Perdona sin esperar nada a cambio

Dr. Luis Gómez Chávez

Una clara señal de nuestro amor hacia Dios es que tenemos la capacidad de perdonar a quien nos  ha ofendido, defraudado, y hasta robado. El Dt. 15:1,2  Moisés revela al pueblo dos palabras que encierran un significado profundo y que describen el amor hacia Dios,  es remisión y perdón.  El significado que Moisés quiere dar es que cada siete años, la tierra descansará de ser sembrada (labrada), pero también la deuda que tenga una persona será suprimida.  Aunque esta ley ya no se practica hoy, ni por los que se dicen ser fieles cumplidores de la ley del AT, considero que la humanidad viviría con mayor justicia y equidad si la practicáramos.   Claro, el principio, o esta ley debería aplicarse a todas las personas, y a todas las instituciones ya sean bancarias como gubernamentales.

            ¿Qué significa el perdón en este pasaje?   Hay dos posiciones acerca de este perdón.  Uno, que el deudor podía vivir tranquilo el séptimo año por  no pagar el préstamo, pero los siguientes años deberán seguir pagando la deuda. La otra posición más probable es que el perdón de la deuda en este caso es total.   La segunda es la más probable porque está en armonía con la intención generosa de Dios, es más consistente con los v. 9-11 y esta práctica esta en sincronía con lo que se hacía en el año de jubileo, cada 50 años, donde eran devueltas las tierras a las familias (Lev. 25:8-17).  La cancelación total de la deuda ayuda a evitar la existencia de pobreza extrema (15:4), y el hecho de cancelar la deuda totalmente concuerda con el potencial de que Israel seria prosperado por Dios.

            ¿Qué implica perdonar a un deudor, ofensor, estafador para nosotros hoy? Significa que motivados e impulsados por el amor de Dios, se asume la responsabilidad o culpabilidad del deudor, dejándolo libre de deuda, para vivir en armonía, en paz y buena relación.    ¿No es esta una cultura ya olvidada, pero que es imprescindible para vivir en paz?   El valor del perdón camina inseparablemente del amor, mejor dicho, nadie puede amar verdaderamente si no es capaz de perdonar al que le ha ofendido, dañado, robado y defraudado.  ¿Cuántas veces nos engañamos deliberadamente a nosotros mismos cuando hacemos algo para Dios mientras somos deshonestos con los demás?

El amor, el perdón, la honestidad, la equidad, la autenticidad, la integridad, es fruto del Espíritu Santo, y todo el que dice amar a Dios, debe practicar todo esto con los demás.  Restaurar esta antigua y necesaria disciplina del perdón, no solo aliviaría a muchos de sus necesidades y de sus enfermedades, sino que contribuiría a formación de una sociedad justa, armoniosa, y de menos pobreza.  Dios  nos perdonó toda nuestra culpa porque Jesucristo echó sobre sus hombros nuestros pecados  asumiendo así nuestra responsabilidad y culpabilidad. ¿Hay alguna persona que tiene alguna deuda con usted desde hace 6 años y ya está en el séptimo?  Esta es una buena manera de invertir en el reino, el perdonar la deuda de alguien. La deuda no siempre es dinero, puede ser tiempo, disculpa, perdón, amistad, respeto, etc.

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