Sin merecerlo

Dr. Luis Gómez Chávez

Hay una canción muy hermosa que comienza, “Inmerecedor” el cual nos hace reflexionar en el gran amor de Dios que va conectado con la soberanía y la misericordia. Una persona que no merece algo, o no merece ser escogido para algo especial, sin embargo es escogida; es porque quien elige tiene el poder, la libertad, la sabiduría, pero también posee misericordia. Por ejemplo, si usted va a un centro comercial donde se encuentra con una cantidad de lociones de la misma marca, al mismo precio y de la misma calidad; ¿qué es lo que justifica el hecho de que usted decidió escoger una pero que decide pagar más de lo que esta cuesta?

Sin merecer, esta loción fue escogida sin haber hecho nada. Cuando se escoge algo que no merece ser escogida, es porque quien escoge hace uso de su libertad, de su soberanía, de su amor y misericordia. Es más profunda esta acción de amor cuando se escoge algo a alguien que merece lo opuesto, sin embargo es escogido para algo mejor e importante. Pero también se puede dar el caso de que una persona escoja a algo a alguien para un destino injusto y diferente al que merece solo porque quien elige está en una posición de poder.

Por ejemplo, cuando Jesús esta ante Herodes quien debía escoger o decidir liberar a uno entre Jesús y Barrabas. Nosotros sabemos que por justicia Jesús debía ser liberado, pero Herodes decidió escoger a Barrabas. No obstante, cuando uno estudia cuidadosamente las Escrituras, descubrimos que no fue Herodes quien hizo esa elección sino el mismo Jesús si lo vemos bajo el plan grande de Dios y la decisión eterna de Jesús, pues él voluntariamente se despojo, y decidió venir a morir en la cruz por nuestros pecados.

De fondo está el precio que Jesús pagó por nuestra salvación. Sin merecerlo, Jesús sufrió por nosotros, dio su vida por nuestros pecados. Pero también, sin merecerlo, nosotros hemos alcanzado misericordia y el gran amor de Dios al habernos escogido desde antes de la fundación del mundo para que no fuéramos condenados, sino que por fe en la obra de Cristo tuviésemos vida eterna. Nosotros por ser pecadores, merecíamos la muerte (Ro. 3:23; 6:23), más Dios mostró su amor y misericordia (Ro. 5:8) y decidió amarnos eternamente.

Si leemos Juan 1:11-12 comprobamos esta verdad, de que fuimos elegidos sin merecerlo. Dios escogió al pueblo de Israel de entre todas las naciones del mundo. para que este fuera su pueblo santo con el cual mantener una profunda, transparente y sincera comunión. ¿Que vio Dios en esta nación para que fuera escogida? Nada, absolutamente nada, solo que Dios en su misericordia y soberanía así lo decidió e Israel sin merecerlo fue escogido. Esta nación no valoró dicha acción de amor y misericordia y en vez de reconocerlo como su Dios, lo rechazó decidiendo vivir como un pueblo rebelde y contumaz.

Por su gran amor, por su gran misericordia; Dios te escogió a ti y a mí sin merecerlo. Ahora que ya somos parte de su pueblo, escogidos en amor; debemos vivir solo para adorarlo en buena comunión.

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¿Por qué necesitamos orar?

Dr. Luis Gómez Chávez

En Guatemala escuche que hay un movimiento identificado con el nombre de “los iluminados”.  Me ha llamado la atención, que identificándose como un movimiento cristiano, enseñan que el cristiano no necesita celebrar la Cena del Señor, leer la Biblia y orar.   Quitar estas tres cosas de vida de la iglesia y de la vida cristiana es quitar algo que la Biblia dice que debemos hacer, y eso según Apocalipsis es incorrecto, se hace acreedor de una maldición.     Al contrario, y estoy muy seguro que si la iglesia y cada cristiano es fiel en orar y leer la Biblia; no solo agradara a Dios sino que experimentará crecimiento integral.

Todo cristiano necesita orar no solo cuando va a dormir o se levanta o en los tres tiempos de comida, sino que debe orar en todo tiempo como un estilo de vida.   La oración más que una simple conversación es el medio por el cual Dios manifiesta su poder, su voluntad y su respuesta a  las necesidades del que ora.  La oración más  que un medio para encontrar la ayuda que necesitamos es el mejor medio para estar en comunicación, comunión, relación con Dios y obtener descanso y sostén. Si es tan necesaria para crecer y ser fuertes, esta debe tener un lugar primordial en el corazón    de la iglesia y el ministerio.  La oración debe ser parte del programa diario de  cada cristiano (Sal.3:3, 5, 4:8, 5:1-3; Jn. 22:39).  La oración debe ser entendida como  un recurso divino para vencer y crecer (Jn.14:13; Stg. 5:16-18).

La Iglesia necesita de todo, pero  de lo que más necesita es de la oración  para ser bendecida.  Es el tiempo en que la  Iglesia deje de luchar contra Dios y comience a trabajar  de la mano con Dios para hacer juntos oración de guerra en contra del único y común enemigo: Satanás (Ef. 6:12). Este es el medio principal para enfrentar los poderes que están en contra de la iglesia. Entre más prospera la Iglesia en el cumplimiento de la voluntad de Dios, más fuertes serán los ataques del enemigo, y entre más ataques tenga la iglesia, más debe orar. La oración da el poder  para que las diferencias personales, familiares, congregacionales  desaparezcan  y las virtudes se unan para hacer una sola fuerza.

Muchas veces la condición espiritual de la iglesia o del cristiano, no permite darle importancia a la oración y como resultado, no se experimenta crecimiento espiritual. Cuando la oración es la fortaleza del cristiano, esta inspira, motiva, renueva, y da fuerza para vencer.  Tiene  que ser no una simple oración, sino una vida de oración integral. La calidad, la duración y la frecuencia de la oración dependen de la relación con Dios, del sometimiento al Espíritu Santo y a Jesucristo.  El cristiano es más fuerte y diferente cuanto pasa más tiempo con Dios en oración. El reto de hoy es claro.  Si la oración es tan importante y de mucho valor para la vida cristiana porque fortalece, da poder y nos hace crecer; necesitamos tomar la determinación de hacer de la oración el hábito primordial.  Comience hoy y practíquelo durante 6 semanas, y la oración se convertirá en un hábito espiritual en su vida.

 

 

 

 

El reto final: vivir en santidad hasta el final

Día 346
Apo. 22:18-21
Dr. Luis Gómez Chávez
Lectura del Nuevo Testamento

Juan termina con una advertencia y una bendición.   Con estos dos elementos, Juan está cerrando la última página de la profecía de Apocalipsis, es más, de la historia de la humanidad.  Estos aspectos que usa Juan para terminar hace apremiante  la necesidad de estar preparados ante la inminente venida de Jesucristo.

La última advertencia de Juan (v.18-19). Las palabras “añadir o poner” implican que Apocalipsis no solo debe ser protegido, custodiado, preservado y guardado sino también leído, estudiado, respetado, obedecido y amado.   No debe cambiar, deformar y adulterar el espíritu de la letra, la letra misma y el contenido del mismo. Quien irrespetuosamente lo hace, dice Dios, no le permitirá gozar del árbol de la vida.   En tiempo de Juan, siglo I y aún más tarde, siglo II d.C., el canon del Nuevo Testamento estaba en proceso de formación y al mismo tiempo estaban apareciendo muchos escritos no inspirados por Dios.  Todo libro apocalíptico o profético, en este tiempo era tratado y examinado con mucho cuidado, a veces recortaban las partes que les agradaban, las que les gustaban y el resto era menospreciado.   Es por ello que la advertencia de Juan debe ser atendida, ya que toda la escritura es inspirada por Dios y debe ser atendida.

Las palabras “quitar o agregar” es incurrir en un delito que desagrada a Dios y trae graves consecuencias, Summer, p. 286. Y para asegurar la preservación del libro hay severas sentencias contra quienes lo adulteran.  Murray y Beasley dicen: “lo que se condena no es lo mero ´lapsus calamí¨ o un error de juicio o una falta meramente intelectual sino la deliberada falsificación y errónea interpretación del mensaje divino.  Lo que se resguarda celosamente no es la letra de Apocalipsis sino el espíritu”, p. 971.

Una bendición final (v.17, 20-21)  “Vengo pronto”. Jesús dice: “Ciertamente vengo en breve”.  La palabra griega para “breve” es “taxú” que puede traducirse como pronto, en seguida, luego, rápido y sin demora.  Estas palabras son confortantes y animadoras porque la Iglesia estaba sufriendo las persecuciones del imperio romano bajo el emperador Domiciano.  Así que, cuando Jesús  le dice a Juan que regresará pronto, en seguida Juan dice, “Amén, si ven Señor Jesús”.   Aunque Juan no analiza la palabra aramea “Maranatha” en este pasaje, tiene el mismo significado.  Jesús dice: “Vengo pronto”  es asegurar que Él viene. Y el significado de Maranatha  es “Cristo viene” según (1 Co. 16:22).

El Señor viene y Juan dice, “Amén” que es una aceptación gustosa porque es confortado.  Decir amén es aceptar lo que Dios dice en su Palabra, estar de acuerdo con la verdad dicha, se dice con reverencia, respeto y confianza “inclina su cabeza” y con voz de respeto porque está ante la presencia misma del Señor santo.   En esta actitud, Juan dice: “Amén, así sea, ven Señor Jesús”.  Adam Clarke dice: “El deseo y anhelo de la Iglesia sufriente y de todos los seguidores de Dios, que anhelaban la venida de su reino, dicen, sí, ven Señor Jesús” p. 716.

Leamos juntos los vv. 17, 20,21…. Luego repitamos tres veces “Amen, ven Señor Jesús”.

Inminente venida de Cristo

Día 345
Apo. 22:12-17
Dr. Luis Gómez Chávez
Lectura del Nuevo Testamento

v.7 “He aquí yo vengo pronto”.  Hay promesas de bendición para el que está listo esperándolo en su corazón.  ¿Está listo para la venida de Cristo?  Para eso,  primero debe haberle recibido en su corazón por fe.  El v. 10 dice: “El tiempo está cerca”.  Para la iglesia de Asia que experimentaba sufrimiento, estas palabras les confortaban, animaban y fortalecían.  Ahora, comparemos el v. 10 con Daniel 12:4,9 y luego hágase esta pregunta, ¿Por qué se le dice a Juan que no selle la profecía cuando todo Apocalipsis ha sido ya revelado?  Primero, a Daniel se le dice que selle (Dn. 12:4,9) porque el tiempo de su venida estaba muy lejos y tenía que suceder cosas antes de su venida.   Mientras que en el tiempo de Juan ya se está en el cuarto imperio, el romano al cual Jesucristo destruirá.  Segundo, si se cerraba en este tiempo cuando Juan escribió, ya no habría oportunidad para que más personas creyeran en Jesucristo.  Es así, que en los siguientes versículos hay una invitación a creer en Jesús.  Tercero, esta es una conclusión diferente a lo que sucede desde el 4:1-22:5.  Jamienson en el libro “Comentario Exegético Explicativo”, p. 831 dice: “El cumplimiento de Daniel era distante, el de la profecía de Juan era cercano, en el NT se comienza su cumplimiento”.

Luego en el v. 12 ¿Quién habla? Jesús mismo dice: “He aquí yo vengo pronto y mi galardón conmigo para recompensar a cada uno según su obra”.  Jesús ve su venida como la vemos nosotros, la que nosotros esperamos y la que las iglesias de Asia esperaban.  Es la venida de Jesús para su Iglesia. Por último, el v.20 dice. “Vengo pronto” “en breve”.  Juan contesta, “Si Jesús ven pronto”.

¿Está preparado para la venida de Cristo?  ¿Es fiel a su Palabra para ser recompensado?

Jesús promete cumplir sus promesas acerca de su venida y dar bendiciones (v.12-17).  Summer, p. 285 dice: “Esta profecía y Jesús mismo es lo único que podía satisfacer las inmediatas necesidades espirituales del pueblo de Dios”. ¿Qué es lo que hará cumplir todo Apocalipsis?  La venida de Jesús y el mismo Señor se compromete en cumplirla, “He aquí vengo pronto”, yo quien soy el primero y el último, el eterno rey por derecho legal y físico, yo les prometo que regresaré y todo Apocalipsis estará cumplido.    Jesús promete salvación en una invitación progresiva:

 

3. Venga y crea “tome del agua de la vida gratuitamente”

2. El que tiene sed “fe” en Cristo

  1. El que oye mis palabras

El resultado de oír la Palabra y creer en Cristo es la vida eterna, limpieza de pecado por  la sangre de Cristo *v.14, 1 Jn. 1:7-9).  Esta bendición da derecho de gozar no solo de la vida eterna sino también de entrar en la ciudad celestial, la Nueva Jerusalén.  Jamienson dice: ‘Esta lección quita el pretexto que la  salvación es por obras”, es necesario creer en Jesucristo para tener vida eterna.  ¿Ya recibió a Jesucristo como su salvador personal? ¿Está seguro de que estará con Jesús por toda la eternidad?

Sin merecerlo

Dr. Luis Gómez Chávez

Hay una canción muy hermosa que comienza, “Inmerecedor” el cual nos hace reflexionar en el gran amor de Dios que va conectado con la soberanía y la misericordia.   Una persona que no merece algo, o no merece ser escogido para algo especial, sin embargo es escogida; es porque quien elige tiene el poder, la libertad, la sabiduría, pero también  posee misericordia.   Por ejemplo, si usted va a un centro comercial donde se encuentra con una cantidad de lociones de la misma marca, al mismo precio y de la misma calidad; ¿qué es lo que justifica el hecho de que usted decidió escoger una pero que decide pagar más de lo que esta cuesta?

Sin merecer, esta loción fue escogida sin haber hecho nada.  Cuando se escoge algo que no merece ser escogida, es porque quien escoge hace uso de su libertad, de su soberanía, de su amor y misericordia.   Es más profunda esta acción de amor cuando se escoge algo a alguien que merece lo opuesto, sin embargo es escogido para algo mejor e importante.     Pero también se puede dar el caso de que una persona escoja a algo a alguien para un destino injusto y diferente al que merece solo porque quien elige está en una posición de poder.

Por ejemplo, cuando Jesús esta ante Herodes quien debía escoger o decidir liberar a uno entre Jesús y Barrabas.   Nosotros sabemos que por justicia Jesús debía ser liberado, pero Herodes decidió escoger a Barrabas.    No obstante, cuando uno estudia cuidadosamente las Escrituras, descubrimos que no fue Herodes quien hizo esa elección sino el mismo Jesús si lo vemos bajo el plan grande de Dios y la decisión eterna de Jesús, pues él voluntariamente se despojo, y decidió venir a morir en la cruz por nuestros pecados.

De fondo está el precio que Jesús pagó por nuestra salvación.   Sin merecerlo, Jesús sufrió por nosotros, dio su vida por nuestros pecados.   Pero también, sin merecerlo, nosotros hemos alcanzado misericordia y el gran amor de Dios al habernos escogido desde antes de la fundación del mundo para que no fuéramos condenados, sino que por fe en la obra de Cristo tuviésemos vida eterna.  Nosotros por ser pecadores, merecíamos la muerte (Ro. 3:23; 6:23), más Dios mostró su amor y misericordia (Ro. 5:8) y decidió amarnos eternamente.

Si leemos Juan 1:11-12 comprobamos esta verdad, de que fuimos elegidos sin merecerlo.   Dios escogió al pueblo de Israel de entre todas las naciones del mundo. para que este fuera su pueblo santo con el cual mantener una profunda, transparente y sincera comunión.   ¿Que vio Dios en esta nación para que fuera escogida?   Nada, absolutamente nada, solo que Dios en su misericordia y soberanía así lo decidió e Israel sin merecerlo fue escogido.   Esta nación no valoró dicha acción de amor y misericordia y en vez de reconocerlo como su Dios, lo rechazó decidiendo vivir como un pueblo rebelde y contumaz.

Por su gran amor, por su gran misericordia; Dios te escogió a ti y a mí sin merecerlo.   Ahora que ya somos parte de su pueblo, escogidos en amor; debemos vivir solo para adorarlo en buena comunión.

 

Sin merecerlo

Dr. Luis Gómez Chávez

Hay una canción muy hermosa que comienza, “Inmerecedor” el cual nos hace reflexionar en el gran amor de Dios que va conectado con la soberanía y la misericordia.   Una persona que no merece algo, o no merece ser escogido para algo especial, sin embargo es escogida; es porque quien elige tiene el poder, la libertad, la sabiduría, pero también  posee misericordia.   Por ejemplo, si usted va a un centro comercial donde se encuentra con una cantidad de lociones de la misma marca, al mismo precio y de la misma calidad; ¿qué es lo que justifica el hecho de que usted decidió escoger una pero que decide pagar más de lo que esta cuesta?

Sin merecer, esta loción fue escogida sin haber hecho nada.  Cuando se escoge algo que no merece ser escogida, es porque quien escoge hace uso de su libertad, de su soberanía, de su amor y misericordia.   Es más profunda esta acción de amor cuando se escoge algo a alguien que merece lo opuesto, sin embargo es escogido para algo mejor e importante.     Pero también se puede dar el caso de que una persona escoja a algo a alguien para un destino injusto y diferente al que merece solo porque quien elige está en una posición de poder.

Por ejemplo, cuando Jesús esta ante Herodes quien debía escoger o decidir liberar a uno entre Jesús y Barrabas.   Nosotros sabemos que por justicia Jesús debía ser liberado, pero Herodes decidió escoger a Barrabas.    No obstante, cuando uno estudia cuidadosamente las Escrituras, descubrimos que no fue Herodes quien hizo esa elección sino el mismo Jesús si lo vemos bajo el plan grande de Dios y la decisión eterna de Jesús, pues él voluntariamente se despojo, y decidió venir a morir en la cruz por nuestros pecados.

De fondo está el precio que Jesús pagó por nuestra salvación.   Sin merecerlo, Jesús sufrió por nosotros, dio su vida por nuestros pecados.   Pero también, sin merecerlo, nosotros hemos alcanzado misericordia y el gran amor de Dios al habernos escogido desde antes de la fundación del mundo para que no fuéramos condenados, sino que por fe en la obra de Cristo tuviésemos vida eterna.  Nosotros por ser pecadores, merecíamos la muerte (Ro. 3:23; 6:23), más Dios mostró su amor y misericordia (Ro. 5:8) y decidió amarnos eternamente.

Si leemos Juan 1:11-12 comprobamos esta verdad, de que fuimos elegidos sin merecerlo.   Dios escogió al pueblo de Israel de entre todas las naciones del mundo. para que este fuera su pueblo santo con el cual mantener una profunda, transparente y sincera comunión.   ¿Que vio Dios en esta nación para que fuera escogida?   Nada, absolutamente nada, solo que Dios en su misericordia y soberanía así lo decidió e Israel sin merecerlo fue escogido.   Esta nación no valoró dicha acción de amor y misericordia y en vez de reconocerlo como su Dios, lo rechazó decidiendo vivir como un pueblo rebelde y contumaz.

Por su gran amor, por su gran misericordia; Dios te escogió a ti y a mí sin merecerlo.   Ahora que ya somos parte de su pueblo, escogidos en amor; debemos vivir solo para adorarlo en buena comunión.

 

La veracidad de la profecía

Día 344
Apo. 22:1-11,16-17,19
Dr. Luis Gómez Chávez
Lectura del Nuevo Testamento

Juan cierra el telón de la revelación divina con otras palabras que se convierten en el final de Apocalipsis y de toda la Biblia.   El fin de la profecía a llegado y con ello la bendición de haber aprendido un poco más sobre la historia de la humanidad y su fin.  Juan está dispuesto a concluir la revelación de toda la profecía.  En esta conclusión, Juan desea enfatizar tres aspectos importantes: la autenticidad de las profecías (v. 6-11, 16-17,19), la inminente venida de Cristo que viene a confirmar la profecía (v, 10-17) y la necesidad de vivir en santidad ante la consumación amenazante (v.18-21).

En primer lugar vemos la mención de la palabra ángel.  “Ha enviado a su ángel” (v.6) “para mostrar la profecía”.  El ángel dice, “no lo hagas, soy consiervo tuyo” (v.9).  Así que, éste ángel ha sido enviado por Dios.  Por otro lado, Juan parece que cometió el mismo error en el  (19:10) y ahora en el (22:8). ¿Por qué adorar por segunda vez a u  ángel cuando el primero le dijo que no lo hiciera porque era incorrecto?  Se sugiere que en la primera vez lo hizo y el ángel le explico que era incorrecta esta acción.  En la segunda vez, Juan se postra ante los pies del ángel para adorar a Dios. Ni aún así se lo permite el ángel.  Juan no puede ver a Dios solo ve su gloria.  La enseñanza central es que ningún ser humano, figura de hombre, estatua o seres angélicos deben ser adorados por el hombre, ni aun  indirectamente (Éxodo 20:1-5).

La veracidad, fidelidad y autenticidad de la profecía.   Lea Apo. 19:9, 21:5 y 22:6 para remarcar este principio.  Estos pasajes dan suficiente razón para decir que esta profecía tiene autoridad divina y es digna de ser guardada. Todo aquél que guarde u obedezca esta palabra después de creerla no solo tendrá salvación sino también satisfacción, bendición y santificación.

Es auténtica porque el ángel afirma que Dios lo envió a mostrar esta profecía.  Es auténtica porque Jesús mismo dice: “Yo he enviado a ángel para dar testimonio de estas cosas a las iglesias” (v.16).  Es auténtica  porque en ella hay promesa de salvación, felicidad y bendición para el que cree, recibe y guarda tales profecías (v.17).  Es auténtica porque hay castigo de Dios para quien se atreva a quitar o aumentar su contenido (v.19).  Quien haga lo último, se las verá con Dios mismo.

Aplicación. Esta profecía es auténtica porque viene de la boca de Dios, él es el creador de ella (2 Ti. 3:16; 2 Pe. 1:21).  Esta profecía fue dicha por un profeta, varón de Dios llamado Juan y cuando llega al corazón del hombre, ésta transforma y nos vuelve a Dios.  Lo maravilloso  es que si el hombre oye, cree, recibe y guarda esta Palabra, será feliz eternamente.   Dios ofrece vida eterna a todo aquel que crea en Jesucristo como su único Salvador.  Lo triste es que hay castigo para quien no la crea, ni la reciba y se atreva a cambiar el significado al aumentar o quitar algo de su contenido original revelado por Dios.