Dos distintivos de un hijo de Dios

Día 278

1 Juan 5:1-5

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

En el encuentro que tuvo Nicodemo con Jesús, el tema central fue el nuevo nacimiento, sobre cómo llegar a ser hijo de Dios.  Este hombre aun cuando era conocedor del Antiguo Testamento, desconocía lo que es llegar a ser un hijo de Dios por la fe en Jesucristo, o sea nacer de nuevo, nacer de arriba.    Es que el acto del nuevo nacimiento es un milagro, se da cuando una persona reconoce a Jesús como el único que puede no solo perdonar sus pecados sino darle vida eterna.   Evidencia de que ya es un hijo de Dios, debe cambiar su forma de pensar, sentir y actuar.     Como dice 2 Co. 5:17, “De modo que si alguno esta en Cristo nueva criatura es las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas”.

Juan está hablando a quienes confesamos o decimos que ya somos hijos de Dios.   Y en el capítulo 5 dice que dos distintivos de que ya somos hijos de Dios son: la obediencia y el amor. Digo esto porque son muchos los que se dicen ser cristianos pero en realidad no lo son, porque nunca han nacido de nuevo.   Por otro lado, hay otros que si son hijos de Dios pero no han aprendido ni a amar por lo tanto son desobedientes.   Esta es la razón por la cual Juan termina este libro y persiste en esos temas en II y III de Juan.   Lo importante acá es destacar lo que Juan nos está tratando de enfatizar, que amar a Dios y al prójimo es un acto de obediencia.

Aquí si entramos a un tema muy delicado.   Dice el v. 2, “En esto nos conocemos que amamos los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos los mandamientos”.  Si hay dos aspectos que Dios espera de sus hijos, y que la iglesia se vuelve fuerte, y saludable son seamos obedientes a su Palabra y que nos amemos unos a los otros como señal de que amamos a Dios. Interesante, el v. 3 dice que los mandamientos a obedecer no son gravosos, difíciles, o dolorosos o costosos, si es que hemos entendido lo que es ser hijos de Dios, lo que es amar a Dios.

Pregunto, ¿Cómo se evalúa usted en cuanto a la obediencia a la Biblia y a la práctica del amor hacia Dios y los demás?   No hay respuesta a medias, solo hay un sí o un no, porque no se puede obedecer a medias, porque esto equivale a desobediencia. Tampoco se puede amar a medias porque eso equivale a deslealtad, infidelidad, a desobediencia e hipocresía o falta de honestidad.    Entonces, con toda honestidad, ¿es obediente a la Palabra y ama como Dios lo ordena?   Por favor, haga una autoevaluación, un diagnóstico de su realidad espiritual, y si hay algo que necesita dejar de hacer, elimínelo, pero si hay cosas que las está haciendo a medias  y tiene dudas o las deja o trate de depurarlas, limpiarlas, renovarlas u ordenarlas de acuerdo a las prioridades.

En el amor se resume toda la ley, y en la obediencia la vida cristiana de fe.   Si una persona quiere demostrar que es cristiano, que es hijo de Dios, debe hacerlo por tener una vida sometida o apegada a la Palabra de Dios, y una vida saturada por el amor de Dios.  Hacer eso es ser guiados por el Espíritu y cumplir lo que Jesús nos enseño y ordeno hacer.  Vamos, nunca es tarde para mejorar, nunca se es viejo para comenzar, y ningún pecado le es imposible a Dios perdonarlo.    Comienza hoy… Ora, abre tu corazón a Dios, cuéntale todo con confianza, él te entenderá, te perdonara, y entonces sentirás paz, libertad y felicidad.

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