Cuando la tristeza me quiere ganar

Día 50
Salmo 42
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Esta mañana, en la clase de adultos de la Escuela Bíblica Dominical, estuvimos analizando el tema de la “depresión” y llegamos a la conclusión que este problema síquico llega a todas las personas de toda edad, de todo estrato social y de todo nivel espiritual. Por consiguiente, es necesario conocer las causas, los efectos y algunos consejos sobre cómo enfrentarla, porque a veces dura poco tiempo pero en otros casos dura mucho tiempo.

Aunque la Biblia no dice literalmente depresión, hay palabras que describen a personas deprimidas, tales como Job, Moisés, David, Elías, Jeremías, y hasta las palabras que dice Jesús sugiere que por momentos se sentía deprimido sin llegar a pecar (Mt. 26:37-38). El énfasis de la Biblia esta no en la desesperación, desilusión, o profunda tristeza, sino en la fe, creencia, esperanza, gozo y contentamiento que hay en Cristo cuando se depende de él. La Biblia no habla de la depresión como un estado pecaminoso pero que si es un estado propenso a pecar (Sal. 42:5). El deseo de Dios según Ro. 15:3 es que cada creyente sea fuerte en la esperanza que Dios ha dejado, para vivir todos los días en la tierra en pleno contentamiento (Fil: 4:4-7, 13,19).

Al leer Salmo 42:11 y Salmo 43:5 descubrimos que el Gran Rey David, el que es conforme el corazón de Dios, de pronto se encontró sumido en una profunda tristeza, lo que los expertos llaman en una aguda depresión hasta el grado de desear la muerte como lo expreso Moisés, Job, Elías y Jeremías. Con todo, en el fondo del corazón de este gran siervo mantenía una fuerte convicción de que esperar, buscar, anhelar y desear en/y a Dios era una buena salida para remediar y terminar con esta crisis emocional y mental (42:1-2).
El Dr. Collins dice que la mayoría de las personas no se escapan de este problema de la depresión, sea momentánea o permanente. La recuperación es larga y difícil y el estado de desanimo varia más cuando la causa es la desilusión, fracasos, separaciones o traiciones.

En la siguiente conclusión al referirme a este gran problema de la depresión en la cual estuvo sumergido nuestro amado salmista, expreso algunos consejos que podrían ser adecuados para toda aquella persona que podría estar pasando alguna tristeza, decepción, dolor, fracaso, o desilusión.
La depresión es un “Síndrome caracterizado por una tristeza profunda motivada por la inhibición de todas las funciones síquicas”. Tal estado de depresión puede, de no ser tratada a tiempo, dominar en la profunda tristeza no solo a las personas sin Cristo sino hasta los más consagrados cristianos como Elías. La depresión no es un estado pecaminoso, sin embargo es un estado propenso para pecar contra Dios. Si una persona de pronto se siente triste, solo, aislado, distraído, pensativo, no quiere hablar, puede llegar a olvidarse o dudar de Dios etc,. Entonces, acérquese, háblele, ore y anímelo.
De manera que, sabiendo que la depresión es una enfermedad síquica, iniciada en la mente pero que abarca toda la personalidad, que se alimenta de todo lo que sucede a su alrededor; y que llega a afectar no solo a su familia cercana y a las personas que se relacionan con uno, sino que puede llegar hasta atentar contra vida misma. Cuando la depresión llega a un nivel donde hay subestima, pensamientos negativos, expresiones agresivas, ya ha dejado de ser un asunto natural y pasó a ser un problema espiritual pecaminoso, donde ya participa el enemigo de Dios, el diablo.
Si pasa algo así en tu vida, por favor, pon atención a lo siguiente: 1. Involúcrate con la gente, participa en todas las actividades de la iglesia. 2. Involúcrate en todo en tu hogar, ora, lee la Biblia y canta a Dios. 3. Busca amigos, comparte tus desilusiones, oren juntos, tengan amigos. 4. Fortalece su fe, cree en Dios y sus promesas, vive la esperanza. 5. Elabora un estilo de vida apegado a la Biblia, al Espíritu, al amor de Dios  y a la misión de Jesús.
David decidió esperar en Dios, confiar en Dios y vivir para Dios. Has tu esto cuando te sientas deprimido, triste, solo, desilusionado, y hasta despreciado. Dios siempre esta de tu lado, no te deja, y no te abandona por la sencilla razón de que él se ha comprometido no dejarnos jamás. La tristeza desaparece cuando nos deleitamos y nos regocijamos en Dios y dejamos que su fortaleza inunde nuestro corazón.

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