Dios sabe contestar

Día 25
Salmo 20
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Como cristianos tenemos algunos recursos que Dios nos ha dejado para mantener una vida espiritual aceptable a la luz de la Biblia.    Por ejemplo, Dios nos ha dejado el Espíritu Santo, Su Palabra, la oración, los miembros de la Iglesia, los dones espirituales, y los problemas que vienen a nuestra vida.  Uno de los recursos que mas necesitamos, pero que muy poco aprovechamos es la oración por la sencilla razón de que no sabemos orar o no nos gusta orar o porque no creemos que la oración del justo puede mucho.  Si, generalmente oramos, pero nuestra oración es muy mecánica, rutinaria, repetitiva, impersonal, y a veces poca honesta y profunda.

Dios sabe constar las oraciones que se saben hacer.    Gracias a Dios que contamos con la ayuda del Espíritu que nos ayuda cuando no hacemos bien las oraciones, pero la condición es que tengamos una vida recta, porque él no nos ayudara cuando estamos mal.   Saber hacer bien las oraciones requiere seguir un orden que ya en otros devocionales lo hemos explicado: confesión, adoración, petición y agradecimiento.   Que no sepamos decir las cosas o explicar lo que realmente queremos que nos conteste, o no tenemos las palabras para decirle lo que deseamos decirle no es problema, porque si tenemos una vida recta, es ahí donde el Espíritu nos ayuda.

Dios no contesta la oración solo porque la hace el que mejor ora, el que tiene mayor cargo en la iglesia, o quien ofrenda más, o el más viejo de ser cristiano, o el que ora con fuerte voz.  Dios contesta las oraciones de un niño, de un anciano, de una mujer, de un hombre, de un joven o de una señorita, de un enfermo o de un sano, de un alto o de un pequeño.   Dios contesta la oración de aquel que ora con integridad, honestidad, sinceridad, reconocimiento de Dios, respeto hacia Dios, adoración a Dios, y obediencia a Dios; sin importar sexo, cargo, nivel social.

Hay un aspecto importante a destacar en este salmo. Siempre que oramos a Dios  no le decimos  todo lo que realmente deseamos dentro de nuestro corazón.   Lo maravilloso es que, cuando sabemos orar porque lo hacemos en integridad, obediencia y santidad; Dios no solo contesta las peticiones que le decimos con nuestra boca sino que también contesta las que hay en el corazón, los deseos del corazón (v.4-5). Hay un balance que se debe establecer, Dios responde a nuestras peticiones y concede los deseos de nuestro corazón siempre y cuando estos están  de acuerdo al propósito de Dios, y que las respuestas den continuidad al plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Por consiguiente, oremos guiados por el Espíritu, y esperemos con fe en que todo lo que Dios responde es bueno, aun cuando no sea lo que nosotros pidamos o deseamos.  Oremos con fe e integridad de corazón, porque Dios siempre sabe contestar.

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