Es la hora de los ángeles caídos en prisión

Día 313

Apo. 9:8-12

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Cuando el ángel toca la quinta trompeta, sale la plaga de langostas.  Todo comienza con la caída de una estrella sobre la tierra que lleva una llave  entregada por Dios para abrir el pozo del abismo de donde salió humo y del humo langostas dañinas y diabólicas porque se les dio poder, como de escorpiones.

Descripción de las langostas (7-10). Tienen dientes y muelas  de león (Joel 1:6). Cabeza de caballo “su aspecto como”  parecido y listo para la guerra (Joel 4:2). Salen como un ejército de guerra invencibles (Joel 2:5-10). Caras como de humanos con un filamento dorado como de oro. Cabello como de mujer: dos entenas grandes. Su coraza y el ruido es por la caparazón fuerte. Cola de escorpión.  Restricciones puestas por Dios a las langostas (4-5). No pueden dañar la naturaleza. No pueden atormentar a los sellados por Dios. Pueden atormentar a los incrédulos pero no pueden matarlos. El poder para atormentar durará solo cinco meses (v.5, 10).

¿Quiénes son en realidad.  Salen del abismo, lugar donde será arrojado Satanás (20:1) y aunque tienen poder para destruir, están subordinadas al control y poder soberano de Dios.  Están comandadas por Abadón y Apolión, nombres dados al diablo que es destructor (v.11-12).   El pozo del abismo  según Clarke Adam se refiere al mismo infierno, p. 702, tomo 3.  La palabra usada es “seol” que puede referirse a lo desconocido y destinado para el mismo Diablo. Estas son langostas que pueden ser poseídas por demonios, Nee, p. 106.  No eran hombres según Jamienson, p. 791, tomo 2 sino que son “una especie de langostas sobrenaturales”.   En fin es una fuerza grande destinada por Dios para cumplir una misión.  Producen dolor como la picadura de un escorpión y ese tormento durará cinco meses.  Lucas 10:18 hace referencia a Satanás.  Juan dice que veía caer esa estrella (12.12b) y comienza su actividad bajo el permiso de Dios, “se le dio”, 186.

Dios le dio poder a Satanás de soltar a los demonios encarcelados.   Dios creó “buenos” a todos los ángeles, pero en la caída de Satanás (lucero de la mañana) arrastró a una tercera parte de los ángeles de los cuales un grupo fue confinado a vivir encarcelados en el abismo de la oscuridad y otro grupo son los ángeles caídos en libertad que son los demonios en la actualidad (Ef. 6:12, Judas 6).  Según el Dr. Gerardo Laursen y Dr. Stanford Orth, maestros del Seminario teológico centroamericano, 1988 “La referencia a los ángeles en este pasaje se puede interpretar por los ángeles caídos prisioneros.  Los cuales Dios tiene en prisión desde la rebelión y para cumplir un propósito divino, pero con un efecto maligno por su naturaleza maligna”.    Estos ángeles caidos en prisión encuentra apoyo en Lc. 8:28-31; Ap. 9:2-3; 12:7-10; 2 Ped. 2:4, y Jd. 6.

Malgo dice que el abismo es simbólico, p. 186, pero Lucas 8:27-31 habla de un lugar literal.  Del abismo sale humo y del humo las langostas en las que se habían posesionado los demonios encarcelados (puestos en libertad por cinco meses).  Ejemplo de langostas (Éxodo 10:13-15) con la diferencia que estas solo dañan la vegetación mientras que las de Apocalipsis torturan a la humanidad durante cinco meses a los incrédulos (v.4).  El dolor y sufrimiento que causará sus picaduras será tan fuerte que la gente preferirá morir (v.6).  El rey de las langostas es: el ángel del abismo (v.11-12).  Su nombre en hebreo es Abaddón y en griego es Apollyon que significan destrucción y ambos se refieren a Satanás.  Esto es interesante reconocer que Dios utiliza hasta el mismo Satanás y sus demonios para juzgar a sus enemigos cuando estos son enemigos de Dios también.

            Aprendemos que la protección de Dios para sus hijos es constante.  En este pasaje, Dios guarda a los 144,000 sellados en cumplimiento a la palabra que antes dijo que nadie podría dañar a sus escogidos. También es una palabra de consuelo para todos nosotros hoy, que él se ha comprometido cuidarnos y  protegernos de todo peligro y que el diablo no puede hacernos daño ya, porque al diablo Dios lo manda.   Lo importante es estar del bando correcto, el de los vencedores, el de Cristo, al cual se pertenece solo si se tiene a Cristo en el corazón.

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