Hacedores del bien

Día 275

1 Pe. 3:8-23

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Hay una frase muy repetida en estos tiempos, y más por los encargados de dar las noticias cada día en la televisión.   Me refiero a “los amantes de lo ajeno”   que bien podrían decir, a los amantes del mal o a los hacedores del mal.    Pensándolo bien, los mal hechores, no solo hacen el mal, sino que muchos de ellos se deleitan en hacerlo.  Aunque, lo más terrible de los mal hechores es que no tienen conciencia para hacer el mal, pues lo hacen a diestra y a siniestra sin sentir ni remordimiento, lastima, ni mucho menos pena o consideración.

En este pasaje, Pedro repite la palabra “conciencia” no menos de 3 veces para exhortarnos a todos a tener buena conciencia para hacer las cosas, hacer el bien, y hacer las cosas buenas.    La pregunta que debemos hacernos es, ¿Qué entiendo yo por conciencia?   Yo he enseñado que se refiere al cumulo de conocimiento anticipado que tenemos acerca de las cosas que hacemos, si estas son buenas y malas, y de las consecuencias por hacerlo.  Otra definición es, conocimiento que el ser humano tiene de su propia existencia, de sus estados y de sus actos. Conocimiento responsable y personal de una cosa determinada, como un deber o una situación. “conciencia cívica; conciencia social; todavía nos falta un poco de conciencia y sensibilidad ecológica; un acto es criminal cuando ofende los estados fuertes y definidos de la conciencia colectiva”

Es por ello que Pedro nos invita a actuar de acuerdo a lo que somos, a lo que sabemos y a lo que está de acuerdo con el deseo de Dios.    Somos hijos de Dios, hacedores del bien y como tal, estamos obligados a hacer las cosas buenas, correctas, justas y de acuerdo a la ley.  Por ejemplo, en los vv.8-9 se nos dice cual debe ser nuestra conducta: ser de un mismo sentir, compasivos, amorosos, amigables, misericordiosos, bendiciéndonos unos a los otros, debido a que somos miembros del mismo cuerpo, de la misma familia.   Hacer esto entre los hermanos es lo natural, es lo esperado, es lo que agrada a Dios, es lo que ya sabemos que debemos hacer porque está de acuerdo a lo que somos, lo que debemos hacer y que agrada a Dios.

En los vv. 10-12   insiste el apóstol  en no hacer lo malo, cuidar la lengua con la cual se dice y se hacen cosas malas, y porque el rostro de Dios está en contra de todos los que hacen el mal, aunque estos sean sus hijos. En otras palabras, el mal, y hacer las cosas malas, no importa de donde vengan y quien las hagan, siempre son desaprobadas por Dios, y no le agradan a él.   Esto es posible que se repita en la vida de los cristianos, en que de pronto conscientes o inconscientes hacemos cosas que no son buenas, y eso desagrada a Dios. Es por ello que cada noche, cada mañana, y cada momento debemos estar pidiendo perdón a Dios, porque por naturaleza, hacemos el mal, pero podemos ser mejores cada día.

Finalmente, en los vv. 13-17 se nos dice, que limpiemos “santifiquemos” nos apartemos de todo lo malo, para tener limpia conciencia.  En otro libro de la Biblia dice que nos santifiquemos en toda nuestra manera de vivir.  Esto incluye, sentimiento, pensamiento y acciones, en todo esto siempre hemos de hacer lo que es bueno, justo, digno de buen nombre, si tiene valor alguno, si esto agrada a Dios, hagámoslo que aunque para otros no sea bueno, si para Dios lo es, esto es lo que debemos hacer.    Esfuérzate por hacer lo bueno todo el tiempo.

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