Unidad y Fidelidad

Dr. Luis Gómez Chavez

Estas son dos grandes palabras  que todo cristiano debe conocer no solo por su significado sino por el valor que tiene para la iglesia  y la vida cristiana.  La Iglesia  en la Biblia es conocida también con la figura  de “Cuerpo de Cristo” el cual según 1 Co. 12, está formado por muchos miembros y cada miembro tiene su propia función.  El cuerpo físico tiene muchos miembros, normalmente cada uno tiene un hueso, 206 huesos en adultos, y 300  cuando son niños, y si uno de estos no funcionan con normalidad, afecta al cuerpo completo.

En el cuerpo físico  ningún miembro sobra, ninguno está de más no hay miembro extra, o de menos importancia si se piensa en el buen funcionamiento., todos son necesario, pues cada uno se le atribuyó un función que aunque aparentemente es pequeña, sin esa función, el cuerpo está incompleto.   Se puede revisar  todo el cuerpo y cada uno de los miembros según su función y  dará como resultado que cada uno tiene una razón justificada de existencia.  Cuando Dios creó al ser humano, lo hizo con perfección, con exactitud, y muy completo.

La Iglesia, como Cuerpo de Cristo, no solo tiene 206 o 300 miembros como un cuerpo físico, pues en este momento, tiene más de 1 mil millones que están con vida, más los millones y millones que ya están en espera del Rapto de la Iglesia.  Lo maravilloso de todo es que cuando Dios pensó en  cada persona para justificarla, también decidió  que función darle (Ef. 4:15-16) dentro del Cuerpo.  Al leer 1 Co. 12 comprobamos que hay diferentes funciones, unas de mayor delicadeza y otras de mucha necesidad, pero cada miembro, importante para el buen funcionamiento del cuerpo.

En los dos casos, tanto los miembros del cuerpo humano como en el Cuerpo de Cristo ; se requiere unidad y fidelidad.  Sin unidad no hay sincronización en los movimientos, en las acciones,  en las atribuciones y en las decisiones de cada miembro. Sin  fidelidad y lealtad o compromiso de cada miembro hacia los objetivos del cuerpo no se hacen las cosas que corresponde hacer.  En otras palabras, un cumplimiento fiel y puntual de la función legitima que Dios le ha delegado a cada miembro garantiza el buen funcionamiento del cuerpo.  Cuando cada miembro trabaja en función de la unidad de todo el cuerpo y en función de la fidelidad que se amerita y se colaboran en concordancia y fidelidad, el Cuerpo logra cumplir con lo que le corresponde hacer.

Así que, ante una predicación sobre el tema “todos somos un cuerpo, pero cada miembro tiene una función” exige  por un lado, unidad de la Iglesia como Cuerpo de Cristo y fidelidad o lealtad de cada miembro al cumplir la función propia dentro del cuerpo.    La iglesia hoy necesita con importancia vivir en unidad interna, lo que significa según 1 Co. 1:10, tener un mismo sentir, un mismo pensar, y un mismo accionar.   Pero también, la iglesia necesita con urgencia que cada miembro, que cada cristiano sea responsable en cumplir con fidelidad la tarea, la función para lo cual Dios le ha salvado.   Pregunto, pero respóndame con honestidad, ¿está cumpliendo fielmente lo que Dios le ha mandado hacer dentro de la iglesia?  ¿Está viviendo como Dios quiere que viva, según su identidad en Cristo, separado del pecado, influenciando con el amor de Cristo, y comprometidos con la misión de Jesús?

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