A más sufrimiento e incredulidad, mayor gracia de Dios

Día 310

Apo. 8:10-12

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

No olvide el contexto de este capítulo, es la tribulación, tiempo en el que la Iglesia de Cristo ya no está en la tierra, pues está en la misma presencia de Cristo, ya fue arrebatada.   Por lo tanto, el sufrimiento que se describe en este capítulo es para todos los que no creyeron en Cristo, y les tocará sufrir por su incredulidad.  Con todo que el sufrimiento crece progresivamente, también la incredulidad arrecia; pero grande es Dios que su misericordia aumente porque no quiere que esta gente vaya al sufrimiento eterno.

Ponga atención en lo que pasa cuando las trompetas tres y cuatro suenan.  Al sonar al tercera trompeta, una estrella grande llamada “ajenjo” “amargo”, ardiendo “como” una antorcha cayó sobre la tercera parte de las aguas dulces, en los ríos, lagos, fuentes, embalses, nacimientos.  Las aguas se volvieron amargas como veneno por lo cual mucho murieron envenenados por tomarla, porque se refiere al agua potable.   Según el NCB, p. 959, “es probable que se refiera a un ángel llamado ajenjo” (Je. 9:15; 23:15).   Malgo dice que puede referirse a un meteoro que cae en los Alpes contaminando las aguas que bajan por las montañas, p. 177. Siguiendo el sentido común y la lógica, no puede ser una estrella literal. Ryrie que consumió la tercera parte del agua potable, p. 136.   Después de esto vino una terrible oscuridad.

Un fenómeno como este ya había sucedido en el pasado (Is. 13:9-11; Ez. 32:7-9).  En Egipto se dio oscuridad por tres días (Éxodo 10:22-23).   El día de 24 horas se reducirá a 16 horas (Lc. 21:25).  ¿Cómo es que se oscurece? La luna, el sol y las estrellas fueron heridos en una tercera parte y la gente no podía ver por la espesa oscuridad.  Cada una de estas calamidades tiene una estrecha relación con las plagas de Egipto: cayó granizo, el agua se volvió sangre y luego se oscureció.  Esto nos hace recordar que es el mismo Dios que venció a Faraón, el mar, y que liberó al pueblo de Israel de la esclavitud con poder y gloria, es el mismo que está ejecutando el juicio contra los que se rebelan o no creer en él hasta destruirlos si no se arrepienten.

Las primeras cuatro trompetas sirven de antesala para el primer “ay” y las trompetas 5, 6, y 7 dan lugar a los otros dos “ay, ay” implicando que las últimas tres trompetas traen plagas peores que las primeras.  El sufrimiento va empeorando progresivamente en la medida que la tribulación va llegando a su final.  Observe la relación y contextualización del juicio de las primeras cuatro trompetas:

(a)  Al sonido de la primera trompeta (v.7) hay un decaimiento espiritual porque no se predica la Palabra de Dios.  Cuando una iglesia deja de ser alimentada por la Palabra, la vida espiritual se apaga.

(b)  Al sonido de la segunda trompeta (v.8) hay contaminación ambiental a nivel mundial, e Israel  comienza a sustituir a las naciones políticamente y a los creyentes espiritualmente.

(c) El sonido de la tercera trompeta (v.10) hay intoxicación de las fuentes originales del cristianismo porque no quieren oír la Palabra (2 Ti. 4:3).

(d) En el sonido de la cuarta trompeta (v.12-13) la oscuridad que viene puede simbolizar el poco avance del evangelio ya que está retrocediendo o cediendo espacio ante la fuerza de las tinieblas.

La fuerza del castigo aumenta progresiva y acumulativamente: después de todo esto, el ángel como un águila vuela y dice: ay, ay, ay porque las últimas trompetas son plagas peores.

El mundo está sufriendo mucho hasta el momento.   ¿Cómo irá ser el sufrimiento en el infierno? ¿A dónde irán nuestros parientes, nuestros amigos, nuestros vecinos por no haber creído en Cristo? ¿Podemos hacer algo por ellos?   Escribirles, hablarles, visitarles para darles a conocer el evangelio.  Es más, si hay una persona que no está segura de ser hijo de Dios, no deje pasar esta oportunidad.  ¡Recíbalo como su Salvador personal!  El 8:13 sirve de introducción para el sonido de las otras trompetas.

El punto central acá no es el deleite por el sufrimiento que viene como castigo, sino que en medio de todo, la mano de Dios siempre está extendida para que todo aquel que crea en él, sea librado no solo de ese sufrimiento temporal sino del permanente o eterno.  Por consiguiente, cuando veamos que viene prueba, dolor, o sufrimiento, y tanta oscuridad a nuestra vida, no olvidemos que siempre hay una salida, que hay un amanecer, que al final del túnel esta la luz, y que Dios siempre nos da la salida.   Todo está en que creamos en Dios.

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