Amor de corazón

Día 248

He. 13:1-3

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Para entender el significado del amor fraternal, se debe antes conocer el gran amor de Dios, practicar el amor en la familia.  Es necesario estudiar  acerca del amor que la Biblia espera que la Iglesia practique todos los días.   El amor fraternal es el amor entre cristianos que nace de la obra de Cristo. Amor ágape es el puro y divino, el amor filial es puro y cristiano, y el amor eros es puro y humano, Ro.12:1-21.

          Jesús uso la palabra “amor fraternal” y lo demostró con sus obras milagrosas.   El apóstol Pablo usó, práctico  y enseñó este tipo de amor con frecuencia.   Juan combina este amor fraternal con el amor ágape.   Según Juan, “fileo” es la voz que alterna con “agapao”, afecto íntimo (Jn. 11:3), placer de hacer cosas que son agradables (Mt. 6:5).  Luego según el uso que da el apóstol  en (Juan 21:15-17), donde “fileo es querer” y “ágape es amar”.    En los libros sinópticos no se usa ni una tan sola vez el término agapao y fileo, pues solo es demostrado por obras milagrosas a favor de los demás.[1]

¿Por qué es tan importante el amor fraternal en la vida cotidiana del cristiano?  Porque el amor fraternal es el calor en las relaciones entre los hermanos en Cristo Jesús.  Hebreos 13:1 dice: Permanezca el amor fraternal.   Este amor es más que un sentimiento, emoción, atracción, impulso o relación.   Es un amor bíblico que implica actitud y acción.   En Apo. 3:17-18 Juan describe a la iglesia Filadelfia, palabra que viene de filos amor, y adelfos hermanos, amor entre hermanos.   Literalmente la palabra fila es amiga y filo amigo, amor entre amigos.  Los cristianos basados en este amor debemos ser todos no solo miembros del Cuerpo de Cristo sino amigos entrañables.   Así que Filadelfo es una persona que ama a sus hermanos.

Volvamos a Hebreos 13:1 “Permanezca el amor fraternal”, este amor no se puede dar fuera de la familia de la fe y se demuestra en que honra y busca el bien de los demás (1 Pe. 2:17; Ga. 6:10).   ¿Por qué se nos exhorta a amarnos de esta manera si es lo natural que entre los creyentes exista este tipo de amor 1 Te. 4:10?   Este amor debe estar en el común modo de pensar (Ro. 12.16, 16:5), de vivir (Fil. 3:16), en la hospitalidad (He. 13:2) y en la ayuda cristiana.

           Gene Getz dice que este amor está relacionado con el fruto del Espíritu Santo de Gálatas 5:22-23 y dice que el amor es descrito por los ocho elementos más.  El gozo es la música del amor, la paz es el acuerdo del amor, la paciencia es el aguante del amor, la benignidad es el servicio del amor, la bondad es el comportamiento del amor, la fidelidad es la medida del amor, la mansedumbre es la humildad del amor, y la templanza es la perseverancia del amor.[2]

La exhortación es individual para cada cristiano.  Hay dos implicaciones en Heb. 13, primera, es posible que exista odio en la congregación, lo cual es opuesto al amor.   Todos sabemos que es más fácil odiar que amar.  El odio se infiltra aun en los cristianos sin pedir permiso y cuando lo hace, destruye sin compasión y es un gran impedimento para el crecimiento y evita que disfrutemos las bendiciones de Dios.  Así que, la primera implicación es que cuando el autor de hebreos escribe, existía rancia y odio entre los hermanos.

La segunda implicación es que ya estaban practicando esta clase de amor, pero se hace necesario insistir en seguir fortaleciéndolo. El amar a los hermanos es la prueban más contundente de que amamos a Dios.  Amar a Dios es obedecer y cumplir su palabra.  Esta relación de amor con Dios  nos capacita para amarnos los unos a los otros con amor fraternal.  San Pablo da tres frases interesantes sobre este amor en Ro. 12.9-21: “El amor fraternal sea sin fingimiento” “seguid lo bueno” y vence con el bien el mal”. ¿Cómo es el amor fraternal sin fingimiento?

En este pasaje se usa ágape para el amor, y anupocritos (anu-sin, pocritos- hipócritas) “sin  fingimiento”. En el v. 10 encontramos la frase central del apartado, “amaos (ágape) los unos a los otros con amor (fileo) fraternal”, el primero es divino, y el segundo es fraternal o filial, entre los hermanos. Solo que el deseo de Dios es que nos amemos los unos a los otros como Cristo nos amó, que nos amemos como hermanos pero con el amor divino. ¿Qué le hace falta al fraternal para llegar a ser como el ágape?

¿Por qué es una exhortación fuerte que se convierte en una demanda?  La Palabra “permanezca” en He. 13:1 es un verbo imperativo que exige respuesta inmediata.   Podría traducirse como “Continua, aguarda, perdura, permite que dure y que more filadelfia entre vosotros”.  Es una orden expresa a que nos amemos unos a otros de inmediato.  Enseña que debemos estar unidos continuamente por el sentimiento y el poder interno del amor.  Otro principio que nos recuerda este texto es que no podemos ser ni vivir como cristianos si no nos amamos sinceramente.   Todos estamos capacitados para amarnos porque dentro de nosotros ya está el amor de Dios.

Debemos amarnos no solo porque la Biblia lo ordena, sino porque es la virtud que valoriza el ser y el hacer del cristiano y da identidad a cada cristiano.    En los primeros siglos, el amor fraternal era una cualidad que sobresalía en una persona.   Aunque estamos en el siglo XXI, la cualidad que debe sobresalir en la iglesia debe ser el amor fraternal.  Nuestra tarea entonces, es amar con todo el corazón a Dios y al prójimo.

        [1] Ibid, NDB, 49-50.

       [2] Getz, Gene 47-57.

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