En Jesús soy libre

Dr. Luis Gómez Chávez

 

En este tiempo hay iglesias que interpretan la Biblia incorrectamente.   Hace unos días escuche decir que hay iglesias que dicen que se debe obedecer la ley para poder ser salvo.  También escuche que los judíos por ser judíos tienen la salvación segura y no necesitan creer en Jesús como nosotros. Por el otro lado, movimientos religiosos enseñan que nunca el hombre o la mujer están seguros de su salvación porque deben hacer obras para retenerla pues de lo contrario la perderán.   Estas son enseñanzas incorrectas si se hace una adecuada interpretación de todo el consejo de Dios, el cual enseña primero que la salvación es obra perfecta de Dios y no por el esfuerzo del hombre.  Por el otro lado, todo ser humano, judío o no judío necesita creer en Jesús como el único que salva al hombre  de la muerte eterna.   Y por ende, la ley solo identifica y declara que somos pecadores.

El énfasis mayor de muchas iglesias en este tiempo es que se debe obedecer la ley como condición para ser salvos.  En otras palabras, la ley ejerce dominio aun sobre los cristianos, y estos jamás dejan de ser esclavos de la ley, nunca se puede ser libre del dominio de la ley.   Pablo dice: ¿Acaso ignoráis, hermanos, que la ley se enseñoreará del hombre entre tanto que éste vive? Para ilustrar que quien cree en Cristo, la ley deja de tener dominio (v.1-3), lo ilustra con el matrimonio. Él enseña, mientras el marido vive, la ley del matrimonio ejerce poder sobre la esposa (Mt.19:6), pero una vez muerto éste, la ley no tiene vigencia sobre la mujer. Ahora procede el apóstol a aplicar lo anterior a la vida de un cristiano (v.4-6).  Somos libres en Jesús  porque morimos a la ley (v.4).

Pablo dice, yo no sabría de la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Sin embargo, cuando sé que la ley me prohíbe codiciar, mi carne se rebela y es excitado a codiciar. El orden lógico es que la ley al declarar lo que es pecado, hace que el ser humano en su estado pecaminoso busque hacer lo que la ley prohíbe hacer, sin darse cuenta que el final es la muerte. Pablo dice, la ley que fue dada para evitar la muerte, hace que el hombre se apresure a morir. Es por ello que Pablo dice en el v. 12, la ley es santa (porque Dios la ha dado), y el mandamiento es santo, justo y bueno, pero es incapaz de salvar al hombre,  de santificar y dar libertad.

Así que, aunque la ley fue dada para fortalecer la ética de Israel, esta sólo descubrió la vida pecaminosa la cual trajo  muerte. ¿Cuál es la función de la ley entonces? No es salvar ni santificar.   Pues aunque seamos hijos de Dios, hacemos lo que aborrecemos (v.14-17).  Lo que hacemos es por el pecado que mora en nosotros (v.17). Porque no hemos permitido que el bien more abundantemente en nosotros (v.18-25). Solo está el querer y no el hacer…. El intento pero no el hecho… (v.19). Solo hay teoría o conocimiento bíblico pero no práctica de la fe cristiana. No hace el bien que quiere, sino el mal que no quiere hacer (v.20-21).

Por consiguiente, quien ha creído en Jesús, ya es libre en Jesús, y haba de vivir demostrándolo.  Somos libres para Cristo, libres en Cristo, libres del dominio de la ley, del pecado y de la muerte.

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