Cuidemos la lengua

Día 260

Santiago 3:1-12

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Este es un pasaje muy interesante que atañe a todos los seres humanos, todos los que tenemos lengua.   No se refiere al tamaño, color, grosor de ese órgano importantísimo del cuerpo y que es indispensable para el habla.    Ninguna persona puede hablar audiblemente si no tiene lengua.  Es más, cuando una persona tiene la lengua pero está pegada al paladar, no puede modular la voz, no puede mover la lengua para ir formando las palabras. Es por ello que, la lengua cumple una función importantísima en el cuerpo de cada ser humano, solo que se debe saber usar.

Santiago nos ha hablado en el final del capítulo 2 a que seamos prontos para escuchar la Palabra, y lentos para reaccionar y hablar.  Proverbios dice en varios lugares que sabio es quien sabe callar o guardar silencio porque en las muchas palabras hay pecado.   No obstante, cuando una persona sabe hablar, y usa correctamente su lengua, porque solo la utiliza para honrar a Dios, bendecir a los demás, y dar a conocer el amor de Dios, es agradable escucharla hablar.    Y claro, ese es el deseo de Dios, que todos utilicemos nuestra lengua para eso, honrar a Dios, edificar a los demás, y dar a conocer a Dios.

Es probable que en la iglesia a la cual Santiago escribe ya habían personas que les gustaba hablar más de la cuenta, o si hablaban poco pero cuando lo hacían, sus palabras eran como puñal que golpeaban a diestra y a siniestra sin ninguna compasión  y miramiento.    Lo que hacen las palabras dichas sin cuidado, sin amor, sin sabiduría, sin dirección del Espíritu Santo, y sin discernimiento o control es que ofenden, dañan, lastiman, destruyen, confunden y hasta hacen llorar.  Y en ninguna circunstancia se debe hablar así, máxime si se hace deliberadamente, con premeditación y alegocia.

Lo que está diciendo Santiago es que ninguno es perfecto, y quienes dicen que no ofenden con su lengua, es mentiroso (v.2).  Da ejemplos de cómo se  ponen frenos a los animales para ser controlados, como un solo timón puede controlar un barco, un bus, y un carro, y el timón es tan pequeño pero capaz de dominar, controlar y hasta manipular todo.   Así es la lengua, miembro tan pequeño en el cuerpo humano, pero es capaz no solo de controlar al cuerpo, sino se jacta de ser grande, habla hasta por los codos, sus palabras pueden ser buenas o malas, destructivas o edificativas.    Una sola palabra de la lengua mal dicha puede dañar a toda una familia, que digo a toda una iglesia.

Sin embargo, quien es hijo de Dios, al ejercitar su fe en Dios, deja guiarse por el Espíritu, se apega a la Palabra, habla con amor, y se limita a cumplir la misión de Jesús, lo más seguro es que sus palabras bendecirán, honraran a Dios, y edificaran a los demás.  Es por ello mis hermanos y amigos, cuidemos ese pequeño miembro que Dios nos ha dado para honrarlo y no para deshonrarlo, para amar al prójimo y no para lastimarlo, dañarlo, ofenderlo, y destruirlo.

Antes de hablar, piense lo que va a decir, antes de reaccionar medite en lo que va a decir, y cuando hable, hágalo con amor, sabiduría, con mucho cuidado, hable solo lo que honra a Dios y edifica a los demás. Cuide su lengua, porque si no la somete al Espíritu, y habla bíblicamente, se meterá en problemas. No hable a la ligera, no hable cuando está enojado (a), no hable con malas intenciones, no hable para vengarse, no hable solo por hablar, no hable lo que no le compete, no hable de las personas,hable solo para honrar a Dios, hable con amor y por amor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s