El reto final: vivir en santidad hasta el final

Día 346
Apo. 22:18-21
Dr. Luis Gómez Chávez
Lectura del Nuevo Testamento

Juan termina con una advertencia y una bendición.   Con estos dos elementos, Juan está cerrando la última página de la profecía de Apocalipsis, es más, de la historia de la humanidad.  Estos aspectos que usa Juan para terminar hace apremiante  la necesidad de estar preparados ante la inminente venida de Jesucristo.

La última advertencia de Juan (v.18-19). Las palabras “añadir o poner” implican que Apocalipsis no solo debe ser protegido, custodiado, preservado y guardado sino también leído, estudiado, respetado, obedecido y amado.   No debe cambiar, deformar y adulterar el espíritu de la letra, la letra misma y el contenido del mismo. Quien irrespetuosamente lo hace, dice Dios, no le permitirá gozar del árbol de la vida.   En tiempo de Juan, siglo I y aún más tarde, siglo II d.C., el canon del Nuevo Testamento estaba en proceso de formación y al mismo tiempo estaban apareciendo muchos escritos no inspirados por Dios.  Todo libro apocalíptico o profético, en este tiempo era tratado y examinado con mucho cuidado, a veces recortaban las partes que les agradaban, las que les gustaban y el resto era menospreciado.   Es por ello que la advertencia de Juan debe ser atendida, ya que toda la escritura es inspirada por Dios y debe ser atendida.

Las palabras “quitar o agregar” es incurrir en un delito que desagrada a Dios y trae graves consecuencias, Summer, p. 286. Y para asegurar la preservación del libro hay severas sentencias contra quienes lo adulteran.  Murray y Beasley dicen: “lo que se condena no es lo mero ´lapsus calamí¨ o un error de juicio o una falta meramente intelectual sino la deliberada falsificación y errónea interpretación del mensaje divino.  Lo que se resguarda celosamente no es la letra de Apocalipsis sino el espíritu”, p. 971.

Una bendición final (v.17, 20-21)  “Vengo pronto”. Jesús dice: “Ciertamente vengo en breve”.  La palabra griega para “breve” es “taxú” que puede traducirse como pronto, en seguida, luego, rápido y sin demora.  Estas palabras son confortantes y animadoras porque la Iglesia estaba sufriendo las persecuciones del imperio romano bajo el emperador Domiciano.  Así que, cuando Jesús  le dice a Juan que regresará pronto, en seguida Juan dice, “Amén, si ven Señor Jesús”.   Aunque Juan no analiza la palabra aramea “Maranatha” en este pasaje, tiene el mismo significado.  Jesús dice: “Vengo pronto”  es asegurar que Él viene. Y el significado de Maranatha  es “Cristo viene” según (1 Co. 16:22).

El Señor viene y Juan dice, “Amén” que es una aceptación gustosa porque es confortado.  Decir amén es aceptar lo que Dios dice en su Palabra, estar de acuerdo con la verdad dicha, se dice con reverencia, respeto y confianza “inclina su cabeza” y con voz de respeto porque está ante la presencia misma del Señor santo.   En esta actitud, Juan dice: “Amén, así sea, ven Señor Jesús”.  Adam Clarke dice: “El deseo y anhelo de la Iglesia sufriente y de todos los seguidores de Dios, que anhelaban la venida de su reino, dicen, sí, ven Señor Jesús” p. 716.

Leamos juntos los vv. 17, 20,21…. Luego repitamos tres veces “Amen, ven Señor Jesús”.

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