Santidad ayer, hoy y siempre

Dr. Luis Gómez Chávez

Dios está preparando y forjando la ética integral de su pueblo, el instrumento de proclama mundial, y por consiguiente, debe dar testimonio de ser un pueblo santo.     Para la preparación de un pueblo santo, primero Dios dio la Leyes, luego constituyó sacerdotes, en seguida levantó profetas, estableció reyes y finalmente construyó un templo.  Estos cinco elementos en el proceso de tener un pueblo santo llevan un orden lógico.   Una vez el pueblo tiene la ley, necesita sacerdotes para representar a Dios delante del pueblo y representar al pueblo delante de Dios.

La Biblia dice que Dios fue santo, es santo y será santo eternamente.   El deseo mayor de Dios en el pasado fue que Israel, el pueblo judío fuera su pueblo santo.    El propósito de Dios al escoger a Israel como su pueblo era para que este fuera santo, viviera apartado solo para Dios, más no lo logró.   Hoy, Dios en su gracia, y soberano plan, está levantando a un nuevo pueblo, somos nosotros, la Iglesia que comenzó en el día de Pentecostés y termina en el momento del arrebatamiento, antes del inicio de la Gran Tribulación.

Hoy somos su pueblo santo en posición, bajo la perspectiva eterna de Dios, pero el anhelo mayor basado en su plan es que vivíamos en santidad para agradarlo a él, cumplir  el plan de Dios y para que el mundo conozca a Dios.   Después de la tribulación, durante el milenio, su pueblo santo no solo será la Iglesia, sino todos los que creyeron en Dios desde Adán hasta el final del milenio.

De manera que por decreto divino, el plan de Dios es tener un pueblo santo ayer, hoy y siempre.   Un pueblo con una ética santa, un pueblo obediente, consagrado a hacer todo lo que él nos ordena hacer, sentir y pensar según su Palabra. Es maravilloso como Dios ordena el proceso de vida de santidad. Primero el representante espiritual de su pueblo y el pueblo deben mantener vidas de santidad.  Luego, los lideres como  representantes del hogar en primera instancia somos responsables de dar ejemplo de vivir  apartados del pecado.   Mientras tú no des ejemplo de santidad no tienes autoridad moral para exigir que los demás lo hagan también.

1 Co. 6:19-20- dice: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo y morada del Espíritu Santo y que pertenecen a Dios?  Esto hace la mega diferencia, desde que creímos en Jesús, somos responsables de cuidar que nuestro cuerpo, mente, espíritu se mantenga limpio, recto, santo, porque ahí vive el Dios Santo.   El mismo que nos ha dicho a cada uno que seamos santos porque él es santo.   Vivir en santidad  hoy al estilo de los de antes es vivir cada día renunciando a lo que no agrada a Dios y  entregando nuestro cuerpo y esfuerzo para hacer lo que si agrada a Dios,  lo que nos hace crecer espiritualmente y  lo que contribuye a la extensión del evangelio.

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