lo que hace honra a Dios, lo más seguro es que será defendido por Dios.

Esto es bueno entenderlo, que si alguien nos quiere hacer daño solo porque en su forma de ver uno está haciendo mal las cosas, pero si las cosas que uno hace son hechas con piedad, pureza, y honran a Dios; lo más seguro es que Dios se encargara de defendernos y juzgar a la otra persona y darle el castigo o la disciplina que se merece.    David dice que había gente impía, mala, engañosa, tramposa, mal intencionado, inicuo, o sea que maquinaban o armaban planes malos o diabólicos, o carnales en contra de él, cuando ´´el simplemente estaba cumpliendo la tarea que Dios le había encomendado.   En ese caso, David sabe y por eso le dice a Dios que lo juzgara pero que lo defendiera porque estaba seguro de su inocencia.

Si tu estas bien delante de Dios, si tú sientes, piensas y haces todas las cosas para honrara a Dios, pero a pesar de eso sientes que hay personas que sienten, piensan y hacen cosas en contra tuya, simplemente dile a Dios como David, “Júzgame y defiéndeme”.   Como hijo de Dios si eres inocente, aunque todos te acusen, tranquilo, Dios te defiende, tienes al mejor abogado, a Jesús.

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