Exigencias de la amistad con Dios I

  Día 273
1 Juan 2:3-17
Dr. Luis Gómez Chávez
Lectura del Nuevo Testamento

 

Juan en este pasaje les dice que las pruebas de conocer a Dios son: andar en la luz, tener comunión con Dios, mantenerse limpios de pecado y ahora guardar u obedecer la palabra de Dios.  La palabra conocimiento es gnosis aparece 23 veces en esta carta de donde viene el movimiento falso y filosófico del gnosticismo.  La palabra gnosis significa por un lado el conocimiento que adquirimos por una relación estrecha en  este sentido es tener comunión.  No tiene que ver sólo con la información que adquirimos diariamente de Dios porque eso es conocer de Dios, pero el cristiano conoce a lo que implica una relación diaria, tener amistad, armonía.  Juan desea destacar que el verdadero conocimiento de Dios es aquel que se demuestra por medio de la obediencia.  La medida de nuestro amor es la obediencia a Dios.  Los falsos cristianos decían, ¡Yo conozco a Dios y no guardo sus mandamientos!

¿Qué debemos guardar, tereo, custodiar, observar y cumplir para demostrar que sí conocemos a Dios?  Los vv.3-6 se repite la palabra “mandamientos” y “palabra” y se usa la palabra entolás en vez de nomos porque nomos se refiere sólo a la ley mosaica mientras que entolás se refiere a toda la palabra de Dios (623).  A Dios no le agradamos sólo por lo que conocernos acerca de él, sino por cuanto le obedecemos.  Por nuestra obediencia a su palabra es que sabemos que estamos en él, agradamos a él, permanecemos en él.  Juan 15 tiene una presentación amplia sobre este tema.

Ya hemos aprendido que la comunión con Dios exige apartarnos del pecado, obedecer la palabra y por último amar al prójimo.  La medida de exigencia es el ejemplo de Jesús, él es santo, él obedeció  a Dios y amó  hasta la morir en la cruz.  La vida cristiana se comprueba en que amamos al prójimo.

 

El andar o estar en luz es guardar los mandamientos y guardarlos es obedecer la Palabra.  Quien obedece la palabra: ama a Dios, hace la voluntad de Dios y conoce a Dios.  El amar al prójimo o al hermano es un mandamiento antiguo y nuevo.  Dice Donald Burdick que es nuevo porque es verdadero en Jesús y en nosotros” pág. 27.  Es antiguo porque fue enseñado desde el A.T,  y por los apóstoles, es el mensaje original y no es anticuado.  Es desde el principio (1:1) y se refiere a la proclamación del evangelio y el comienzo de la vida nueva en Cristo.

El v.8 se refiere al mandamiento del amor.  En el A.T. Dios dio 10 mandamientos al pueblo de Israel que se resumen en  una virtud negativa y una positiva, codicia y amor (Dt.6:5).  Jesús resumió los diez mandamientos en sólo dos: amar a Dios y amar al prójimo (Mt.12:29-31) y Pablo resumió toda la ley en una sola palabra; el amor (Ro.13:8-10).  Lo nuevo del mandamiento antiguo es que Jesús así lo llamó en Jn. 13:36, un amor real y verdadero.  Jesús es la luz que va disipando toda la oscuridad y cuando él venga por su iglesia, la oscuridad desaparecerá, el verbo es “van pasando” voz media.

¿Por qué Juan escribe esta afirmación sobre el amor? Porque había personas que tenían un concepto diferente sobre la vida cristiana.  Ellos creían que aun cuando no se llevaban bien con ciertas personas, seguían amando a Dios, y tal cosa es inválida.  La prueba de que estamos en Cristo, que andamos en luz, guardamos los mandamientos y tenemos comunión con Dios es que amamos a nuestro hermano (v.9-10).  La conclusión inmediata es que si alguien odia a su hermano, permanece aún en las tinieblas, es esclavo del pecado y no ama a Dios.  El amor filial es la prueba de que se es creyente. Y en esto se comprueba la vida cristiana, en el amor que tiene hacia los demás hermanos.  El amor fomenta la permanencia de la luz. Pp.104-106, Harmut Beyert, Las Cartas de Juan, Hermenéutica y Exégesis.

En estos versículos, Juan se dirige a tres diferentes edades representativas de la iglesia: niños, jóvenes y a padres.  Primero, él escribe a los teknia, hijos, niños, a los nuevos creyentes, para decirles que aunque tienen esa edad, conocen al Padre. Segundo, escribe a los pateras, los padres, los maduros que por su experiencia están guiando a la iglesia.  Último, se refiere a los neaniskoi, los jóvenes que tienen fuerza en la palabra, permanecen en la fe y han vencido al mundo.   Algunos sugieren que los vv.12-17 forman otro tópico.  Pero al ver los vv.15-17, Juan lleva a los lectores a reflexionar sobre el amor que tienen hacia Dios, hacia el prójimo o hacia el mundo.   No améis al mundo, se traduce mejor “dejad de amar al mundo” porque Dios no ama al mundo como pecado, y esas cosas del mundo son temporales.

La palabra mundo acá es kosmos, sistema de cosa. Todo lo que hay en el mundo: deseos de la carne o apetitos de maldad que vienen de adentro del hombre(Gé.3:6) “vio el árbol que era bueno”, deseos de los ojos, lo que seduce a los ojos que viene de afuera del hombre(Gé. 3:6) “ vio que era agradable”, y la vanagloria de la vida, el orgullo y la arrogancia por las cosas materiales (Gé.3:6) “vio lo que podía llegar a ser y tener”(Stg. 4:16).   Todo esto, no procede de Dios.  El énfasis es que si conocemos y obedecemos a Dios y su palabra, no tenemos que estar amando al mundo.  Quien hace tales cosas es porque no conoce ni obedece a Dios, todavía está en las tinieblas porque “anda en las tinieblas” “no sabe a donde va” “las tinieblas han cegado sus ojos”(v.11).  Nada de lo que hay en el mundo que no agrada a Dios es duradero, todo termina y sus consecuencias son duras.

¿Cuándo ha visto que el pecado llega de manera desagradable para convencerlo a usted? ¿Con qué parte tiene mayor problema el Espíritu, con los deseos de la carne, los deseos de los ojos o con la soberbia, vanagloria, ambición, o jactancia y arrogancia?

Permanecer en comunión con Dios tiene exigencias que cumplir; apartarse del pecado, obedecer la palabra y amar a los hermanos y a Dios más que al mundo.  La manera más visible que confirma nuestro amor hacia Dios es que obedecernos su palabra, tenemos buenas relaciones con los demás, y cada día dejamos de practicar los pecados de la carne, de los ojos y de la vida. ¿Habrá necesidad de apartarse de algún pecado el cual está usted practicando siendo hijo de Dios?

 

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