¿Es Jesús la porción de su vida?

Día 18
Salmo 16
Lectura de los Salmos 2016
Dr. Luis Gómez Chávez

Es muy frecuente escuchar a personas, no solo incrédulos, sino aún los mismos cristianos decir que se sienten tristes, desanimados, y preocupados porque les hacen falta  muchas  cosas en la vida, pero no toman en cuenta lo que significa tener a Jesús como la porción de sus vidas. Creo que es bueno entender lo que significa e implica que Jehová es la porción de nuestra vida, tal como lo expresó David.

En el v. 5 David  dice: El SEÑOR es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte. ¿Qué significa esto e implica esto?  Aún cuando el salmista corre para estar bajo la protección de Dios, la forma en que comienza el salmo es de mucha devoción, y un fuerte espíritu de alegría y contentamiento.  Las frases precedentes al v. 5   revelan un sentido de pertenencia, contentamiento y seguridad por la sencilla razón de que disfruta una relación estrecha, amigable y familiar con Dios.    La base de una buena relación es la constante comunicación, la práctica de la honestidad, y la sincera, transparente fresca amistad que tiene con Dios que le hace vivir en plena confianza independiente de la circunstancia en que se encuentre.

Lea los siguientes textos para ampliar el significado de lo que David estaba tratando de enseñarnos en el v. 5 de este Salmo al decirnos que Jehová es la porción de su herencia…. ¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre.” (Salmo 73:25-26). El rey David amaba y buscaba profundamente a Dios, pero sobre todo vivió su vida conforme a la voluntad de Dios, a pesar de sus flaquezas como hombre. “Y en cuanto a ti, si andas delante de mí como anduvo tu padre David, en integridad de corazón y en rectitud, haciendo conforme a todo lo que te he mandado, y guardas mis estatutos y mis ordenanzas.” (1 Reyes 9:4).

En el Salmo 23 podemos ver la confianza que David tenía en Dios.  El SEÑOR es mi pastor, nada me faltará. 2En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. 3El restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre. 4Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. 5Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. 6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del SEÑOR moraré por largos días.

Tener a Dios, o hacer de Dios la porción de nuestra herencia  en nuestra vida es amarlo con todo el corazón, es buscarlo en oración con profundo anhelo y desesperación, es obedecerlo sin reserva y sin condición, y es servirle con toda integridad y devoción.   Es pensar en él en todo momento como lo más importante para nuestro existir, es hacer cada cosa para honrarlo, es hacerlo la razón única de nuestra existencia.    Es saber que él es el todo, que es todo lo que necesitamos en esta vida, y que teniéndolo a  él, aunque nos falte todo, tenemos todo lo que necesitamos tener.   El es todo suficiente para mí y para ti, asique, créelo, búscalo, amalo, sírvele, conténtate con él, espera en él, deléitate en él.

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