Dios es nuestro escudo

Día 3
Salmo 3
Lectura diaria de Salmos 2016.

Dr. Luis Gómez Chávez

Jamás olvidare la ocasión cuando venia junto con otros 4 jóvenes de un viaje misionero del occidente de El Salvador.    Como solíamos hacerlo cada año, éramos como 5 jóvenes que nos gustaba ir a apoyar iglesia por el lado de Metapán  e iglesias vecinas en tierras guatemaltecas.     Después de una gira muy bendecida, cuando cruzábamos la ciudad de Guarnecia, tres hombre armados nos detuvieron en una garita de reten y nos llevaron a un cuarto oscuro con amenazas de matarnos.  Uno por uno nos metían a un cuarto como de 2 metros cuadrados amezados con fusiles en la espalda.

La pregunta que nos hacían era, ¿de dónde vienen ustedes? ¿Qué hacían en esos lugares?   Sintiendo lo frio del cañón de los fusiles, yo en particular les respondí declarando que éramos evangélicos y que veníamos de una gira misionera.  Ellos con duda y yo con gran miedo porque decían que nos iban a matar.    Entre ellos había un hombre que me conocía, y ya me había visto participar en una iglesia en otro pueblo.  Él me dijo, si en verdad eres cristiano decime de memoria 25 textos de la Biblia.  Sin pérdida de tiempo, pero temblando de miedo, pero con la seguridad de que Dios estaba de nuestro lado, y que era nuestro escudo, comencé a recitarle textos y salmos completos.   Los hombres decidieron dejarnos ir convencidos de que en realidad éramos hijos de Dios.

El salmista David experimento muchas veces experiencia peores que la que vivimos nosotros en esa ocasión.  Sintiéndose perseguido por muchos enemigos, David expresa la seguridad que sentía porque confiaba en el Dios Todopoderoso.  Es por ello que el v.3 hace contraste con lo que viene hablando en los vv. 1-2, cuando dice: “Más tú,  Jehová eres escudo alrededor de mi”.  Esto habla de protección y seguridad.   A lo largo de todo el libro de los Salmos, este es un discurso muy repetido, que Dios es su escudo, su fuerza, su fortaleza, su seguridad, su defensor, y su ayudador.

La segunda parte del v. 3 dice  que él es su gloria, el que levanta mi cabeza. Hay circunstancias en la vida nuestra que nos ponen  cabeza cabizbaja  y sin deseos de nada, y con una profunda tristeza e impotencia.    Al parecer, llegan a nuestras vidas situaciones paradójicas que nos cuesta entender el significado, el propósito, y la enseñanza de las mismas.   Estas se vuelven más poderosas cuando tratamos de entenderlas bajo nuestra propia perspectiva humana.    Sin embargo, todo cambia cuando ponemos la mirada en Dios, y aprendemos a mirar todo lo que nos sucede con los ojos de Dios, desde la perspectiva divina, desde arriba hacia abajo.

Mis amados, no hay duda que ustedes como yo es posible que estemos pasando una situación adversa, y por momentos nos sentimos agobiados y/o hasta desilusionados o impotentes.    Déjeme decirle que el mismo Dios que sirvió de escudo de David, y que lo levanto, llevó su frente en alto, y lo vindico llevándolo a posiciones más altas, porque era su escudo, su protector, defensor, ayudador; es el mismo que esta con usted y conmigo. Así que, si Dios está con usted y está conmigo, no hay nada porque temer.  Solo necesitamos dejarle espacio a que Dios trabaje con toda libertad porque él sabe lo que hace y por qué y para que lo hace.   Alabemos a Dios mientras él sigue trabajando en nuestra vida.

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