El mayor deseo de Dios

Dr. Luis Gómez Chávez

Ahora bien, después de leer los 66 libros, podemos darnos cuenta que Dios ha tenido siempre, lo tiene hoy mismo y lo seguirá teniendo.   Yo lo he predicado en varias veces, lo he enseñado en las clases de Biblia, en la Escuela Dominical, en el discipulado, en los grupos de crecimiento, lo he repetido. ¿Cuál es el deseo de Dios en todos los tiempos?    Creo que es el apóstol Pedro quien lo resume en la primera carta, en el capítulo 1 y en los versículos 15-16.   No hay mejor reto, proyecto, meta para un hijo de Dios para el próximo año que cumplir el deseo de Dios.

Lo intento con el pueblo de Israel, pero ellos no quisieron someterse a ese estilo de vida.   Luego formo un nuevo pueblo, la Iglesia, pero con el mismo deseo y propósito, que la Iglesia sea su pueblo santo.  ¿Qué significa vivir en santidad en medio de un mundo que es indiferente a Dios, la fe, la vida cristiana, valores espirituales, y a la vida de abstinencia de todo lo que este mundo ofrece?  Es tener una vida de obediencia, entrega, espera total en Dios, apartada solo para Dios, de gratitud, y de temor en todo lo que hace.

La sociedad en que vivimos, el tiempo en que estamos, la influencia del mundo, y el rumbo tolerante que está tomando la Iglesia amerita que hagamos un alto a nuestra peregrinación para evaluar nuestro presente a la luz del deseo de Dios para redefinir nuestra identidad como el pueblo santo de Dios que somos y cada uno como miembro de ese pueblo.   ¿Estamos viviendo conforme al deseo de Dios?  ¿Está viviendo usted para cumplir el deseo de Dios?

El deseo de Dios debe ser nuestro deseo.    ¿Por qué está este pasaje insertado en una sección mayor que habla sobre la necesidad de vivir en santidad, el máximo deseo de Dios, 1:24-25?   Uno, porque Dios nos creo y redimió para cumplir este propósito, y si no lo hacemos, nos exponemos a que Dios actué, pues él  se reserva el derecho soberano de movernos de lugar si no estamos haciendo lo que él quiere que hagamos y si no  vivimos como él desea.  Dos, la vida es una ilusión, pasa rápido y se acaba, y si no aprovechamos la vida para cumplir el propósito por el cual la tenemos, de pronto se nos terminara, y no podremos recuperar lo que no hicimos.

Creo que no hay mayor proyecto de vida que una persona puede establecerse como meta, el cumplir el deseo de Dios para el cual ha sido creado.  Dios nos ha escogido, creado, salvado para que vivamos como su pueblo santo, en medio de un mundo cambiante, una sociedad materialista, y como parte de una iglesia bombardeada constantemente por el posmodernismo, la nueva tolerancia, el liberalismo, el sincretismo, movimientos liberales, y la erosión sin precedencia de los valores espirituales y morales que dan constancia al matrimonio, a la familia, a la iglesia y a la sociedad.

Es por ello que hoy nos corresponde SER Y VIVIR EN SANTIDAD. ¿Cómo? Deshagamos de lo que no contribuye al deseo de Dios, alimentémonos de la Palabra la cual nos hará más conforme al deseo de Dios e imitemos a Jesús, su forma de pensar, sentir y hacer.

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