Adora a Dios

Día 295

Apo. 4:4-11

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Juan vio a 24  tronos (sillas) que rodeaban al Trono principal y central (4:4) y en ellos estaban sentados 24 ancianos.  La función de los ancianos era ofrecer adoración al Dios reinante.  ¿Quiénes son estos 24 ancianos que están sentados en los 24 tronos?  La interpretación con el concepto más atinado es que  los ancianos  representan a la Iglesia recién trasladada al cielo.

Esta sección en este pasaje describe la adoración que es ofrecida a Dios por parte de todos los que están presentes en el cielo.  Tanto los 24 ancianos que representan a la iglesia triunfante como los 4 seres vivientes que representan a la creación y aunque lo hacen por separado tienen relación.

Primero, los cuatro seres vivientes (v.9) tributan honra, gloria y alabanza “acciones de gracia”.  Adoran al eterno Dios y no al pagano Domiciano, emperador romano.  Y con su adoración están representando a toda la creación.   Cuando uno lee el Salmo 150 comprobamos que todo lo que respira debe rendir adoración a Dios bajo el reconocimiento pleno que el merece dicha adoración.   Y el Salmo 19:1-2 hay una prueba de la fidelidad de Dios y que el cielo y la tierra, toda la creación rinde adoración a Dios de manera natural y espontánea.

 Aceptada es la postura sobre que los 24 ancianos, en el momento de adorar a Dios, están representando a toda la humanidad redimida.  Ellos se postraron delante de Dios.  Además, se quitaron sus coronas delante del trono en señal de reverencia y comenzaron a adorar y a ofrecer alabanza a Dios por su gran poder.  Había un reconocimiento del rey sobre el trono, y todos eran invitados a adorar a Dios por el poder, misericordia y el perdón de Dios.  Le adorarán porque todas las cosas le pertenecen, si toda la creación le pertenece.  La creación unida y los redimidos por Cristo le adoran también.

El cap. 4 confirma que Dios es soberano, eterno, creador, protector y castigador de los desobedientes y aunque se multipliquen los enemigos como Domiciano, Dios permanece sentado y reinando desde su trono inconmovible. El reinado de Dios es eterno e inconmovible.  Es un Dios invisible, trascendente, transparente e inmanente.  Es un Dios lejano en el sentido que nadie puede llegar a él para hacerle daño o para salvarse por sus méritos personales.  Pero está tan cercano que todo hijo de Dios se puede acercar a él con toda confianza, en todo lugar y en todo tiempo para adorarlo.

¡Al Dios reinante sea la gloria  por los siglos de los siglos y a nosotros , animaos  unos a otros con la seguridad de que en Él estamos seguros para siempre.  Vivamos para adorarlo!

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