Aprende a Esperar

Día 27
Salmo 22:1-10
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Estoy seguro que a todos nos ha tocado esperar en más de alguna ocasión. Esperar a un familiar que salga de una reunión, que llegue al aeropuerto, que termine la cita con el doctor, que termine de trabajar. Esperar la respuesta a una solicitud, de medicina, de escuela, de pasaporte, de inmigración, de un empleo, etc. Esperar la respuesta a una petición hecha a los padres, a una organización, a una iglesia, o al mismo Dios.

Lo difícil de la espera es cuando pasan horas y horas de espera sin tener ninguna señal. Durante ese tiempo comienzan los ataques de desesperación, desesperanza, dudas negativas, y o hasta decisiones de renuncia o arranques de enojo. ¿Ha estado alguna vez en un hospital o clínica donde pasan 3 horas sin atenderlo, luego 2 horas después que le han tomado los signos vitales mientras el personal esta solo sentado hablando, riendo y jugando entre ellos mismos? ¿Qué ha sentido en esos momentos, y que ha deseado hacer? No hay cosa más difícil que esperar y esperar aun cuando no se ven señales de respuesta.

En el caso del salmista, en el Salmo 22:2, es probable que este desesperado al no tener ninguna respuesta de Dios a las oraciones y peticiones que le ha hecho de día y de noche. Resultado de no tener respuesta alguna, no duerme, no descansa, y está desesperado. “Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mi reposo”. ¿Será que Dios no le escuchaba? Claro que sí. ¿Será que Dios no le respondía? Claro que sí. Entonces, ¿Qué es lo que sucede acá?

Dios siempre escucha y siempre responde. El problema es que no responde según lo que nosotros queremos que responda, ni de la manera como deseamos que lo haga y ni en el tiempo que hemos dispuesto para que nos responda. Hay que establecer que Dios no solo es soberano, libre e independiente para responder cuando él quiera, sino que es perfecto y sabio al dar la respuesta que está de acuerdo al plan que tiene para cada uno en esta vida y no según lo que nosotros le estemos pidiendo. De manera que, por el hecho de no tener respuesta a nuestra petición no significa que Dios no nos escucha y no nos responda.

El asunto de la oración y la acción de esperar es una de las cosas que más quiere Dios que aprendamos. En esta disciplina de orar y esperar la respuesta está involucrada la fe, la paciencia, y el contentamiento. Fe para saber que Dios es perfecto y capaz de responder y hacer todo, porque no hay nada imposible para él. Es por ello que Dios evalúa tu oración basado en el grado de fe con que la hagas, y si no hay fe, la oración no agrada a Dios, por lo tanto, la respuesta es rechazo, lo cual es diferente a retraso o espera.

El otro elemento que está involucrado en la acción de orar y esperar es la paciencia. La palabra macrotumia, que es paciencia no se refiere a la acción de esperar largas horas y/o hasta días, pero durante todo el tiempo esta renegando, enojado, discutiendo, y muy desesperado. La paciencia es la acción de esperar sin enojarse o desesperarse, estar lejos de enojarse, y espera tranquilo, con ánimo, fe, esperanza, educación, y con el mismo estado de ánimo aun cuando ha esperado mucho, no pierde la esperanza y la actitud positiva. Por último está el contentamiento, que es mantenerse satisfecho, seguro, confiado y tranquilo porque sabe que Dios es libre, soberano, y perfecto al dar la respuesta más adecuada, justa y de acuerdo a lo que nos beneficia.

Así que, cuando oramos a Dios, debemos esperar con alegría, fe, paciencia y satisfacción. Dios siempre responde. Él es libre de responder lo que quiera, cuando quiera, como quiera, pero debemos recordar, que su respuesta siempre busca lo mejor para nosotros. No sé si tu están orando ya desde mucho tiempo y sientes que Dios no te responde. Por favor, no pierdas la esperanza, que la mejor experiencia es saber esperar con alegría, contentamiento y seguridad en Dios. Lo que se debe aprender, y tú debes aprender es a confiar en Dios, si no hay respuesta aun, es porque Dios sabe que no conviene dicha respuesta para este momento. Confía en Dios, espera en Dios, deléitate en Dios, él nunca te falla, él siempre responde, y la respuesta siempre es mejor que lo que tú esperas que te responda.

Aprende a esperar con paciencia, gozo, deleite, contentamiento, en silencio pero con seguridad Salmo 37:3-7ª.

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